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Mostrando entradas con la etiqueta Yaotome Hikaru. Mostrar todas las entradas
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lunes, 7 de enero de 2013

Música | Hikato | Drabble


Título: Música.

Pareja: Yaotome Hikaru/Okamoto Keito (Hikato).

Género: Slash, shounen ai, yaoi.

Extensión: Drabble (545 palabras).

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated T (13+).

Nota: Estoy feliz, ¡Muy feliz! ♥ Hoy una personita muy amable y buena se tomó el tiempo de escribir este hermoso Hikato que abajo pueden leer. Enserio, gracias Akane, ya te lo dije, me encantó mucho :'3 Es el primer fic que leo tuyo, y quedé totalmente satisfecha, más porque me sentí reflejada en Hikaru[?] xD. Léanlo, disfrútenlo, ámenlo, que está bellísimo ♥ Todos los créditos a Akane.

Una tarde más de ensayo en esa habitación insonorizada en casa de mi amigo. La verdad que cuando me había contado que él y su padre habían decidido transformar en ello su sótano, ay que ambos tocaban instrumentos me alegre y más aun cuando me invitó a improvisar cuando quisiera. Cada vez iba más seguido y adoraba las horas que pasamos juntos allí, solo había un pequeño problema: el calor.

Al ser un sótano no tenía ningún tipo de ventilación y no habían instalado ningún aparato que climatizara el ambiente, o al menos le diera cierto frescor. Por lo que en una hermosa tarde de verano como la que estábamos sufriendo, el clima de esa habitación se volvía insoportable y bastante agobiante.

Dimos por terminada una vuelta mas de notas tiradas al azar, pero perfectamente sincronizadas de nuestros dos instrumentos de cuerda, y mi compañero no tuvo mejor idea que quitarse la camisa que llevaba sobre la camiseta de tirantes negra. No era normal teniendo en cuenta el calor que debía sentir, reflejado en el sudor que corría por todo su cuerpo, pero dejar esos brazos a mi vista era malo para mi corazón.

El problema era que, mientras esas tardes de música se hacían más recurrentes, a mí me iban gustando cada vez más, no sólo por mi gusto por practicar ese arte, sino porque empezaba a notar que también me gustaba Keito. Por supuesto que nadie sabía nada de esto pero, cada vez que éste hacía algo que le hacía verse aún más atrayente, tenía miedo que mi mirada me delatara.

Para distraer mi atención en algo que no fuera el cuerpo del menor, fui hasta la pequeña heladera portátil que llevábamos allí llena de hielo y botellas de agua frías para poder refrescarnos de alguna manera. Tome una y la abrí pero, aún me encontraba tan atontado por la visión de los bien formados brazos del otro chico que al intentar beber, calculé mal y terminé con toda la remera mojada.

Escuché la risa de Okamoto, esa que tanto me gustaba y que tan pocas veces podía escuchar, ya que el chico era en verdad bastante serio. Con cada cosa que mis sentidos percibían de él, más tonto me ponía, tanto que no escuche lo que estaba diciendo y recién me percaté de su cercanía cuando sus manos se posaron en el borde de mi camiseta.

— Es mejor que te la quites y así la ponemos a secar para cuando te vayas. — Me sonreía aún con la diversión por mi accidente brillando en sus ojos y, casi sin darme cuenta, me lancé a atacar sus labios

Noté que había sorprendido a mi compañero pero, cuando intenté separarme, sentía como me apresaba por debajo de los brazos, inmovilizando los mismos y dejándome pegado a él.

Seguimos con ese movimiento de labios hasta que ambos quedamos sin aire y nos separamos agitados, pero aún no me soltaba.

— ¿Yaotome Hikaru, tienes algo que decir? — Me preguntó, entre risa y seriedad, lo que me relajó un poco.


Me gustas más que la música- respondí, lo que nos hizo reír a los ojos, mientras mi compañero asentía, dando a entender que sentía en la misma situación con respecto a mí.


lunes, 26 de marzo de 2012

Hapiness | Hikato | Drabble

Título: Hapiness.

Pareja: Yaotome Hikaru/Okamoto Keito (Hikato).

Género: Slash, shounen ai, yaoi.

Extensión: Drabble (373 palabras).

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated T (13+).

Nota: Me hace sentir feliz poder subir algo sin dejar pasar meses y meses en abstinencia(?). No quiero tener abandonado mi blog, me duele y siento que lo desperdicio e.e Por eso es que hoy me sentí inspirada y comencé a escribir este Hikato (Que raro, ¿No? xD) que, para serles sincera, amé el resultado final. Más que nada porque al releerlo, me los imaginé tanto >.< {♥} Honestamente espero que les guste mucho, ¡Gracias por sus comentarios! ♥ Soy media colgada, y muchas veces suelo no comentar u olvidarme de responder los comentarios que me dejan, pero los leo todos, y leo todos sus fics, ¡Lo juro! Mi prioridad no son los comentarios (Sinceramente) sino las visualizaciones, saber que me leen me da mucha satisfacción.
En fin, pronto les traeré una nueva entrada con un par de anuncios que yo considero importantes. Pero ahora ya me  dejo de habladuría y mejor les subo el fic de hoy. ¡Disfrútenlo ♥!

Suspiró profundamente y caminó a paso lento hacia el cuerpo que reposaba sentado sobre la orilla de la cama, la cual minutos antes ambos habían compartido. Con una pequeña sonrisa en el rostro de hincó sobre la superficie suave del colchón de la misma cama, comenzando a gatear hasta poder rodear con sus brazos la espalda desnuda de aquel rubio muchacho, quien sonrió al sentir el tacto de la piel desnuda del pecho del menor rozarse cálidamente con la piel de su espalda. Y sin dejar de sonreír bobamente, como sólo con él lo hacía, se dejó abrazar por aquellos brazos y suspiró, soltando una leve risita al sentir la respiración del menor sobre su oído cuando este recargó su mentón sobre el hombro del alto.

Permanecieron en silencio varios segundos, sonriendo con felicidad al mismo tiempo que oían la tranquila respiración del otro, sólo hasta que el mayor decidió voltearse y ser ahora él quien rodeaba dulcemente el cuerpo del menor, hundiendo su rostro entre el hueco que había entre su cuello y hombro, aspirando y suspirando sobre su delicada piel al mismo tiempo en que le recostaba sobre la cama posicionándose sobre su pequeño cuerpo, sintiendo aquel revoltijo de felicidad al oír la risilla de parte del otro ante todos sus movimientos. Imitó su risilla y repartió cortos besos sobre todo su cuello, subiendo por su mentón hasta llegar a sus labios, los cuales no dudó en besarlos y saborearlos a su gusto, sonriendo una vez más sin hacer el menor esfuerzo por no exteriorizar lo feliz que se sentía.

Le observó por varios segundos al haberse alejado de sus labios, delineó con su mirada cada centímetro y facción de su rostro, mordiéndose con levedad el labio inferior al distinguir aquel sonrojo sobre las mejillas del menor.

"Te amo..." solía murmurarle sobre sus labios, y aquella no fue la excepción. Muy suave y bajito, sólo para que su novio le oyese, murmuró dichas palabras, observando embelesado como el sonrojo del menor aumentaba en intensidad.

-Yo también te amo, Hikaru...-Recibió como respuesta, y no pudo hacer más que besarle muy lentamente, transmitiendo en aquel suave movimiento de labios todo lo que sentía por él, por Keito, por su amor, por su felicidad.


sábado, 3 de marzo de 2012

Observándole | Hikato | Drabble

Título: Observándole.

Pareja: Yaotome Hikaru/Okamoto Keito (Hikato).

Género: Slash, shounen ai, yaoi.

Extensión: Drabble.

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated T (13+).

Nota: Realmente, estar por acá después de meses me hace feliz. 
Hola queridas lectoras ♥ ¿Cómo están? Espero que les alegre un poco verme de nuevo por acá, aunque lamento decir que no es un "regreso" definitivo. Hoy me fino la inspiración al leer un YabuHika, y salió este Hikato, no sé por qué xD
En fin, ya me estaba cansando de ver mi blog sin actualización, enserio me frustraba mucho, por eso me obligué a escribir algo y terminarlo, para subirlo hoy mismo.

Vuelvo a sentir esa disconformidad al escribir, no me gusta, siento que lo hago mal (?) D: Pero si a ustedes les gusta, créanme, soy enormemente feliz ♥ Disfruten de este Hikato que prácticamente no hay más ;o;

Corría lo más rápido que podía. Las piernas le dolían, pero no le importaba, prefería ignorar el dolor a detenerse y descansar unos minutos. 

Dobló en la siguiente calle y allí lo vio, como tantas veces le había visto, sentado en la cuarta mesa junto a la ventana de aquel café tan recurrido. Llevaba unos lentes que le hacían dar un toque sofisticado, y cómo había agradecido el no detenerse esa vez, lucía tan apuesto con aquella camisa blanca, y aquella corbata negra que le rodeaba el cuello. Siempre vistiéndose de una forma tan simple, pero que al mismo tiempo lo hacía sobresalir de los demás.

Sonrió como idiota y le observó hasta que el muchacho se puso de pie, dispuesto a marcharse. En ese momento buscó aquel árbol a un par de metros de la esquina de la cuadra y se escondió detrás de él, su usual escondite para ese tipo de ocasiones.

Y suspiró.

Suspiró como idiota enamorado al verle marcharse con su guitarra colgada a su hombro. Verlo fuera de aquel café, con la luz del atardecer cochándole en la cara era, definitivamente, una de las mejores escenas que podía guardar en su memoria. No le conocía en nada. No sabía su nombre, menos su apellido y edad tampoco, pero le encantaba. Todo a su vista le encantaba, y por sobre todo aquella sonrisa que se posaba en sus labios cuando leía algún libro que se llevaba como forma de distracción. O también esa expresión de suma concentración que en su rostro se posaba cuando leía unos papeles que el mayor desconocía por completo, al igual que esa mirada ida que ponía al quedarse observando por la ventana, totalmente sumido en sus pensamientos. 

Todo en él, le encantaba.

Dio media vuelta y comenzó a caminar por el mismo camino por el que había llegado hacia aquel lugar. Sus pasos eran lentos y tranquilos, iba totalmente relajado, pensando en él y en lo lindo que se había visto minutos antes. Hasta que un jalón en su brazo le hizo voltearse, y sus ojos se encontraron con aquel otro par de ojos curiosos que le observaban detenidamente.

Creyó morir, pero no lo hizo.

-Disculpa...-Por primera vez en 6 meses enteros escuchó su voz, tan melodiosa como se la había imaginado.- ¿Me podrías decir tu nombre, por favor?-Por primera vez en 6 meses enteros, aquel muchacho que tan loco lo tenía, le había dedicado una sonrisa tímida y encantadora, tanto así como lo era él.
-¿M..Mi n-nombre?-Balbuceó como idiota, sin poder ignorar el hecho de que el chico de sus sueños aún seguía tomándole del brazo, y que su mano lentamente iba descendiendo por este hasta posarse sutilmente en torno a su muñeca.

