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Mostrando entradas con la etiqueta Okamoto Keito. Mostrar todas las entradas
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viernes, 22 de noviembre de 2013

Amantes | Okayama | Oneshot

Título: Amantes.

Pareja: Okamoto Keito/Yamada Ryosuke (Okayama).

Género: Slash, shounen ai, yaoi.

Extensión: Oneshot, (2.120 palabras).

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated: K (9+).

Nota: La verdad es que he tenido un golpe brusco de inspiración y me siento muy feliz por ello porque no quería que pasase mucho tiempo para actualizar, de verdad quiero tener el blog vivito, no quiero que se me muera de nuevo. ): En fin, este oneshot tiene una dedicatoria muy especial. Es para mi esposa, la cual amo mucho y me hace muy feliz. ♥(: Bonita mía, este es el fic que me habías pedido, y no pude evitar imaginarme a los niños asds. Te amo y espero te guste♥. Y a las lectoras, ¡Gracias por leer! Aunque la mayoría no se toma el tiempo de comentar, las cantidades de visita han subido tanto y he quedado realmente feliz. Enserio, gracias. Y sin más, disfruten este pequeño oneshot.


El joven caminaba cabizbajo a través de las calles desiertas de la ciudad. Llevaba las manos ocultas dentro de los bolsillos delanteros del pantalón y la capucha cubriendo su cabeza, impidiendo, así, la exposición no deseada de su rostro. Los copos de nieves caían a su alrededor, la temperatura se encontraba bajísima aquella noche y el vaho se escapaba de entre sus labios cada que exhalaba aire al respirar.

Se encontraba ciertamente agitado, pero no gracias a ningún esfuerzo físico.

Okamoto continuó su andar, sin tener noción del tiempo ni del lugar, sin embargo, la cabeza del muchacho se alzó cuando percibió cierta presencia ajena. Sus ojos se achicaron en sospecha e inconscientemente se mordió el labio inferior al haber reconocido el cuerpo reposado a un lado de la entrada del edificio en donde residía. No pudo distinguir con claridad su rostro, pero la complexión de aquella persona se le hacía imposible de no reconocer y aquel punto rojizo/anaranjado que distinguió a lo lejos confirmó sus sospechas.  
Ryosuke lucía tan sexy cuando fumaba.

Tal parece que le estaba esperando.

Liberó un ligero bufido y volvió la cabeza hacia abajo, prefiriendo así ignorar a escuchar cosas que, simplemente, no deseaba oír. De nueva cuenta retomó su andar calmo y se aproximó más a aquella presencia que, como Okamoto sabía, también se hallaba atenta a él.
Frunció con levedad el ceño mientras su mente viajaba entre dudas y contradicciones. ¿Qué hacía Ryosuke allí? ¿Qué necesidad de ir hasta su edificio? ¿Quería restregarle todo en la cara? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Suspiró. Ya no debía pensar en ello porque simplemente no le importaba. Ryosuke ya no le importaba o, más bien, ya no debía importarle. No debía importarle qué hacía con su vida, a quién quería, con quién quería estar. Suficiente había tenido con su persona, no debía seguir torturándose por un amor no correspondido.

Finalmente se encontró a un par de metros de la entrada de su edificio. Se alegró, pero al mismo tiempo se aterró. Era necesario pasar frente a la presencia del menor y, justo en aquel momento, lo que menos le apetecía era toparse con él. Sin embargo, al ser algo inevitable, tan solo se rehusó y posó la mirada en las tiendas del otro lado de la calle, buscando una distracción a la par que suprimía aquel par de metros e ignoraba a cierto alguien. Pero a Ryosuke nunca le gustó que le ignoraran y no pasó mucho hasta que sintió cómo le tomaban del antebrazo con cierta brusquedad. Okamoto jadeó frustrado. Casi lo lograba.

― ¿Qué quieres, Ryosuke? ― Okamoto frunció el ceño con mayor intensidad que con anterioridad, librándose de aquel agarre que no tardó en volver a sentir segundos después.

― ¿Por qué te fuiste así? ― El más bajo cuestionó en un reproche, como si tuviese tal derecho de reprocharle por algo así. Como si en realidad tuviese el derecho de reprocharle por lo que sea.