-Sí, tu nombre. Por favor.-Suplicó el menor, y no puedo evitar sonrojarse ante su mirada de súplica.

-Y..Yaotome Hikaru desu-Inclinó con levedad su cabeza, queriendo ser amable con el menor, recibiendo a cambio una deslumbrante sonrisa de parte suya.

-Okamoto Keito desu. Es un gusto conocerte, Yaotome-kun- Oh Dios, que dulce sonaba su nombre saliendo de aquellos labios.

-E-el gusto es mío.. Okamoto-kun-Volvió a inclinar su cabeza con torpeza, escuchando al mismo tiempo una pequeña risita del muchacho que aún no le soltaba la muñeca.

-Yaotome Hikaru-Le sonrió con ternura el menor- ¿Te gustaría salir conmigo en una cita?
Le miró estupefacto, sorprendido, sin poder creerse que aquello fuese real. ¿El chico de sus sueños realmente le estaba pidiendo salir con él? 

Y al parecer tal fue su asombro, que hasta en su rostro se vio reflejado, pudiendo saberlo al percibir la mirada un tanto apenada del más bajo.

-Gomen si estoy un tanto brusco, pero ya no podía esperar más. Por favor, ¡Sal conmigo!-Y sin dejar de tomar su muñeca se reverenció ante el mayor, casi rogándole.

-E-espera...-Murmuró aún en trance Hikaru- No hace falta que hagas eso..-Se acercó tímidamente al menor, sólo para tomarle de los hombros y enderezarlo.

Keito sólo le miraba atentamente, dejando en claro con su mirada que esperaba una respuesta en cuanto antes.

-¿Estas seguro de lo que dices?-Cuestionó el rubio.

-Uhm, ¡Estoy totalmente seguro!-Sonrió amplio el menor, sacándole el aire de los pulmones a Hikaru, quien no podía creer el recibir tan bonita sonrisa departe suya.

-¿P-por qué estás tan seguro?-Preguntó sin comprender el alto.

-Porque me gustas mucho.

¿Había oído bien? ¿Había sido real aquel sonrojo? ¿Aquellas palabras? ¿Aquella mirada? 
¿Realmente todo aquella estaba pasando?

-Por favor.. Sal conmigo- Sintió el rostro del menor cada vez más cerca del suyo, a tal punto en que este se perdió debajo de sus parpados, al mismo tiempo en que el menor le rodeaba la cintura con su brazo libre y lo acercaba de lleno a su cuerpo, uniendo sus labios en un casto beso. El mejor de su vida-¿Lo harás?-Murmuró el chico sobre sus labios, recibiendo un torpe asentimiento de parte del otro, quien no podía creerse nada de lo que estaba pasando.

Sus labios volvieron a unirse, y el mayor pudo sentir perfectamente como el otro sonreía en el beso, haciéndole sonreír de felicidad a él también.


-Me gustas...-Salío en un leve susurro su confesión.

-Lo sé... Me has estado observando todo este tiempo-El menor rodeo su cuerpo, ocultando su rostro en el cuello del rubio.

-¿Cómo lo sabes?

-Te vi hace un par de meses... Y hoy esperé por ti. ¡Llegaste tarde!-Hikaru sonrió.

-Gomen, he salido tarde de clases.

-Estás perdonado.

lunes, 16 de enero de 2012

The best night | Hikato | Drabble

Título: The best nigh.

Pareja: Yaotome Hikaru/Okamoto Keito [ Hikato ].

Género: Slash, shounen ai, yaoi, lemon.

Extensión: Drabble.

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated T (18+).

Nota: Es raro estar por acá de nuevo xD Mi yo interno estuvo sufriendo todo este tiempo, enserio perdón por tener abandonado mi blog, pero acá les dejo una prueba de que mi inspiración esta muerta x.x Pero bueno, voy a seguir esforzándome :D ~ Por cierto, ya tengo en camino otro Hikato, que en un principio lo comencé con intención de que sea InooTaro, pero cuando mi par amoroso pasó por mi mente, cambió rotundamente a Hikato xD♥ Espero terminarlo pronto e_e'

Entraba fuertemente en él, haciendo las penetraciones profundas y rápidas, provocando gritos y gemidos repletos de placer por parte del muchacho que se encontraba debajo suyo, recibiéndolo.

Besó con pudor su cuello, dejando un par de marcas en él, al igual que rastros de salivas mezclados con el sudor que caía de los cabellos del menor.

Era tan delicioso estar dentro suyo, sentir esa presión rozando su miembro a medida que entraba y salía de su interior. Y cuando sintió que el menor rodeaba su cintura con sus piernas haciendo que por ende entre más profundo en él, Oh Dios, creyó morir.

Y sabía que el menor lo estaba disfrutando como nunca, al igual que él. Sus gemidos se lo dejaban muy en claro. Sus besos también, al igual que sus caricias, sus suspiros y la mirada que le dedicaba en todo momento.

Se acercó a su rostro y beso profunda pero fogozamente sus labios, subiendo su mano hasta llegar a su miembro, comenzando a masajearlo al compás de las embestidas, sonriendo al sentir aquellos graves gemidos que el menor ahogaba en aquel beso.

Ya pronto llegarían al clímax, lo presentía, aquel cosquilleo que iba aumentando se lo indicaba. Comenzó a embestirlo a más velocidad, recargando su mano libre junto a la cabeza del menor, dejando a su vista su rostro con aquella expresión tan orgásmica que lo volvía loco.

El menor no dejaba de gemir, observándolo fijamente con sus mejillas sonrojadas y sus ojos entrecerrados, murmurando su nombre en gemidos sólo para provocarlo.

Y todo esto duró hasta que el momento para ambos llegó, dejando salir un fuerte gemido cada uno al sentir como el orgasmo les nublaba la vista y aquella sensación extremadamente placentera les recorría todo el cuerpo.

Exhausto, simplemente se dejó caer sobre el cuerpo de Keito, sintiendo como este rodeaba su espalda con sus musculosos brazos, intentando regularizar su respiración al igual que Hikaru, quién en aquella posición podía sentir el acelerado palpitar del menor.

Sonriendo torpemente, se alejó breve de él sólo para recostarse a su lado, siendo ahora él quien rodeaba del cuerpo del otro para acercarlo a sí mismo, suspirando sobre su oído, sintiendo aún la emoción recorerle el cuerpo.

El menor sólo sonrió, recargó su cabeza sobre el pecho del otro, y entrecerró sus ojos por un momento, aún no pidiéndolo creer lo que acababa de pasar momentos antes.




-Te amo...-Al fin oyó que el alto lo murmuraba, tan bajo que hasta le costó oírlo.
Levantó su cabeza sólo para observar su adorable sonrojo, tan anormal en Hikaru.
-Y yo te amo a ti...-Aquél sonrojo aumentó, y no pudo evitar sonreír con ternura. Se acercó más a él y besó sus labios con ternura.

Definitivamente, aquella había sido la mejor noche de su vida.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Kare wa watashi kisu o | Hikato | Drabble

Título: Kare wa watashi kisu o.

Pareja: Yaotome Hikaro/Okamoto Keito (Hikato).

Género: Slash, yaoi, shonen ai.

Extensión: Drabble.

Trama: Angst.

Fiction Rated T (16+).

El rencor le carcomía.

Se sentía culpable.

Idiota.

Imbécil.

Se odiaba tanto...

A pesar de no haber sido el causante de todo aquello, el sentirse la persona más horrible le era algo inevitable, después de todo, él creía que lo era.
Había besado a otra persona. O, más bien, haía sido besado por otra.

Pero al fin y al cabo sus labios habían tocado otro, y no los de su amado.

Y por ello, ese mismo día, cuando le olló decirle "Tenemos que hablar" realmente se aterró, a tal punto de querer huir. Pero esa, claro, no era la manera de enfrentar las cosas. Siquiera se acercaba a hacer aquello.
~

-¿Que ocurre?- Le preguntó, recibiendo un profundo suspiro como respuesta.
-Me he enterado.- Le dijo al fin el mayor, sin mirarle a la cara, queriendo ocultar su enojo, su bronca.
-Q-¿Qué?- Murmuró el moreno, cohibído, sin poder creer lo que había oído.
-Que ya lo sé todo, te has besado con Yuto, ¿Verdad?

¿Por qué lo decía así? Si realmente estaba enterado de lo que había ocurrido, porque simplemente no le decía "Yuto te ha besado, ¿Verdad?", porque así había sido, le habían besado, y no había besado.

-¿Es cierto?..
-¿Eh?
-He dicho si eso es cierto... ¿Se han besado?
-¡Claro que no!
-¿Por qué me mientes?
-¡No lo hago! ¿Qué cosas dices, Hikaru?

Y suspiró. Ese suspiro que de tantas cosas estaba cargado. ¿Es que acaso no le creía?

-¿Me crees?
-...
-Hikaru, mírame... ¿Realmente crees que he besado a Yuto? ¿Realmente lo crees?
-Yo... No lo sé.
-¿Por qué no lo sabes?
-Porque los he visto, cuesta creer que no ha sido así.
-...Él me ha besado, se me ha confesado, ha dicho que me ama... Pero lo he rechazado.
-¿Lo has rechazado?
-Lo he rechazado...
-¿Por qué?
-¡¿Cómo que por qué?!-Le miró con pura molestia cargada en sus ojos. Aquella situación le frustraba, nunca habían vivido algo así, se le hacía tan difícil sobrellevarlo todo.
-Dime porqué le has rechazado...-Le murmuró el rubio, acercando su rostro al del menor, que al instante de notar tal acercamiento se sonrojó, sacándole una sonrisa interna al mayor.
-Porque yo te amo a ti...
-¿Tú me amas?

Sí, te amo...
Y yo te amo a ti...

lunes, 21 de noviembre de 2011

Shinkei | Hikato | Drabble

Título: Shinkei.

Pareja: Yaotome Hikaru/Okamoto Keito (Hikato).

Género: Slash, shonen ai, yaoi.

Extensión: Drabble.

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated T (13+).

Nota: Digamos que me vino un toque de inspiración, y esto me ha quedado xd Espero les guste, a mi me dio ternura el sólo imaginármelos ♥ No me culpen, adoro el Hikao, tanto así como adoro a Keito ♥. Lo malo es que casi no hay Hikato's u.u' Me puse a buscar en google y aparecían los míos lol e.e'.
Así me lo imagino a Hikaru cuando conozca a sus suegros xD

-Ten calma, Hikaru. Verás que todo irá bien, así ha ocurrido con tus padres.-Le sonrió Keito a su novio, sintiendo una infinita adoración al ver al mayor tan nervioso y sonrojado mientras se encaminaban hacia la casa del menor, el mismo día de su aniversario, mostrándose ambos oficialmente como pareja ante los ojos de los padres del menor.

-Pero, Kei~ son TUS padres-Remarcó aún nervioso Hikaru, observando la sonrisa que Keito llevaba en su rostro con una pizca de desespero.

-Ya lo sé, Hika. Pero eso no cambia nada.

-¡Claro que sí cambia!-Contradijo el mayor.

-¡Claro que no! Y no entiendo por qué tanto nerviosismo. Yo no me comporté así el día que conocí a tus padres.

-Pero, ¡Pfff! ¡Hablas de mis padres! Ellos son tan… Normales.-Suspiró el ya no tan rubio.- Caso contrario, tus padres son geniales. ¿Y si no les agrado?-Preguntó con una enorme frustración impregnada en sus palabras, provocando una risita de parte de su novio, quien detuvo su caminar, colocándose frente al alto, observándolo levemente sonrojado sin soltar la mano del mayor, el cual había entrelazado sus dedos en muestra de cariño y afecto.

-¡No digas esas tonterías! Bobo…-Sonrió algo apenado, acercando su rostro al de su novio.-Me has logrado encantar a mi… También lo harás con ellos…

Y esa sonrisa, al igual que aquel sonrojo posado en sus mejillas, y aquellas palabras murmuradas casi sobre sus labios, fueron suficientes razones como para cesar el nerviosismo al que su cuerpo se encontraba sometido en ese momento, sonriéndole con ternura al menor mientras rodeaba su cuerpo entre sus brazos y besaba sus labios.

Definitivamente les encantaría. Después de todo, valía totalmente la pena. Cualquier cosa valdría la pena, si es que al final Keito permanecería a su lado.

Como no, para siempre.

domingo, 23 de octubre de 2011

Text message | Hikato | Drabble

Título: Text message

Género: Slash, shonen ai, yaoi.

Extensión: Drabble.

Pareja: Yaotome Hikaru/Okamoto Keito (Hikato)

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated T (13+).

Nota: Esto tuvo intención de ser algo.. Y así quedo. De todas formas, espero que lo disfruten. Estoy muy viciosa con el Hikato e-e Al igual que con el YamaJima ;w; Extraño esas parejas u.u Aunque ya es hora de que escriba un Inoodai, o un Takachii D: Y escribir la segunda parte del YabuTaro xD

Daba vueltas y vueltas sobre su cama. Su corazón latía frenéticamente. Su sonrisa más idiota no podía hacerlo lucir. La almohada de su cama estaba entrujándose entre sus brazos, y su rostro sonrojado era tan evidente que por eso tenía su cuarto a oscuras.
Su celular se encontraba solitario sobre su mesita de luz, y aquel muchacho de finas facciones no podía dejar de observarlo con expectación y nerviosismo.

Estaba arrepentido. Pero también conforme.

De repente una tonada lo sacó de sus pensamientos con brusquedad. Su corazón dio un brinco y comenzó a latir frenéticamente. Se mordió el labio, sin dejar de observar como la pantalla de su teléfono se prendía y apagaba, iluminando su habitación en reiteradas ocasiones.

Con su mano temblorosa tomó su celular de donde se encontraba, con curiosidad, con miedo.

"Tu sonrisa es más hermosa que la mía, Keito-Chan :3"

Sonrió con torpeza, para luego sonrojarse y avergonzarse de sí mismo. Tal vez para Hikaru eran simple bromas, pero para él eran simples frases que revolucionaban todo su interior.

Hikaru tenía esa cosa de decir cosas dulces, tiernas, pero con su tonalidad bromista. Pero por mensaje de texto, ese tono quedaba descartado. Podría sonar tonto, o verse tonto, pero para Keito, esos mensajes eran la cosas más adorable proveniente de Hikaru. Sentía que lo decía enserio, aunque también se autoconvencía que no.

Lo que no sabía era que el rubio con el cual se mensajeaba todos los días, a pesar de verse por el trabajo, sentía lo mismo que él. Le alegraba conocer ese Keito extrovertido que no se callaba nada, y que su timidez la dejaba atrás. Claro, sólo por mensajes de texto.

De todas formas le alegraba conocer esa faceta de él. Eso era algo único.

jueves, 13 de octubre de 2011

Believe me | Hikato | Oneshot

Título: Believe me

Pareja: Yaotome Hikaru/Okamoto Keito (Hikato)

Género: Slash,yaoi, Shonen ai

Extensión: Oneshot (1360 palabras)

Trama: Ang, fluffy.

Fiction Rated T (16+).

Escuché sus pasos detrás de mi, su voz gritar mi nombre, pero le ignoré, comenzando a correr, queriendo huir de aquella voz que tantas veces había sido murmurada sobre mi oído.

Pero en mi estado, mi cuerpo se sentía débil, y aquella persona pronto llegó a mi alcance.

Muy pronto.

-¡Keito! ¡Keito, deja de correr y escúchame -Me gritaba él, sujetándome del brazo, pero yo seguía ignorando sus súplicas.

-¡Ya déjame en paz, Hikaru! ¡ Suéltame!-Exclamaba yo, haciendo el intento de zafarme de su agarre, pero al parecer él también había decidido ignorar mis gritos.

-Keito... ¡YA!-Y con un movimiento brusco me jaló aún más del brazo, haciendo que mi cuerpo se girase para encontrarse frente al suyo, y aprovechar de aquel momento para tomarme de los hombros y acercarme hacia él, dejándome estático, sin saber qué hacer.

-Keito...-Murmuró cerca de mis labios, observando mis ojos con aquella súplica con la que me había estado observando durante los últimos días.

Sentí mi vista nublarse, sentí un nudo formarse en mi garganta, no se dejaba respirar... Sollocé.

-Por favor... Por favor, Hikaru... Deja de hacerme sufrir.

Sentí lágrimas y lágrimas quemar sobre mis mejillas, pero ignoré aquel sufrimiento.

Mi cabeza gacha, mis cabellos ocultando parte de mi rostro, las lágrimas que se podían divisar a medida que caían sobre mis mejillas... Era tan patético.

-Keito...-Su voz murmuró mi nombre con desespero, y al instante pude sentir esos brazos protectores rodear mi cuerpo con ímpetu, dejándome sin aire, llenando mis pulmones de vuelta con su aroma.

¿Por qué...? ¿Por qué no podía resistirme a sus abrazos? Me era tan difícil .. Aquel calor que su anatomía me brindaba, era tan único, tan necesario, que a pesar de sentir a mi corazón estrujarse con sólo verle, correspondía a sus abrazos como si fuese lo último que desease hacer en este planeta.

Y él lo sabía.

Lo sabía perfectamente bien...

-Keito..-Su jadeante voz de perdió en un murmuro al ver la mirada de odio que le dediqué al alejarme de su cuerpo.

No podía. No debía caer en su juego.

-Déjame en paz, Hikaru. Ya te lo he dicho miles de veces, me cansa tener que hacerlo una vez más. No te quiero cerca de mi, no te quiero a mi...

-¡YA DEJA DE DECIR ESAS COSAS!-Mi corazón se detuvo en en ese instante-¡¿QUÉ NO VES EL DAÑO QUE ME HACES?! ¡ME LASTIMAN...! ¡ME LASTIMAS, KEITO!

Jamás en mi vida había visto a Hikaru llorar. Y era algo que definitivamente no deseaba volver a ver.
Furiosas lágrimas caían por sus mejillas, mientras que sus ojos me observaban con... Con dolor.
Por un momento me sentí arrepentido. Por un momento quise abrazarle y pedirle que me perdonase. Pero recapacité, recordé... Y odié. Ya no podía creerle, ya no podía amarle. Ya no podía volver con él.

-¿Te lastimo?-Le miré con el odio impregnado en mis ojos- ¡Eres un caradura! ¡ERES UN IDIOTA!-Me miró con terror, con dolor-¡¿Y CÓMO CREES QUE ME SENTÍ YO?! ¡¿QUÉ ACASO CREES QUE ME ALEGRÉ AL ENTERARME DE AQUELLO?!-Dejé a mi llanto fluir con tranquilidad. Ya no me importaba verme en ese estado frente a la persona que creí que alguna vez me amó.- Eres un egoísta.. ¿Lo sabías?-Le miré con rencor, ya cansado de todo, exhausto a más no poder.

-Yo te amo...-Le oí murmurar aún estático en su lugar, observándome sin querer rendirse.
Reí con amargura, mientras, a un metro lejos de él, observaba el suelo como si este pudiese darme las respuestas que tanto necesitaba.

-Y yo te amo a ti...-Sonreí con tristeza- Pero no puedo soportar tus engaños y mentiras...-Suspiré haciendo desaparecer la sonrisa amarga que se posaba en mi rostro.

-Yo jamás te he mentido... Jamás te he engaña...

-¡SI!-Exclamé aún sin mirarle.- Por favor, ya deja de mentirme en la cara... Lo sé todo-Sollocé cerrando mis puños con fuerza. Le sentí acercarse un par de pasos a mi, y levanté mi mirada con espanto. No le quería cerca.

Pero su rostro, la mueca de desconcierto que llevaba impregnada en su rostro me dejó estático, provocando que ni me inmutase al sentirle tomar medio de mi rostro entre su mano, dandome a entender de la cercanía que había entre nuestros cuerpos.

Pero sus ojos desesperados... Su ojos mostrandome algo totalmente diferente a lo que, supuestamente, él era.

-De qué... ¿De qué hablas?-Su afligida voz me volvió a la tierra, pero no me alejé de él.

-Me has mentido... Me has engañado...-Murmuré sin saber interpretar aquel mayor desconcierto que se vio reflejado de él- Me he enterado de todo, Hikaru...

-¡¿De qué rayos estás hablando?!-Su desespero le había llevado al llanto, y a pesar de estar tan cerca de mi, había gritado aquellas palabras, dejándome mudo por unos segundos.

-Tú... Te has estado viendo con otra persona.-Solté al fin, volviendo a mi todo el rencor que sentía hacia él.-¡Me has estado engañando!-Me separé bruscamente de su abrazo- ¡Me has sido infiel, Hikaru!

Quise gritarle, quise golpearle, pero algo no me lo permitía. Hikaru parecía no creerse lo que le había dicho.
-Keito... Eso no es cierto.-No le respondí, no pude hacerlo.

Me era tan difícil creerle, pero.. Verlo así, desesperado, confundido, dolido, afligido, frustrado...

-¿Qué...?-Le miré sorprendido, sin saber qué hacer.

-¡ESO NO ES CIERTO!-Gritó de repente, como entendiendo por fin la situación.- ¡Keito!-Volvió a sujetarme del brazo, jalandome y abrazándome con fuerza, como nunca antes lo había hecho.- ¡Keito, por favor! ¡Créeme! ¡Eso no es cierto!

-¡ Suéltame, Hikaru!-Grite queriéndome zafar de entre sus brazos, queriendo creerle, pero sin poder hacerlo.