― Qué te importa ― masculló con simpleza Okamoto y se liberó finalmente de aquel agarre, volviendo a retomar su camino en grandes zancadas para, al fin, adentrarse en su edificio, notando claramente cómo Ryosuke le pisaba los talones. ― Vete Ryosuke, no tengo ganas de acostarme contigo hoy.

― ¡Idiota! ― Exclamó furioso el nombrado, acercándose de inmediato al cuerpo del moreno y tomándole con brusquedad del hombro para así poder girar su cuerpo y tenerle de frente, encarándole. ― Eres un idiota, Okamoto. Un tremendo y estúpido idiota. ― Escupió sus palabras, observando la ahora indiferente mirada del alto.

― Seré lo que sea, ya me da igual viniendo de ti.

― ¡Keito! ― Exclamó el joven cuando Okamoto, una vez más, decidió ignorarle y retomar su camino al ascensor.

Yamada sintió terror. Por primera vez, en aquella extraña relación, se sentía realmente asustado. Okamoto lucía decidido y cansado. Como si ya no quisiese más. Y él, simplemente, debía impedir eso.
Corrió con rapidez, suprimiendo velozmente la gran distancia que ya les separaba, logrando darle alcance ya dentro del ascensor, segundos antes que las puertas de éste se cerrasen.
Okamoto le observó inmutado, suponiendo que tendría a Ryosuke detrás suyo hasta que llegasen a su departamento, pero estaba decidido, de ahí no pasaba.

― Keito... ― Fue aquel simple y levemente agitado susurro el que le llamó la atención. Sonaba débil y apagado, y Okamoto no pudo evitar llevar su mirada hacia Ryosuke, notando lo afligido que éste lucía. Él también se sintió afligido. Afligido y débil, porque de inmediato se preocupó y eso, se suponía, no debía entrar en sus planes.

― ¿Qué? ― Ryosuke le miró, acercándose un par de pasos, y Okamoto se halló tensándose.

― He terminado con ella. ― Okamoto abrió los ojos de par en par al oír aquellas palabras y observó, incrédulo, al menor.

¿Podría ser cierto?

― ¿Q... Qué?

― Lo que oíste.

― No te creo.

― Pues, créeme. ― Yamada sonrió con lasciva y Okamoto se mordió el labio inferior, huyendo de su mirada, ya no queriendo sentirse débil, cegado por el menor, por sus encantos y sus no encantos. Quiso ser fuerte una vez en su vida, porque sabía que si no lo hacía, terminaría sufriendo una vez más, como le había ocurrido aquella noche, cuando pilló a Ryosuke y a su chica, juntos, en una cita.

Recordar el motivo de su enojo le hizo enfurecer aún más y, aprovechando que las puertas del ascensor se abrieron en su piso, pasó junto al más bajo sin medirse al momento en que hizo chocar su hombro con el del más bajo, ignorando el hecho de que éste prácticamente había girado todo su cuerpo a causa del choque, pudiendo sólo observar la espalda de Okamoto cuando éste se dirigía a su apartamento, como si sus palabras no le hubiesen importado en lo más mínimo. Como si Ryosuke ya no le importase.

Yamada se sintió aterrado. ¿Podría ser que aquel día finalmente había llegado? El día en que Keito se cansase de él. El día en que Keito le fuese a abandonar.

― ¡NO! ― Exclamó con terror y corrió una vez más.

Pese de haber oído aquel grito, no se giró en ningún momento y sólo se dio el lujo de detenerse cuando se encontró fuera del apartamento 5D. Buscó las llaves desesperado y, con los nervios a flor de piel, intentó abrir la puerta de su hogar de una buena vez, alarmándose al sentir los rápidos pasos del menor acercarse hacia donde se encontraba. Maldijo su torpeza una y otra vez, y al haber abierto la puerta del departamento, suspiró aliviado, pero ya era demasiado tarde.

― ¡Espera! ― Gritaba Ryosuke, sin importarle en lo más mínimo que sus gritos pudiesen llegar a molestar a los vecinos de su ahora no amante. ― ¡Keito, espera!