-Keito, ¡Keito!-Me alejó sólo un poco de él, para poder verme a los ojos y tomar mi rostro entre sus manos-Keito...-Suspiró sobre mis labios-Por favor Keito, sabes que te amo, sabes que eres lo único que me importa en este maldito planeta... Por favor, créeme...

Me dejé hacer. No me alejé de él, no aparté mi mirada de la suya. Debía estar seguro de su palabra, debía creerle. Después de todo... ¿Cuándo él me había mentido? Nunca...

-¿Y cómo pretendes que te crea... Cuando he visto que me engañas con mis propios ojos?

-¿Qué? ¡¿De qué hablas?! Keito, ¡Yo nunca te he engañado!-Su desespero aumento, lo que me hizo dudar.

-¿Y cómo puedo yo creerte?-Le miré fijamente, esperando ver algún indicio que me indicase que no le creyera, pero él era Hikaru... Él era la persona que yo amaba, ¿Cómo podría no creerle?

-Keito..-Acarició mi mejilla y acercó mi rostro, aún con rastros de lágrimas, a su rostro, aún este con rastros de lágrimas también.-Yo te amo... Te amo tanto que eres lo único que necesito, ¿Sí? Por favor, créeme, yo no necesito a nadie más que a ti, ¡Yo jamás te engañaría!

Sus labios... Dios, como había extrañado sus labios. Él... Hikaru poseía algo que provocaba qu mi corazón latiese por él, y eso me cegaba, me dejaba a merced de él. Y aunque él dijese mentiras, aunque algo en mí me decía que no lo eran, de todas formas aquel caparazón que había construido para estar lejos de él, para no "Caer en la tentación", poco duraría. Yo le amaba, yo le amaba tanto, que le creía, y le seguiría creyendo hasta que él me dijese que no lo hiciera.

-Eres un idiota..-Murmuró sobre mis labios, y con su frente acariciando la mía- Por favor, ya no creas en esa idioteces que te dicen... Ellos nos quieren separados, pero así no ocurrirá-Me miró profundamente, y sentí que ya nada podía ser mejor.

Pero al mismo tiempo me sentí como el idiota que era.

Llevé mis manos hacia sus mejillas, y de ellas limpié aquel rastro de lágrimas que dolor me causaban al saber que yo mismo había sido el causante de ellas.

-Lo siento...-Murmuré apenado.

-Te amo...-Respondió él, volviendo a besar mis labios.

-Y yo te amo a ti-Sonreí, correspondiendo a sus caricias.

domingo, 18 de septiembre de 2011

The power of the music | Hikato | Oneshot

Título: The power of the music

Pareja: Okamoto Keito/Yaotome Hikaru (Hikato)

Género: Slash, yaoi, lemon.

Extensión: Oneshot

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated T (18+).

Nota: Como no tengo nada más que hacer les traigo un nuevo shot (:  Ya no se extrañen más que sea Hikato xD Ellos se han vuelto mis vicios, y los amo tanto como amo el YamaJima ♥

– ¡¡Nooooo!! ¡¡Apestan Hikaru!! –Dije poniendo una mano en mi frente. Hacía dos horas que discutíamos sobre una nueva banda que sonaba en el gran televisor de la sala.

– ¡JÁ! ¡Miren quién habla sobre gustos musicales!– Dijo con ironía

– Te la pasas escuchando bandas que sobreviven dos meses!

–¡No es cierto! – Me quejé. Tantos años de amistad con Yaotome Hikaru hacían que supiera perfectamente qué comentarios realizar para lograr fastidiarme. La espantosa música seguía sonando y Hikaru con una gran cara de admiración que ya no soportaba. Me estiré para tomar el control remoto ubicado en la mesita frente a nosotros. Pero Hikaru, tan audaz, me ganó el movimiento y lo tomó él primero.

– Dámelo Yaotome – Le ordené.

Él solo seguía tarareando las “canciones” sin prestarme atención.

– Hikaru, por favor – Le rogué inocentemente. Ahora ya lo estaba haciendo a propósito. Noté perfectamente la pícara sonrisa que se le había formado mientras intentaba cantar. Está bien. Si no me hacía caso por las buenas, sería por las malas. Me estiré todo lo que pude para sacarle el control que reposaba en su mano más lejana a mí. Comencé a tironear, pero sin resultados. Estaba prácticamente recostado sobre sus rodillas, quedando a la perfecta exposición para que Hikaru comenzara a hacerme cosquillas en las costillas. Grité su nombre con desesperación. Él sabía que detestaba las cosquillas. Me ponían nervioso. Sin explicaciones, terminamos tirados en el piso, con la respiración de Hikaru sobre mi boca. Lo miré fijamente a sus ojos y una vez que estuvo perfectamente penetrado con los míos ,aproveché y le arrebaté el control. – ¡Es mío! – Anuncié triunfal empujándolo con una mano en sus fuertes y firmes pectorales. Cambié de canal hasta que encontré otro canal de música donde transmitían una de las canciones que más me gustaban y por lo tanto él detestaba.

– ¡No es posible! ¡Es una de las canciones más espantosas que he escuchado en toda mi vida! – Dijo acomodándose nuevamente en su lugar.

– ¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡¡¡Es un clásico en la historia de la música!!! ¡¡Sus canciones han sido usadas en millones de películas, las escenas más sexy's del cine han sido acompañadas con estas canciones!!

– ¡¡No son sexy's!! – Dijo sin argumento alguno y sabiendo que sus palabras no eran ciertas.

– ¡Si lo son!

– ¡No, no lo son!

– ¡Si los son!

– ¡No lo son! – Creo que la discusión entre estas seis palabras duró quince minutos.

– ¡Si lo son! y puedo probártelo! – Dije agotado de la estúpida pelea. Me levanté de mi lugar y puse un DVD en el reproductor con las disputadas canciones.

– ¡Siéntate aquí y mírame! – Le dije mientras lo obligaba a sentarse en una silla. No tenía vergüenza de bailar frente a Hikaru, era gracioso por lo tanto la sensualidad quedaba descartada, pero quería demostrarle que con música como esa podía lograr lo que quisiera. La música me envolvía y me dejaba llevar por el ritmo. Me acerqué a Yaotome con el propósito de hacer valer mis palabras. Acaricié fugazmente su frente, su sien, pómulo, mejilla, hasta su mentón manteniendo el contacto visual. Aparentemente Hikaru no se esperaba este tipo de demostración y estaba asombrado se podría decir. Caminé rodeándolo,con una serie de pasos bien definidos. Esperaba alguno de sus comentarios ofensivos o burlescos pero sólo mantenía una perfecta sonrisa dibujada en medio de su cara de incomprensión. Posé mis manos sobre sus pectorales y comencé a delinear todo su torso mientras me agachaba acomodándome casi entre sus piernas.

– Keito… creo que.. – Le corté sus palabras posando mi dedo índice sobre sus labios al tiempo que me enderezaba y volvía a estar de pie. Sin dudarlo, me senté sobre su regazo dejando caer mis piernas a cada lado de su cuerpo y posé mis manos en su nuca para inclinarme y comenzar a impartir pequeños besos sobre los lunares de su cuello. Lo sentí suspirar a efecto de la sorpresa y la excitación, e intentando reaccionar ante la realidad agitó su cabeza y me miró insistentemente intentando averiguar mis intenciones.

– ¿Sigues creyendo que no es sexy? – Comenté victoriosamente ante su incertidumbre, y antes de hablar carraspeó su garganta

– ¡Creo que es sexy! – Dijo algo tartamudo.

– ¿Lo ves? ¡Éstas canciones pueden logar cualquier cosa! – En ese momento sentí como sus manos comenzaban a recorrer suavemente mis piernas, y ahí fue donde comprobé lo defectuosas que podían hacer.

– ¡¡Wow!!! ¡Vaya que tienen efecto! – Dije percatándome del accionar de Hikaru.

– Lo siento! Creo que me dejé llevar de más! – Se disculpó ante mi observación. En ese momento me di cuenta lo sensual que resultaba la escena, y Hikaru se veía precioso. Si bien
nunca lo había “mirado” de esa manera, por razones obvias como que eramos amigos,compañeros, confidentes, y por sobre todo: Hombres, no podía negar lo atractivo que era antes mis ojos.

– ¡Está bien! Estás bajo los efectos de la música – Bromeé intentando romper con aquél ambiente tan provocativo.

Nos miramos y sin ninguna razón nuestros rostros se acercaron, sus tiernos labios rozaron los míos e intenté apartarla de mí, resistirme, ante semejante locura pero a medida que su lengua se adentraba en mi boca y sus manos acariciaban mi cuerpo, me dejé llevar por aquella sensación.Era la primera vez que ocurría algo así entre Hikaru y yo. Si bien siempre hubo situaciones en la que más de una vez hubiera querido robarle un beso, nunca pensé que ocurriría, lo veía como algo prácticamente imposible. Ahora estaba siendo atacado por sus labios y lengua, en un beso que resultaba extraño. ¿Estaba bien esto? Yaotome me aferraba por la espalda, apeándome a su cuerpo. Ladeábamos nuestras cabezas de un lado a otro. El “extraño beso” se había convertido en una desaforada competencia por ver quien abría más grande la boca para atrapar completamente la del otro. Mis manos se deshicieron del estrangulador abrazo que rodeaba su cuello para aventurarse a un recorrido por su espalda. Hikaru comenzaba a insertar una de sus manos por debajo de mi camisa. Lentamente, comenzaba a faltarme el aire. Posó un beso sobre mi cuello, acarició mis hombros y mi cintura pegando su cuerpo al mío y me estremecí irremediablemente. Algo estaba por suceder y no era nada bueno, algo de culpa asaltó mi pensamiento. Hikaru al conocerme tan bien detectó inmediatamente esto.

– ¡No tenemos que hacerlo si no lo deseas! – Dijo con una cara digna de ser premiada por fingir culpabilidad y lo hacía terriblemente sensual.

– ¿No nos arrepentiremos de nada luego, verdad? – Dije intentando convencerlo sutilmente para que siguiera con su apasionado juego.

– ¡Es imposible arrepentirse de algo así! – Dijo besando nuevamente mis labios con desesperación. Sin esperar más comenzó a subir mi playera y lo ayudé con la tarea. Levanté mis brazos para que saliera con total facilidad.

Hice lo mismo con su remera, quedé pasmada al ver su trabajado torso, lo recorrí con las yemas de mis dedos mientras repartía besos húmedos por su cuello y deltoides. Mis dedos llegaron al broche de su pantalón y comencé a quitarlo de escena. Me levanté de su regazo quité la prenda del camino, junto con su bóxer y examiné su perfecto cuerpo. Me acerqué a él y depositó suaves besos por mi vientre, sus manos atraparon mi cintura y buscaron el ziper de mi pantalón para desabrocharlo y tomar por el borde al mismo pantalón junto con mi bóxer  y lentamente se deslizaron hacia abajo para terminar de desvestirme. Cuando hubo terminado la tarea volví a mi posición inicial.Me sentía extraño. Pero no había nada de qué temer. Unos intensos masajes frenéticos por todo su cuerpo y besos desenfrenados fueron la receta para obtener una deslumbrante erección por parte de Hikaru, e inevitablemente, de mi parte también. Con una mirada extrañamente sensual, volví a deslizarme como en mi baile de hacía algunos minutos, hasta quedar prácticamente mi rostro entre sus piernas. Él sólo me observaba con una clara muecas de satisfacción impregnada en su rostro, esperando pacientemente a mi siguiente movimiento. Sin experiencia alguna me acerque con muestra de deseo hacía su palpitan me miembro que tan sabroso lucía, y con suma suavidad y lentitud fui introduciéndolo dentro de mi cavidad, sin apartar mi mirada de la suya, hasta tener por completo su miembro dentro de mi boca, y sólo en ese momento le di uso a mis labios y succioné con algo de brusquedad aquel pedazo de carne, provocando que de Hikaru saliese un ronco y fuerte gemido que me dejó pasmado, y con deseo de oír más. Dejando atrás la lentitud y suavidad, comencé a mover mi cabeza succionando y saboreando el miembro de mi amigo, brindándole el máximo placer que sólo se podía ver reflejado a través de aquellos gemidos que de su boca no dejaban de salir. Mordía su labio inferior intentando acallar aquellos gemidos, pero lo único que lograba era verse sumamente sensual ante mis ojos, lo que llevaba a que succionara y lamiese su miembro con más intensidad  sacándoles gemidos que casi eran imposible de acallar. La velocidad de mis movimientos ya era mucho mayor, y podía ver a través de las expresiones y los gemidos de Hikaru, que su momento estaba a punto de llegar, pero antes deque eso ocurriese, sentí como me tomaba de la mano, la cual reposaba sobre su pierna, y jalaba de ella para ponerme de pié y así poder besarme con pasión y desesperación. No dude un segundo el corresponder aquel beso, por lo que aprovechó para acariciar mi cintura desnuda con suavidad y bajar sus manos hasta llegar a mis nalgas, apretándolas con fuerza y pegándome más a su cuerpo, sacándome más de un gemido, lo que aprovechó para introducir su lengua en mi boca, comenzando a jugar con la mía.Con mis manos sobre sus hombros, Hikaru me tomó por la cintura haciéndome estremecer para posicionarme sobre su miembro erecto y palpitante.Con mi cabeza oculta sobre su cuello sentí cómo Hikaru comenzaba a penetrarme sin compasión. Intenté recordar la música y así crear un ritmo de movimiento. Pero sólo sus gemidos era todo lo que lograba escuchar.Suspiré al sentirle completamente dentro de mí. Me sujetó por las caderas y empezó amoverse, cada vez a un ritmo más rápido y vertiginoso, haciendo que su pene entrara y saliera de mí. Llevó su mano hasta mi miembro erecto que descansaba por en medio de nuestros cuerpos, y con brusquedad y lentitud comenzó a masajearlo hasta acompasar sus caricias con sus embestidas, creando un vaivén perfecto, en donde ambos disfrutábamos al extremo. Los gemidos de ambos se confundían con la música que resonaba desde el reproductor. Me sujetaba por las caderas y empujaba una y otra vez, y otra, cada vez más rápida y profundamente.

epentinamente se detuvo, frenando el orgasmo. Pegó su cuerpo al mío, acarició mis brazos,mi pecho, me besó en el cuello y con su lengua ascendió hasta mi oído. Se levantó conmigo acuestas y nos tumbamos en el parqué. Sobre mí inició nuevamente sus movimientos y me traspasaba la visión de su rostro disfrutando de aquél momento, su ceño fruncido, sus labios entreabiertos emitiendo sonidos que reflejaban aquél infinito goce. De una vez por todas dejó que pasara, con las venas marcadas en todo su cuerpo y una fuerza salvaje me aferró para dar lugar a su eyacula ión, el espasmo lo frenó y sentí cómo mi interior se llenaba, mi cuerpo también se convulsionó y cayó rendido sobre mi pecho, con su respiración agitada y sus cabellos pegados a su rostro gracias al sudor.

– Es imposible que nos arrepintamos de esto – Dijo él mientras le succionaba fuertemente el labio inferior.


martes, 6 de septiembre de 2011

Su mirada | Hikato | Drabble

Título: Su mirada 

Pareja: Yaotome Hikaru/Okamoto Keito (Hikato).

Género: Slash, shounen ai, yaoi.

Extensión: Drabble (246 palabras).

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated: (1+).

Su mirada vagaba por aquellas definidas y delicadas facciones que poseía su hermoso rostro. ¿Por qué últimamente no podía dejar de observarle con aquel detenimiento como se encontraba haciéndolo en ese mismo momento? No lo entendía... Sin embargo no hacía mucho esfuerzo por entenderlo. Le fascinaba observarle, porque a pesar de que el otro sentía su penetrante mirada sobre él, no hacía objeción alguna por aquella acción. Es más, aprovechaba cualquier momento para colocarse cerca de él, a su lado, y que su observador tuviese una visibilidad de su rostro más cercana. Pero, ¿Por qué hacía eso? Una pregunta que siempre rondaba por su cabeza, y siempre tenía la misma respuesta: Le encantaba ser observado por Hikaru, era algo que simplemente le encantaba. Adoraba que aquel par de tiernos ojos recorriesen su rostro una y otra vez, sacándole más de un sonrojo en diferentes ocasiones, pero que el mayor no tenía la menor idea que eran ocasionados por su insistente mirada. Y aunque también le parecía tonto que le gustase tanto que el mayor le mirara de esa manera, sabía que lo hacía por razones similares a las de él.

A Keito le gustaba Hikaru.

A Keito le encantaba Hikaru.

Y por sobre todo, a Keito le encantaba ser observado por Hikaru, y estaría dispuesto a esperar el tiempo necesario hasta que el mayor comprendiese sus sentimientos y aquel gran deseo por observar al menor.

Mientras tanto sólo, se conformaría con sus ojos posados sobre él.

jueves, 25 de agosto de 2011

Cinco señales | Hikato | Oneshot

Título: Cinco señales.

Pareja: Yaotome Hikaru/Okamoto Keito (Hikato).

Género: Slash, shounen ai, yaoi, lime.

Extensión: Oneshot (2.033 palabras).

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated: K (9+).

Nota: Soy una de esas pocas persona que ama esta pareja, y me siento orgullosa de serlo, así que no se extrañen por ver varios fics sobre el Hikato, son mi debilidad junto al YamaJima ♥.

Nervios.
Hikaru solía ser una persona divertida y alegre, siempre haciendo travesuras, siempre alegrándoles el momento a todos con algunas de sus bromas o bakadas. Pero esa actitud tan relajada y atrevida desaparecía completamente al estar cerca de una sola persona, y no entendía por qué...

- ¿Por qué? - Murmuró, observando la hoja de sus deberes con detenimiento, sin observarla en realidad.

- ¿Por que qué, Hikaru? - Dio un salto sobre su asiento y miró hacia su costado izquierdo. Y allí, con ese aura tan tranquilo y tímido se encontraba Okamoto Keito observándole curioso.

Los nervios le invadieron de un segundo a otro, y no pudo evitar sonrojarse de sobremanera, mientras tartamudeaba frases casi imposibles de entender. - Perdona.. ¿Qué? ¡No te he entendido nada! - Rió Keito, queriendo ser bromista con él. Pero Hikaru no podía, en verdad no podía. Eran tantas las emociones que le invadían, que prefirió ignorar completamente a Keito y “Concentrarse en su tarea”. - Eh... Lo siento Hika, ¿Hice algo que te molesto? ¡En verdad lo siento!

¿Por qué Keito debía ser tan amable? ¡Eso le fastidiaba! Pero también... Le gustaba.

- ¡Lo siento, debo irme! - Exclamó sudado y poniéndose de pié de un segundo al otro, asustando al menor, algo que notó pero ignoró nuevamente.

- Pero... -Quiso comenzar Keito con una mueca algo confusa, pero fue interrumpido por el mayor quien se despidió con un simple “Bai, bai” y salió a las corridas fuera de la sala de descanso en la que se
encontraban.



Sonrojos.
Algo peculiar en Hikaru era que el avergonzarlo o hacerle sonrojar eran cosas casi imposibles, algo que al parecer ningún humano podía lograr. Era la típica persona “No me avergüenzo de nada”, y es que en verdad lo era.

A pesar de las bromas, los insultos, las acusaciones amorosas irreales y el acoso por las fans, Hikaru jamás lograba avergonzarse o sonrojarse.

- Eres extraño. - Rió Yuri dándole un suave golpe en su hombro.

- Lo sé - Se enorgulleció Hikaru con una enorme sonrisa, y así ambos muchachos comenzaron a reír acarcajadas, ¿Por qué? Ni idea...

- ¡Hey! Buenos días... - Y el dulce muchacho con acento inglés ingresó a la sala de ensayos con su peculiar sonrisa tímida, sus auriculares puestos, y sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón deportivo, haciéndose lucir increíblemente guapo, aunque ni él mismo lo notase.

- Buenos días, Keito. - Respondieron a su saludo todos los miembros de JUMP, excepto Hikaru, quien le miró embobado durante unos largos segundos.

- ¡Hikaru, cierra la boca! Se te caerá la baba. - Y Yuri comenzó a reír nuevamente por su propia broma, llevándose consigo una sonrisa algo distraída de Hikaru.

-Buenos días, Hikaru... - Le saludó amablemente Keito acercándose a él y a Chinen. Al parecer había notado que había sido el único JUMP en no saludarle.

- ¿Eh? ¡Ah! ¡Buenos días, Keito! - Exclamó sonrojado saliendo de su trance al percibir la voz del menor dirigiéndose a él.

- Wow... - Chinen les miró sorprendido- ¡Keito, eres increíble! - Gritó con cara de asombro, llamando la atención de todos.

- ¿Qué? ¿Por qué lo dices, Chinen? - Rió con pena el chico inglés, algo ruborizado al tener la mirada de todo JUMP puesta en él.

- Porque has logrado que Hika se...

- ¡¡Calla! - Exclamó Yaotome antes de que el menor dijese algo indebido. Yuri sólo hizo una mueca de disgusto, dispuesto a finalizar la frase que había comenzado, pero antes de que eso sucediese comenzó a correr pavorido, siendo perseguido por un Hikaru molesto y aún sonrojado ante la mirada curiosa de Okamoto.


Impaciencia.
Aquel día el ensayo semanal se había alargado en tiempo. Se encontraban en época de conciertos, por lo que urgentemente debían de perfeccionar aquellos pasos difíciles de sus nuevas canciones y mantener el ritmo de las antiguas.