Le alcanzó justo en el momento en que el otro estuvo a punto de cerrarle la puerta en la cara, logrando así interponerse entre su cuerpo y la pieza de madera, ingresando al departamento prácticamente a la fuerza y cerrando la puerta a sus espaldas de un fuerte portazo.
Con el ceño fruncido, Okamoto le observaba escéptico desde su lugar, sin poder creer que Ryosuke llegase hasta esos extremos para que ambos se fuesen a la cama.

― Vete, Ryosuke.

― No.

― Ryosuke...

― ¡Te digo que no! Idiota... ― Okamoto abrió sus ojos más de lo normal cuando distinguió cierta humedad teñir las mejillas del más bajo, quien ahora se hallaba con la cabeza gacha y sus manos echas un puño a cada lado de su cuerpo. ― ¿Así que pensabas librarte de mí con facilidad? Idiota ― repitió en un débil susurro, Ryosuke.

Keito rió con ironía y molestia, ignorando el hecho que Ryosuke había comenzado a acercarse a él con pasos tímidos, deteniéndose sólo cuando recibió la endurecida mirada del más alto, quien sólo en aquel momento había notado lo cerca que Yamada se encontraba, pudiendo chocar fácilmente con él si se disponía a dar un simple y pequeño paso.

― No te creo nada, vete. ― Ryosuke bufó en un evidente quejido de protesta, sin embargo, ya no dijo nada más y permaneció en silencio por unos cuantos segundos, intentando huir de la opción de mostrarse como en verdad se sentía frente a los ojos del moreno, pero tal parecía que aquello era inevitable.

― He terminado con ella, de verdad... ― Aquello le sonó a una súplica. Ryosuke estaba suplicando que le creyese, y la mirada de Okamoto se endulzó. ¿Hacía bien en creerle? No lo sabía y tampoco deseaba averiguarlo. Yamada era su debilidad públicamente declarada, y él no podía negarse a su menor.

― ¿Y qué quieres que haga yo? ¿Quieres que haga una fiesta por ello? ― A pesar de haber utilizado cierto tono burlón e irónico, sus labios se habían curvado en una leve sonrisa, y su rostro se encontraba inclinado levemente hacia abajo, perfecto para que su mirada se encontrase con la del castaño.

― Quiero que estés conmigo, idiota. ― Ryosuke sonó tan decisivo y seguro... a pesar de que aún tenía rastros de lágrimas en sus ojos; a pesar de que un tierno rubor le coloreaba las mejillas; a pesar de que sus labios formaban un pequeño e inconsciente mohín que se veía malditamente besable. Y a pesar de que Yamada Ryosuke era un maldito adorable, sonaba tan seguro y confiado, que Okamoto se sintió más débil que nunca.

Oh, estaba tan enamorado.

― ¿Por qué? ― Y, a pesar de todo, sentía esa casi diminuta pizca de inseguridad que no le dejaba dejarse llevar del todo.

― Porque te amo. ― Simple, seguro y adorable.

Okamoto le miró descolocado y ya no supo qué decir, qué hacer. Su corazón chocó con fuerza en su pecho y sus manos comenzaron a temblar de ansias; su mirada viajaba del suelo a los ojos de Ryosuke, una y otra vez, realmente incrédulo.
Hacía más de un año que se encontraban metidos en aquella aventura. Eran amantes, se acostaban casi todas las semanas, pero era sexo, sexo “sin sentimiento”, ¿Y ahora venían los dos a amarse mutuamente?

― ¿L... Lo dices ens...

― Lo digo enserio. Te amo y mucho. Estoy enamorado de ti, Keito, y quiero que estés conmigo. ― ¿Acaso podía ser menos romántico? Okamoto agachó el rostro una vez más y liberó una torpe y aireada risa. Se sentía feliz, increíblemente feliz, pero no deseaba exteriorizarlo del todo. ― ¿Te estás burlando de mí acaso? ― La risa de Keito aumentó un tanto más. ― ¡Keito!

― Ya, ya, perdón. No me estoy burlando de ti, tonto ― susurró, Okamoto, mientras su mirada se encontraba una vez más con la de su amado. ― Así que quieres que esté contigo...

― Sí.

― ¿Así como novios?

― Nada de así. Quiero que seamos novios, Keito. ¿Eres tonto o qué? ¿Tan difícil es de entenderlo?... ― Okamoto se rió una vez más por aquel regaño que recibió e, ignorando totalmente ese hecho, inclinó el rostro hacia el ajeno, haciendo coincidir sus labios con los de Ryosuke en un pequeño y húmedo beso que no se pudo contener a robar.

― Ryosuke, te amo... ¿Quieres ser mi novio? ― Susurró Okamoto sobre la boca de Yamada, observándole con los ojos apenas entreabiertos, lo suficiente para deslumbrarse con la expresión sumamente avergonzada que golpeó el rostro de su menor.

― Sabes que sí, idiota. ― Okamoto se carcajeó, porque fuera de molestarle la actitud de su amado, le encantaba. Le encantaba que fuese tan orgulloso como para mostrarse avergonzado frente a sus ojos, porque Okamoto sabía perfectamente cómo hacer para verle en plena vergüenza total, y no dejaba pasar ni una oportunidad.

― Ven... ― Le tomó de la mano, intercalando sus dedos con los propios sin pudor alguno y jalándolo con suavidad para que ambos comenzasen a caminar. ― Vamos a mi cuarto. ― Susurró lo obvio, inconscientemente ruborizado.

― ¿A-ah? ― Bufó como si le molestase. ― Eres un pervertido, Okamoto ― se quejó, sin embargo, apuró el paso, siendo ahora él quien jalaba de la mano del más alto en dirección a su cuarto.

Okamoto rió ante lo obvio que su menor podía ser y, regalándole un suave apretón en su mano, le llamó la atención a la par que le lanzaba un beso al aire.

― Tú también lo eres, y por eso te encanta lo pervertido que soy.

Yamada se giró y le regaló una pequeña y traviesa sonrisa, la más hermosa de todas. Definitivamente, estaba totalmente enamorado de su pequeño y gruñón Ryosuke.



Las quiero♥.

martes, 22 de enero de 2013

Invierno | Okayama | Drabble

Título: Invierno.

Pareja: Okamoto Keito/Yamada Ryosuke (OkaYama).

Género: Slash, shounen ai, yaoi, lime (Muy poquito).

Extensión: Drabble (933 palabras).

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated T (13+).

Nota: El segundo Okayama que subo al blog, y estoy sorprendida de haber escrito uno más, pero sin querer me los imaginé a ellos dos y asds♥. Para las que no lo sabían, amo esta pareja, y no es porque ellos sean mis consentidos, sino porque... ¡Son amor♥! :'3 Disfrútenlo, y espero volver pronto con más♥.

Ryosuke suspiró mientras su mirada viajaba hacia la izquierda, y al no ver lo que esperaba, se volvía hacia la derecha. Frunciendo el ceño y luego exhalando profundamente, su mirada se dirigió al frente, allí donde los niños jugueteaban en los toboganes, columpios, y en todos esos juegos infantiles que el parque se su vecindario tenía. Cada uno se ellos se encontraba prácticamente cubierto por muchas prendas que le protegieran del frío, ya que aún se encontraban en pleno invierno, y a pesar de ser la mitad de la tarde, la temperatura estaba por debajo de -0°C, perfecto para instalarse en casa, quedarse enredado entre las mantas tomando una deliciosa taza de chocolate caliente.

Pero no.


Ryosuke ya llevaba más de 20 minutos sentado en la misma banca, con el frío calándole los huesos, las mejillas y la punta de su nariz enrojecidas por el mismo, esperando al idiota británico de su novio que a mitad de su tarde libre le había llamado para que se encontrasen, sin decirle por qué ni para qué. Y el bastardo se atrevía a llegar casi media hora tarde, si no le hacía esperar más.