Dos horas antes de lo normal, 9 miembros de JUMP se encontraban ya practicando individualmente desde hacía varios minutos las distintas coreografías del grupo. Una y otra vez, desde el comienzo, desde la mitad, en determinadas partes, ensayaban y ensayaban. Pero faltaba alguien.

- Oigan, ¿Keito no ha llegado aún? - Preguntó un Yaotome preocupado hacia el resto de sus compañeros, y haciendo una mueca de disgusto, caminó hasta el sofá de la sala, suspirando pesadamente y moviendo su pierna derecha con nerviosismo.

- ¿Qué ocurre Hikaru? - Le preguntó su fiel y gran amigo Kota, observándole con curiosidad.

- Hace más de dos horas que empezaron los ensayos, y Keito no ha llegado aún. - Soltó de una, poniéndose más nervioso aún.

- Hikaru... ¿Tú estás preocupado por Keito? - Aquella pregunta le sorprendió.

Pues.. Sí, preocupado estaba, era su compañero de trabajo, lo conocía desde chico, y que llegase más de dos horas tarde al ensayo le preocupaba. Pero...

- Creo que lo tuyo es algo más. - Sonrió un poco Yabu, golpeando su hombro amigablemente.
- ¿Qué quiere decir eso?

- Pues, verás... Todos nosotros estamos algo preocupados porque aún no llega. Pero estamos hablando de Keito... ¡De Keito! - Hizo un ademán exagerado para luego sonreír.

- Ya, deja de bromear, Kota. - Refunfuñó Hikaru observándole molesto.

- Ok, ok, lo siento... Entonces, como decía. Yo, en particular - aclaró -, pienso que estas impaciente por verlo.

- ¡¿Qué?! - Exclamó sorprendido el menor - ¡Claro que no! ¿Por qué debía de estar impaciente por verle?

- Bueno, ahí ya no te puedo ayudar más, amigo... - Dijo Kota dedicándola una amigable sonrisa antes de ponerse de pie y caminar hacia donde se encontraba Ryutaro, abrazándole adorablemente mientras que el menor sólo se sonrojaba.

Aún estaba nervioso, aún se preocupada. Pensaba una y otra vez en la razón por la que el menor no se hubiese presentado al ensayo. Era tan extraño aquel comportamiento proveniente de Keito.

- ¿Dónde estás...? - Se murmuró a él mismo.- Keito... - Miraba hacia la puerta una y otra vez. Moría porverle aparecer con su típica sonrisa, moría por saludarle y escuchar su armoniosa voz, moría por verle...

Estaba impaciente por verle...

- ¡Keito! - Escuchó que gritaban fuera del pasillo, y segundos más tarde entraba Ryosuke acompañado de nombrado. Este último algo sonrojado y apenado saludó a sus compañeros, disculpándose una y otra vez por haberse quedado dormido aquel día, al parecer se le había olvidado por completo que el ensayo se había adelantado y agrandado más.

Pero sus disculpas fueron interrumpidas por un fuerte grito que retumbó de entre las paredes que conformaban aquel salón de ensayos.

- ¡¡KEITO!! - Yaotome corría lo más rápido que sus piernas podían soportar, hasta llegar hacia donde el menor se encontraba, abrazándole con todas sus fuerzas y regañándolo una y otra vez por haberle causado uno de los sustos más grandes de su vida.

Lo único que Keito podía hacer era corresponder aquel dulce y protector abrazo, disculpándose nuevamente por su falta de atención, mientras ocultaba su avergonzado rostro por sobre el pecho del mayor.


Celos.
Últimamente solía molestarse o ponerse de mal humor por cosas realmente estúpidas. Como cuando veía a Chinen darle amistosos abrazos y mimos a cierto miembro de los 7. Este comportamiento de Yuri no le sorprendía para nada ya que él solía ser así con todos, pero que fuese especialmente se esa manera con Keito le fastidiaba demasiado.

¿Por qué...?

O como cuando Keito y Yuto se pasaban horas y horas practicando sus respectivos solos musicales de los conciertos, juntos los dos, en la habitación de ensayos instrumentales de la Jhonny.

¿Por qué con Yuto sí y conmigo no?

Se preguntaba en cada uno de esos momentos.

¿Por qué...?

También en esos momentos en los que no podía posar a su lado en las sesiones fotográficas de todos los meses, ya que “Los BEST con los BEST, y los 7 con los 7” repetía el fotógrafo una y otra vez.

¿Por qué...?

Sólo tres palabras, tres simples palabras le bastaron para poder al fin entender esos molestos momentos que ni siquiera sabía por qué eran molestos.

- Estas celoso, Hikaru. - Sonrió Yabu, observando la mirada incrédula de su mejor amigo.


¿Por qué...?
Aceptar cada una de esas reacciones era algo difícil. Cada una de estas llevaba consigo un “¿Por qué?” de sombra, y es que era lo que siempre se preguntaba...

¿Por qué duele tanto?

¿Por qué me molesta?

¿Por qué me siento feliz a su lado?

¿Por qué me avergüenzo?

¿Por qué no sé qué decir?

¿Por qué es tan hermoso?

¿Por qué siento que es lo más tierno?

¿Por qué...

¿Por qué?

¿Por qué?

¿Por qué?


*
- ¡Hikaru! - Exclamó sonriente el muchacho, observando al nombrado levemente sonrojado.

- Keito... - Sonrió. - Que bueno que has venido...

Keito logró sonrojarse aún más al oír aquel tono de voz que Hikaru había utilizado. En aquella noche de invierno lucía totalmente diferente al que era siempre. Ya no se veía torpemente tierno y adorable, ya no se veía hermosamente sonrojado y nervioso, ahora parecía alguien totalmente diferente. Se veía tranquilo, relajado, y más que nada, lindo.

Sí, Hikaru no sólo se veía lindo, sino hermoso, encantador, maravilloso, guapo desde los ojos de Keito.

- Siempre lo fue... - Murmuró para sí mismo mientras suprimía aquellos pasos que le mantenían alejado del cuerpo del mayor. - Y bien, ¿En qué tenías dudas? - Sonrío observándole curioso.-Últimamente se te dificulta aún más el inglés Hikaru, debemos despejar todas esas dudas que tienes así ya no habrás problemas... -Volvió a sonreír.

-Tienes razón, Keito... La dudas a veces suelen ser muy molestas.- Y ahí Hikaru seguíasorprendiéndole. ¿Por qué de repente se mostraba tan maduro?

- Hikaru... ¿En qué tienes dudas? - Murmuró observándole con atención.

-Bueno, en muchas cosas, como por ejemplo... - Hikaru pensó unos momentos y luego suspiró, volviendo su vista hacia el menor- ¿Por qué me molesta tanto que Yuto esté cerca de ti? ¿Por qué me preocupas tanto?... ¿Por qué siempre que no estás conmigo me siento vacío? ¿Sólo?... ¿Por qué eres la única persona que logra hacerme avergonzar y ponerme en un estado sumamente nervioso?... ¡¿Por qué tengo tantas dudas si sólo eres mi amigo?!

Okamoto observaba el rostro aflijido del mayor en completo silencio. ¿Acaso Hikaru estaba confesándose?

- E-esas... Esas dudas sólo puedes aclararlas tú... Hikaru.

Yaotome observó con intensidad a aquel par de ojos que tanto le gustaban. Aquel rostro que tanto adoraba, aquel cabello que tan bien le sentaba, aquel adorable sonrojo, aquellas finas facciones, lo observaba todo...

- Tú... -Murmuró por lo bajo, algo sorprendido, algo perplejo pero en calma, girando su cabeza levemente hacia un lado, pestañando con lentitud. - Tú me gustas.

Los corazones de ambos muchachos comenzario a latir con frenesí. Sus ojos se observaban fijamente.

Por un momento el menor había creído perder el aire que le quedaba, pero sólo era aquella enorme emoción que parecía querer ahogarlo. Y Hikaru, aún perplejo, lograba sonreír. Él sonreía con emoción, con alegría, con miles de sentimientos que aún no lograba comprender del todo, pero que ya los asumía.

- Keito, tú me gustas... - Repitió acercándose un paso al menor.

Keito aún le observaba perplejo, su estómago era un completo hormigueo, su corazón no dejaba delatir en aquella velocidad acelerada, sus manos sudaban, su mente era todo un desastre, pero...

- Hikaru... Tú también me gustas... - Susurró al momento en que el mayor se acercaba a su rostro. - Me gustas tanto...

El sabor de sus labios, eso era algo que tanto había deseado probar. El poder degustar sus labios como lo hacía justo en ese momento, era algo que había querido, pero que nunca había imaginado que podía pasar.

Y ahí se encontraban ambos, con sus rostros a una cercanía anormal, sus ojos cerrados, sus labios unidos, sus lenguas acariciándose suave pero intensamente.

Keito se aferraba al pecho del mayor.

Hikaru abrazaba la cintura del menor, apegándole más a él.

El beso paso a mayor, pero siempre estando presente aquel inmenso amor que se sentían.


- ¿Se han aclarado tus dudas? - El menor sonrió sobre sus labios.

Hikaru sólo volvió a besarle con una dulce sonrisa impregnada en su rostro.

viernes, 15 de abril de 2011

Daisuki | YamaJima | Oneshot

Título: Daisuki.

Pareja: Yamada Ryosuke/Nakajima Yuto (YamaJima), Okamoto Keito/Yaotome Hikaru (Hikato) (Leve mención).

Género: Slash, shounen ai, yaoi.

Extensión: Oneshot (3.551 palabras).

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated: K (9+).

Cómo si esto ya no fuese suficiente, aquella discusión entre la persona que más le importaba en su vida y él, se había entrometido en su vida. El simple hecho de aceptar que estaba totalmente enamorado de su mejor y especial amigo, sumándole a que ambos eran del mismo sexo, grupo musical, y curso en la escuela, le había costado tanto que esto se sentía como el colmo. ¿Es que nada de aquella situación podía salir bien?

-¡Yuto!-Gritó al haberle divisado caminar varios metros delante de él, pero el menor siquiera se volteó. Al parecer le había reconocido la voz por lo que no había necesidad de voltearse a comprobar quién había sido la persona que había gritado su nombre.

-¡Yuto!- insistió el mayor, sin querer darse por vencido. Ambos se encontraban en medio de la avenida principal de la ciudad, pero aquello al Ryosuke no le importó. Yuto era demasiado importante como para darse por vencido tan fácilmente.

A pesar de morirse por querer hacerlo, no aumentó la velocidad en la que caminaba detrás del alto. Sentía que aquel no era el momento exacto para hablar, por lo que prefirió seguir detrás de Yuto hasta adentrarse en su vecindario, y allí detenerlo para conversar y aclarar aquellas disputa con él, después de todo había sido un pelea tonta, no digna de su fuerte amistad.

Tras haber caminado por más de 2O cuadras, ambos muchacho se acercaban a la zona en la que el alto vivía. Ryosuke se acomodó el abrigo que cubría su cuerpo y rostro, bajo en la posición correcta aquella gorra que cubría su cabeza, y aumentó su velocidad hasta estar a sólo pasos detrás del alto. Desde la posición en la que se encontraba pudo observar cómo es que Yuto se había colocado sus auriculares y escuchaba música al volumen más alto que estos de lo permitían.