Ya hastiado de esperar, sacó su celular del bolsillo de su pantalón y estuvo a punto de marcar el número del mayor, cuando un repentino grito llamó su atención y la de varias persona más, pero ese grito exclamaba su nombre, así que al instante levantó la mirada y buscó al causante del mismo, sintiendo sus mejillas enrojecer un tanto más, ahora no por el frío, al ver a cierto chico con acento inglés correr hacia él, casi igual de sonrojado a causa del frío, con una bufanda rodeando su cuello, y un sobretodo negro que le protegía del frío y le hacía ver extremadamente hermoso a sus ojos.


Bufó de vergüenza y le miró enarcando una ceja, fingiendo molestia. Molestia que había estado sintiendo, pero que al verle, se había esfumado por completo, algo así como por arte de magia.


Keito le sonrió con torpeza, agitado por haber estado corriendo, sentándose a su lado justo en el momento en que el menor guardaba nuevamente su celular, observándole atento sin pronunciar palabra alguna, provocando cierto nerviosismo que el menor no podía ocultar.


— Lle-llegaste tarde... — Murmuró, acercándose con disimulo al mayor, para así tomar una de sus manos entre las propias, acariciándola al notar lo fría que ésta se encontraba, provocando que la sonrisa en Keito aumentase.


— Lo siento, Kenichi me entretuvo justo cuando salía, ¿Me esperaste mucho? — Keito se inclinó levemente, besando sutilmente esa mejilla que para su deleite se encontraba enrojecida, sabiendo perfectamente que en ese momento, él era el causante de tal sonrojo.


— Uhm, sólo ha sido un poco, casi nada — Ambos sonrieron, observándose unos momentos en silencio, disfrutando de esas miradas de amor que mutuamente se dedicaban, pues a pesar de ya haber pasado muchos meses desde que formalizaron su relación, todo continuaba siendo como en el primer día, y el amor seguía siendo igual de intenso y palpitante.


— Por cierto, ¿Para qué me has llamado? — Finalmente salieron de su trance, riendo con cierta pena.


— Pues, porque quería tener una cita — El menor le miró sorprendido.


— ¿Una cita? ¿Así de la nada? — El mayor rió por lo bajo y asintió, notándose claramente ese aumento de color en sus mejillas.


— Es que el clima está perfecto para una cita, ¿No lo crees? — La expresión del menor le causó gracia, entendiendo que debía explicarle aquel argumento — El frío perfecto para que nos demos calor mutuo, el ambiente navideño, ¿No crees que es romántico? — La risa Ryosuke le hizo sentir tonto y cursi, sin embargo, luego de aquello, sus labios fueron cubiertos por unos ajenos en un rápido contacto, quedándose varios segundos perplejo y sonrojado. Ryosuke nunca le besaba en público, aún le avergonzaba.


— Eres tan lindo... — Le murmuró el castaño muy cerca de sus labios, dejando aún más perplejo y sonrojado al mayor — Entonces, ¿Qué estamos esperando para la cita? ¡Vamos! — Exclamó Ryosuke, poniéndose de pie de un salto y jalando a su novio para que lo hiciese también, quien recién apenas estaba saliendo de ese trance en el que se había sumergido.


Sin darse cuenta, estaba siendo jalado ansiosamente por el castaño, recorriendo los lugares más lindos de la ciudad durante toda la tarde, pasándose a una que otra cafetería para recalentar sus cuerpos con una bebida caliente, comprando un obsequio como recuerdo y deleitándose una vez más por tan adorable sonrojo en las mejillas de aquella persona que tanto amaba.


Y al final del día, llevar a su pareja hasta la puerta de su casa, sorprendiéndose con ese beso apasionado y desesperado que recibió antes de que se hubiese despedido del menor, sorprendiéndose aún más cuando, en ahogados y agitados susurros, recibió la grandiosa noticia que la familia de su novio se encontraba de viaje, quedando su hogar totalmente a disposición de ambos por aquella noche, sin privarse de acorralar aquel perfecto cuerpo en la entrada de la casa, besándolo, desnudándolo, saboreándolo, disfrutándolo, expresando de la mejor manera aquel inmenso amor que sentía por él, terminando ambos exhaustos en la cama de su amor, sin saber cómo rayos habían hecho para llegar allí.


Se abrazó a ese cansado cuerpo y le acurrucó sobre su pecho, sin tener que esperar mucho para que el sueño comenzara a invadir ambos cuerpos.