-Al parecer no deseabas escucharme…-Se murmuró dolido.

Comenzó a bajar la velocidad en la que caminaba hasta haberse detenido completamente, y observó cómo el cuerpo de Yuto de alejaba más y más del suyo. Estaba seguro que Yuto no quería verlo, tampoco escucharlo, y menos arreglar las cosas con él.

Pero algo repentino que le hizo confundirse ocurrió. El cuerpo de Yuto, quién ya se encontraba nuevamente a metros de distancia del suyo, se detuvo, y un avergonzado Nakajima se volteó para observar el rostro, casi completamente cubierto por sus prendas, de Ryosuke, quien a pesar de encontrarse dentro del vecindario de Yuto, en donde casi no abundaban personas, aún no se había quitado aquellas prendas que sólo utilizaba para pasar desapercibido entre las fans.

-¿Por qué te has… detenido?-Preguntó en voz alta Yuto, evitando lo más posible todo contacto visual con el mayor.

-¿Ah?-Dejó salir Ryosuke, dejando más que claro que no había entendido las palabras del mayor.

Yuto suspiró pesadamente para luego sonreír con dulzura. Dando pasos lentos pero decididos, se acercó al cuerpo inmóvil de Ryosuke quien aún le observaba expectante, esperando una explicación del alto.

-He dicho que por qué te has detenido.-Le respondió Yuto al encontrarse ya frente a él y tomando al mayor de los hombros, para luego sonreírle pícaramente.

-¿S-sabía que t-te seguía?-Le preguntó Yamada perplejo.

-¡Claro que lo sabía! Me vienes siguiendo desde que salimos de la compañía, y estaba seguro que no te detendrías hasta alcanzarme cerca de mi casa.

Yuto sonreía tan normalmente que a cada segundo que transcurría, el desconcierto que sintió en un principio, se incrementó sacándole una mueca de molestia.

-¡¿Y por qué no te has detenido entonces?! Vengo siguiéndote desde que salimos de los ensayos sólo para hablar contigo y arreglar las cosas. Si no hubieses querido hacer las paces conmigo, me lo hubiese dicho y me habría ahorrado toda esta caminada.-Le reprochó el mayor, con un puchero de disgusto en su rostro.

Yuto rió feliz al verle en ese estado. En verdad no podía creer cómo hacía Ryosuke para verse tierno, lindo y sexy al mismo tiempo, todo el día, a cada momento que compartían juntos. Era algo con lo que se había acostumbrado a vivir, y que se le había vuelto indispensable para él y su vida. Sin querer que las cosas pasasen así, Yamada se había vuelto el centro de su mundo, y ya no había vuelta atrás para cambiar aquello. Se había enamorado loca y completamente de su mejor amigo, y había jurado por él mismo que aquel era el momento indicado para confesarse, y que así lo haría.

-Es que… Yo también quería hablar contigo, Yama-chan.-Dijo Yuto con tranquilidad, respondiendo la pregunto que el mayor le había hecho segundos atrás.

Se deleitó con aquel rubor y aquella mirada avergonzada que Ryosuke le había dedicado al haber oído cómo le llamaba Yama-chan. Era algo que muy pocas veces hacía a pesar de ser tan cercanos y de tener tantos años de amistad.

-¿H-hablar conmigo?-Le preguntó el mayor junto con un tartamudeó entrometido.- ¿D-de q-qué?

-¿Prefieres hablar mejor en mi casa? Creo que no es el lugar apropiado para hablar contigo.-Sugirió Yuto con una sonrisa.

Cada que le veía sonreír así, el palpitar del pobre corazón de Ryosuke de aceleraba. Era algo que se había vuelto algo normal, ya que el corazón del menor jamás podría acostumbrarse a aquellas sensaciones que Yuto le provocaba a su alma entera.

Yamada asintió torpemente, tragando con dificultad a causa de su nerviosismo. Tras haber analizado lo dicho por el alto segundos atrás, había caído en la cuenta de que hablaría con Yuto a solas en su propio hogar, ya que la madre del alto llegaba tarde a casa a causa de su trabajo. Y el pasar tiempo a solas con su mejor amigo, se había vuelto algo vergonzoso, emocionante, y necesario para él.

-Pues, entonces vámonos.-Le dijo Yuto tomando delicadamente su mano. ¿Por qué lo hacía? Ni idea, pero la felicidad que recorría todo su ser era de tal magnitud, que lo cegaba y lo llevaba a aferrarse a aquella delgada mano que tan bien encajaba con la suya.

Comenzaron a caminar a una velocidad normal y relajada. Como siempre que se encontraban en una situación así, el cuerpo de Yuto iba adelantado por tan sólo un paso que el de Ryosuke, para que así ninguno de los dos pudiese observar el avergonzado y alegro rostro del otro.

Ryosuke sentía que en cualquier momento su corazón saltaría de la rápido e intenso que latía. Yuto le causaba tantas, pero tantas sensaciones que se había vuelto casi adicto a ellas. Estaba seguro que ya no soportaría mucho tiempo sin expresar el gran amor que le tenía a su amigo, y aquello le asustaba. No estaba seguro si el alto sentía algo por él,  y lo más probable era que no, y no quería asustarlo ni alejarlo de él por una confesión que se había vuelto necesaria, pero había que tomar una decisión, y aquella sería definitivamente arriesgarse. Su pobre cuerpo ya no podía resistir más con aquel secreto que día a día le carcomía los nervios a tal punto de sentirse loco. Amaba a Yuto y necesitaba decírselo.

-Y-yuto…-Escuchó cómo Yamada murmuraba su nombre al mismo tiempo que detenía sus pasos con un leve jalón entre sus manos tomadas.

El nombrado se volteó casi al instante, sólo para encontrarse con un Ryosuke con cabeza gacha y mejillas totalmente sonrojadas que sólo eran iluminadas por un farol de luz que se encontraba en la esquina de aquella misma cuadra y que iluminaba con poca intensidad su alrededor.

Yuto se extrañó por verlo en tal estado, pero fue mayor la atracción que sintió hacía él en ese mismo momento. Sin poder evitarlo, Ryosuke decía o hacia cosas que volvían loco de amor a Yuto, cosas como el ruborizarse cuando decía cosas vergonzosas que le incomodaban, o hacer puchero cuando no estaba conforme o feliz con algo, reír con suma felicidad cuando estaba a su lado, y verse tierno, completamente tierno mientras comía aquellas fresas que Yuto siempre llevaba para que comiese de postre en el almuerzo de la escuela. Y algo que le enloquecía siempre, pero siempre, era observar sus tiernos y perfectos labios, que parecían llamarlo para probarlos cada que estaba cerca del mayor. Eso sin contar lo sexy que se veía en cada concierto que los JUMP habían tenido.

-¿S-sí?-Preguntó con torpeza, saliendo de aquel trance en el que se había metido.

Ryosuke estaba preparado para hablar, listo y predispuesto para confesarse y aceptar sea cuál sea la reacción que Yuto tomaría, pero, de la forma más cruel y dolorosa, fue interrumpido.

-¡Yuto, Yamada!-Se escuchó que exclamaban sus nombres a sus espaldas. Ambos muchachos se voltearon lentamente, pensando en lo que ocasionaría la presencia de aquella persona.

-K-keito…-Intentó imitar el tono de voz que su compañero había utilizado.

-¿Y qué hacen por aquí?-Preguntó con ánimos Okamoto Keito, al parecer estaba feliz.

-Yo ya me iba.-Respondió con amargura Ryosuke, soltando con brusquedad pero disimuladamente la mano que aprisionaba a la suya, ya que aparentemente Keito no había notado aquella unión entre ellos.

-¡¿Eh?!-Exclamó Yuto al oír aquellas palabras y al sentir tal alejamiento del mayor.

-Tengo que irme.-Le respondió Yamada, en un intento vano de querer desaparecer aquel odio y celos que le causaban ver a Keito cerca de su querido Yuto.

-No puedes irte.-Le contradijo Yuto, volviendo a tomar su mano con delicadeza, sin que Keito lo notase,

-Yuto, debo irme.-Le insistió el mayor intentando zafarse de su agarre, pero no lo lograba, y agradecía la poca iluminación que había en aquella calle, de esa manera Keito no podía alcázar a divisar lo que él intentaba separar, sus manos ahora entrelazadas.

-Lo lamento, pero no te irás así.-

-Pero…

-¡Adiós Keito!-Exclamó Yuto comenzando a caminar a una alta velocidad para arrastrar consigo el cuerpo de Ryosuke, quién se quejaba y mascullaba en voz alta, exigiendo que soltase su mano para poder irse de allí.

Keito sonrió con ternura. Le agradaba verlos juntos, a pesar de saber que su presencia cerca de ellos, arruinaba cualquier momento amoroso que jamás lograba finalizar como debía.

-Lo siento, me esperaste mucho.-Escuchó como murmuraban cerca de su oído mientras unas brazos le rodeaban la cintura.

-Descuida, acabo de llegar.-Le respondió Keito en el mismo tono que el otro, recargando su cabeza en el hombro del mayor mientras acariciaba las manos que lo sujetaban sobre su pecho.

-¿Aquellos no son Ryosuke y Yuto?-Preguntó curioso el alto.

-Ajá, son ellos. Acabo de arruinarles el momento otra vez.-Respondió Keito con fastidio.

-Descuida, verás que pronto terminaran juntos. Sabes que es algo que sólo debe pasar. Además, estoy un poco de acuerdo con los celos de Ryo-Chan. Tú y Yuto son muy cercanos, y eso me molesto.-Le reprocho el mayor, relajando el agarre para que así el menor se voltease y poder tenerlo frente a frente.

-Pero ambos saben que sólo somos amigos, ¿Por qué los celos?- Murmuró Keito acercándose hacía el rostro del mayor.- Tú no debes por qué estar celoso, sí estas más que enterado que soy sólo tuyo y que te amo con todo mi corazón, ¿Verdad?

-Tienes razón…-Le respondió con ternura el castaño, respondiendo a los movimientos de Keito, quien había recargado sus manos en el cuello del mayor, anticipándose a sus siguientes movimientos. Las manos del alto se posicionaron sobre la cintura del menor y, acercando aún más su cuerpo al suyo, murmuró sobre sus labios.- Tú… ¿Me amas?

-Te amo, Hikaru.

-Yo también te amo.





Yuto seguía arrastrando el cuerpo del menor detrás suyo. No entendía por qué hacía todo ese numerito, pero en verdad deseaba hablar con el mayor. De alguna u otra manera, sentía que Ryosuke había estado por decir algo en verdad importando, y deseaba escucharlo a como de lugar.

-¡Yuto! ¡Yuto!-Gritaba Ryosuke una y otra vez mientras intentaba que el otro se detuviera, y así lo hizo. De momento a otro el cuerpo de Yuto de inmovilizó provocando que el cuerpo de Ryosuke chocara contra el suyo bruscamente.

-¿Por qué te detuviste así?-Preguntó preocupado el mayor.

-¿Qué no quería que me detuviera?-Preguntó Yuto con una gran sonrisa al momento en que se volteaba para observar el rostro preocupado del mayor.

-¡¿Ah?! ¡Baka! ¡Me asustaste!-Exclamó Ryosuke queriendo parecer molesto mientras volvía a intentar zafar su mano de la de Yuto, quién lo tomaba con fuerza para que no se alejara. De un momento a otro Ryosuke sintió un jalón que descendió de su mano a su brazo, y casi al instante su cuerpo se encontraba aprisionado sobre la pared de una casa de por allí, mientras que Yuto coloco ambos brazos a cada lado de la cabeza de Ryosuke.

El cuerpo entero del mayor se paralizo al notar lo cerca que el alto se encontraba de su cuerpo, y con la intensidad con la que le miraba, como si esperase algo de parte del mayor. 

-Ryosuke…-Murmuró Yuto desviando su vista hacia de los ojos del otro con aire pensativo.- ¿Qué era lo que me ibas a decir hace un rato?

Bruscamente las mejillas de Ryosuke se tintaron de un color rojizo intento al pensar en lo que minutos antes estaba a punto de confesar.

-N-nada.-Respondió al instante, incrementando la intriga del alto que se había vuelto para mirarle.

-No te creo…-Le dijo Yuto con una sonrisa dulce.

-Pues, es tu problema.-Le respondió Ryosuke en tono molesto, desconcertado por la felicidad que el mayor transmitía.

En verdad Yuto lucía feliz, y eso le hacía pensar demasiadas cosas a Ryosuke. Seguramente, Yuto se encontraba tan feliz por haberse encontrado con Keito, porque Yamada tenía la errónea idea de que al alto le gustaba Keito, por ello pasaban tanto tiempo juntos. Y sin querer que pasara así, las lágrimas se amontonaron sobre sus ojos hasta comenzar a caer una detrás de otra.

La expresión de felicidad que Yuto llevaba impregnada en su rostro, cambió completamente. Lo más doloroso que podía ver en su vida, era ver a su querido Yama-Chan llorar, era algo que simplemente no soportaba.

-Ryosuke, ¿Qué ocurre?- Preguntó Yuto preocupado.}

Sí, se sentía muy bien, se oía muy bien su nombre dicho por el mismo Yuto, pero eso era algo de lo  que no podía alegrarse en ese momento. El dolor en su pecho era tal que no le permitía pensar en otra cosa que no fuese Yuto y su amor por Keito.

-Ryosuke, dime que te ocurre, por favor…-Insistía Yuto al ver como lágrimas y lágrimas caían por sobre las mejillas del menor.

-N-nada…-Le respondió con dificultad el mayor, secando torpemente sus mejillas con la manga de su abrigo.

-No te creo, ¡Me estas mintiendo!-Yuto comenzaba a alterarse ante el estado y la negación del mayor. ¿Por qué simplemente no le decía qué era lo que le ocurría y ya? Es que acaso… ¿Ya no confiaba en él?

-Ryosuke…

-Te has puesto feliz porque has visto a Okamoto, ¿Verdad?-Preguntó Yamada sin poder mirarle a la cara a Yuto, y agregándole un tono rencoroso a la pregunta

-¿Qué?-Preguntó el alto confundido.- ¿De qué estás hablando?

-No tienes por qué negar nada, Yuto… Te gusta Keito ¿Verdad?-A Ryosuke le dolía preguntar aquello, y más saber al fin que era verdad, pero era momento de oírlo y de aceptarlo.

-¡¿Qué?!-Exclamó Yuto desconcertando al menor con el tono confundido con el que había exclamado aquella palabra.- Ryosuke, ¡A mí no me gusta Keito!-Exclamo perplejo.

-P-pero…

-En verdad, no me gusta. ¡Solo somos amigos!-Decía Yuto aún exaltado bajo la mirada perpleja del mayor.

-¿N-no te gusta…?-Preguntó Yamada aún sorprendido.

-No…-Le respondió suavemente Yuto, sintiéndose realmente aliviado de aclararle esa idea a Ryosuke. Este último suspiro con pesadez, aún sin poder salir de ese trance. Todo ese tiempo había pensado que Yuto estaba enamorado de Keito, pero en realidad eso no era verdad.

-A mí me gusta otra persona…-El tono de voz que yuto había usado había sido tan dulce que llamó por completo la atención del mayor, quién levanto la vista para encontrarse de nuevo a Yuto en la misma posición, acorralándolo sobre aquella fría pared, mientras su cuerpo se encontraba cerca, muy cerca del suyo.

-Yuto…-Murmuró siendo interrumpido.

-Ryosuke, dime la verdad… Tú, ¿Estabas celoso?- Aquella pregunta le descolocó por completo. Yuto en verdad, pero en verdad le había tomado por sorpresa.

-¡¿Eh?! ¡¿Yo?! ¡¿Celoso?! ¡Claro que no!-Exclamó más que exaltado.

-¡Oh! Ah, lo siento entonces.- EL brillo que deslumbraba los ojos del alto había desaparecido.

Yuto se alejó del cuerpo de Ryosuke y se enderezó intentando mantener aquella sonrisa que ya no quería permanecer allí.

-¿Y-yuto?-le llamo Ryosuke preocupado.

-Lo lamento Yama-chan, debo irme. Adiós.- Y sin esperar respuesta dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección a su hogar.

-¡¿Eh?! ¡Yuto! ¡Espera, Yuto! ¡¿Qué ocurre?!-Gritaba el mayor intentando darle alcance al otro que se alejaba cada vez más y más. No… No podía permitir que Yuto se alejase de su lado. ¡No podía! Era… Era ahora o nunca.

-¡Yuto…! ¡Me gustas!-Grito con todas sus fuerzas ya que el mayor se encontraba muy lejos.

Observó como el cuerpo del alto se detuvo bruscamente al oír estas palabras, y un nerviosismo inmenso invadió todo su ser. No quería oír su rechazo, no estaba listo aún, pero ya no había vuelta atrás. Era ese el momento, ya no había otro.

Espero unos segundos, espero hasta ver cómo Yuto comenzaba a reaccionar lentamente, viendo como comenzaba a mover su cuerpo poco a poco.  Y entonces este se volteó.

Ryosuke sintió como su cuerpo se tensaba de repente, Yuto comenzó a caminar  una velocidad un tanto acelerada en dirección al mayor. Su rostro era cubierto por si negro flequillo, y solo quedaba la visto sus finos labios, que no expresaban emoción alguna.

Yuto estaba cada vez más cerca, ya casi llegaba a su lado, estaban solo a pasos de distancias. Y por fin aquella pequeña lejanía que los separaba, desapareció.

Cuando por fin el cuerpo de Yuto llego hasta donde se encontraba Ryosuke, no se detuvo sino cuando, sin decir palabra alguna, dirigió su mano derecha hacía la mejillas del mayor y, atrayendo su rostro al suyo, le beso los labios tan delicadamente que Ryosuke sintió que moriría allí mismo.

Los labios de Ryosuke eran del deliciosos, tan exquisitos, que tuvo la necesidad de más y, siguiendo sus propios instintos, tomó le cintura del menor entre sus brazos y acercó el cuerpo del más bajo al suyo, sintiendo como este rodeaba su cuello con sus brazos. Aquel beso se intensificó, y pronto pudo sentir como la lengua del mayor acariciaba la suya con tanta delicadeza y dulzura, que su amor por Ryosuke se multiplico por mil. Sentir su cuerpo combinado con el suyo era algo que le encantaba, que lo adoraba, los labios se Ryosuke sabían tan bien, su lengua acariciar la suya era algo tan delicioso. Sus dedos enredarse en su cabello era algo único, y aquel beso lo fue todo.

Por fin todo estaba quedando tan claro, tan claro que era algo completamente cegador. Ellos estaban expresando lo que tanto les había costado decir con palabras. Lo que tanto les había costado no decir, y por lo que tanto habían sufrido. Pero ya nada importaba. Ahora estaban juntos, y el separarse era algo que sonaba tan estúpido, que estaban seguros que aquellos jamás ocurriría.

-Me gustas…- Murmuro Ryosuke sobre los labios del mayor cuando se vieron separados. Sus ojos aún permanecían cerrados, y su frente descansaba sobre la del otro, mientras que su respiración luchaba por regularizarse.

-Ryosuke…-Murmuró Yuto llamando la atención del otro quien abrió los ojos al instante, pero lentamente.- Me gustas mucho.- Finalizó cuando sus miradas se hubieron encontrado.

Una inmensa felicidad inundaba ambos cuerpos.  Era algo tan único, tan lindos, que no cabía palabra para expresar lo bien que se sentían junto al otro.

Ryosuke se lanzó a los brazos del otro, fundiéndose en un fuerte abrazo que decía lo feliz que se encontraba.

-Esto ha sido tan difícil…-Murmuró ocultando su rostro en el pecho del alto.

-Lo sé, pero al fin ya estamos juntos, ¿O no?-Preguntó Yuto con una sonrisa, previniendo la reacción del otro.

-¡Claro!-Exclamó Ryosuke alejando su rostro del acogedor pecho de Yuto, pero así elevar su rostro y acercarlo hasta el rostro del otro, depositando un dulce beso sobre sus labios.

-Tu labios saben demasiado bien…-murmuró Yuto observando les enrojecidas mejillas del mayor.

-¡Moo, no digas esas cosas Yuto!-Exclamó Ryosuke avergonzado.

-¿Sabes…? Yo.. T-te amo, Ryosuke. En verdad te amo.- Yuto observó fijamente los ojos del otro, expresando aquello que tanto había permanecido en su interior por tanto tiempo.

-Yo también te amo, Yuto. Siempre te he amado.- Esa sonrisa, esa dulce sonrisa que le dedico el alto fue todo. Aquel amor se hizo tan fuerte que al fin ambos pudieron confesárselo, por fin pudieron decir aquello que tanto necesitaban gritar. Al fin estaban juntos, y se sentía que jamás se separarían.

-Ne, Hikaru. Tenías razón. Estos tarde o temprano estos dos terminarían juntos.-Murmuró Keito recargando su cabeza sobre el hombro del mayor quien se encontraba a su lado, mientras ambos observaban con ternura a Yuto y Ryosuke, quienes estaban a varios metros de distancia.

-Te lo he dicho. Ellos simplemente debían confesarse.-Respondió Hikaru entrelazando sus dedos con los de su novio.

-Siempre tan inteligente.-Respondió Keito con una sonrisa.- Entonces, ¿YamaJima forever?-Preguntó en tono de broma.


-YamaJima forever.- Respondió el alto riendo.