— Definitivamente, tendremos muchas más citas este invierno... — Balbuceó, oyendo una risa adormilada que le hizo sonreír.


— Tonto.

lunes, 7 de enero de 2013

Música | Hikato | Drabble


Título: Música.

Pareja: Yaotome Hikaru/Okamoto Keito (Hikato).

Género: Slash, shounen ai, yaoi.

Extensión: Drabble (545 palabras).

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated T (13+).

Nota: Estoy feliz, ¡Muy feliz! ♥ Hoy una personita muy amable y buena se tomó el tiempo de escribir este hermoso Hikato que abajo pueden leer. Enserio, gracias Akane, ya te lo dije, me encantó mucho :'3 Es el primer fic que leo tuyo, y quedé totalmente satisfecha, más porque me sentí reflejada en Hikaru[?] xD. Léanlo, disfrútenlo, ámenlo, que está bellísimo ♥ Todos los créditos a Akane.

Una tarde más de ensayo en esa habitación insonorizada en casa de mi amigo. La verdad que cuando me había contado que él y su padre habían decidido transformar en ello su sótano, ay que ambos tocaban instrumentos me alegre y más aun cuando me invitó a improvisar cuando quisiera. Cada vez iba más seguido y adoraba las horas que pasamos juntos allí, solo había un pequeño problema: el calor.

Al ser un sótano no tenía ningún tipo de ventilación y no habían instalado ningún aparato que climatizara el ambiente, o al menos le diera cierto frescor. Por lo que en una hermosa tarde de verano como la que estábamos sufriendo, el clima de esa habitación se volvía insoportable y bastante agobiante.

Dimos por terminada una vuelta mas de notas tiradas al azar, pero perfectamente sincronizadas de nuestros dos instrumentos de cuerda, y mi compañero no tuvo mejor idea que quitarse la camisa que llevaba sobre la camiseta de tirantes negra. No era normal teniendo en cuenta el calor que debía sentir, reflejado en el sudor que corría por todo su cuerpo, pero dejar esos brazos a mi vista era malo para mi corazón.

El problema era que, mientras esas tardes de música se hacían más recurrentes, a mí me iban gustando cada vez más, no sólo por mi gusto por practicar ese arte, sino porque empezaba a notar que también me gustaba Keito. Por supuesto que nadie sabía nada de esto pero, cada vez que éste hacía algo que le hacía verse aún más atrayente, tenía miedo que mi mirada me delatara.

Para distraer mi atención en algo que no fuera el cuerpo del menor, fui hasta la pequeña heladera portátil que llevábamos allí llena de hielo y botellas de agua frías para poder refrescarnos de alguna manera. Tome una y la abrí pero, aún me encontraba tan atontado por la visión de los bien formados brazos del otro chico que al intentar beber, calculé mal y terminé con toda la remera mojada.

Escuché la risa de Okamoto, esa que tanto me gustaba y que tan pocas veces podía escuchar, ya que el chico era en verdad bastante serio. Con cada cosa que mis sentidos percibían de él, más tonto me ponía, tanto que no escuche lo que estaba diciendo y recién me percaté de su cercanía cuando sus manos se posaron en el borde de mi camiseta.

— Es mejor que te la quites y así la ponemos a secar para cuando te vayas. — Me sonreía aún con la diversión por mi accidente brillando en sus ojos y, casi sin darme cuenta, me lancé a atacar sus labios

Noté que había sorprendido a mi compañero pero, cuando intenté separarme, sentía como me apresaba por debajo de los brazos, inmovilizando los mismos y dejándome pegado a él.

Seguimos con ese movimiento de labios hasta que ambos quedamos sin aire y nos separamos agitados, pero aún no me soltaba.

— ¿Yaotome Hikaru, tienes algo que decir? — Me preguntó, entre risa y seriedad, lo que me relajó un poco.


—
Me gustas más que la música- respondí, lo que nos hizo reír a los ojos, mientras mi compañero asentía, dando a entender que sentía en la misma situación con respecto a mí.


lunes, 26 de marzo de 2012

Hapiness | Hikato | Drabble

Título: Hapiness.

Pareja: Yaotome Hikaru/Okamoto Keito (Hikato).

Género: Slash, shounen ai, yaoi.

Extensión: Drabble (373 palabras).

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated T (13+).

Nota: Me hace sentir feliz poder subir algo sin dejar pasar meses y meses en abstinencia(?). No quiero tener abandonado mi blog, me duele y siento que lo desperdicio e.e Por eso es que hoy me sentí inspirada y comencé a escribir este Hikato (Que raro, ¿No? xD) que, para serles sincera, amé el resultado final. Más que nada porque al releerlo, me los imaginé tanto >.< {♥} Honestamente espero que les guste mucho, ¡Gracias por sus comentarios! ♥ Soy media colgada, y muchas veces suelo no comentar u olvidarme de responder los comentarios que me dejan, pero los leo todos, y leo todos sus fics, ¡Lo juro! Mi prioridad no son los comentarios (Sinceramente) sino las visualizaciones, saber que me leen me da mucha satisfacción.
En fin, pronto les traeré una nueva entrada con un par de anuncios que yo considero importantes. Pero ahora ya me  dejo de habladuría y mejor les subo el fic de hoy. ¡Disfrútenlo ♥!

Suspiró profundamente y caminó a paso lento hacia el cuerpo que reposaba sentado sobre la orilla de la cama, la cual minutos antes ambos habían compartido. Con una pequeña sonrisa en el rostro de hincó sobre la superficie suave del colchón de la misma cama, comenzando a gatear hasta poder rodear con sus brazos la espalda desnuda de aquel rubio muchacho, quien sonrió al sentir el tacto de la piel desnuda del pecho del menor rozarse cálidamente con la piel de su espalda. Y sin dejar de sonreír bobamente, como sólo con él lo hacía, se dejó abrazar por aquellos brazos y suspiró, soltando una leve risita al sentir la respiración del menor sobre su oído cuando este recargó su mentón sobre el hombro del alto.

Permanecieron en silencio varios segundos, sonriendo con felicidad al mismo tiempo que oían la tranquila respiración del otro, sólo hasta que el mayor decidió voltearse y ser ahora él quien rodeaba dulcemente el cuerpo del menor, hundiendo su rostro entre el hueco que había entre su cuello y hombro, aspirando y suspirando sobre su delicada piel al mismo tiempo en que le recostaba sobre la cama posicionándose sobre su pequeño cuerpo, sintiendo aquel revoltijo de felicidad al oír la risilla de parte del otro ante todos sus movimientos. Imitó su risilla y repartió cortos besos sobre todo su cuello, subiendo por su mentón hasta llegar a sus labios, los cuales no dudó en besarlos y saborearlos a su gusto, sonriendo una vez más sin hacer el menor esfuerzo por no exteriorizar lo feliz que se sentía.

Le observó por varios segundos al haberse alejado de sus labios, delineó con su mirada cada centímetro y facción de su rostro, mordiéndose con levedad el labio inferior al distinguir aquel sonrojo sobre las mejillas del menor.

"Te amo..." solía murmurarle sobre sus labios, y aquella no fue la excepción. Muy suave y bajito, sólo para que su novio le oyese, murmuró dichas palabras, observando embelesado como el sonrojo del menor aumentaba en intensidad.

-Yo también te amo, Hikaru...-Recibió como respuesta, y no pudo hacer más que besarle muy lentamente, transmitiendo en aquel suave movimiento de labios todo lo que sentía por él, por Keito, por su amor, por su felicidad.


sábado, 3 de marzo de 2012

Observándole | Hikato | Drabble

Título: Observándole.

Pareja: Yaotome Hikaru/Okamoto Keito (Hikato).

Género: Slash, shounen ai, yaoi.

Extensión: Drabble.

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated T (13+).

Nota: Realmente, estar por acá después de meses me hace feliz. 
Hola queridas lectoras ♥ ¿Cómo están? Espero que les alegre un poco verme de nuevo por acá, aunque lamento decir que no es un "regreso" definitivo. Hoy me fino la inspiración al leer un YabuHika, y salió este Hikato, no sé por qué xD
En fin, ya me estaba cansando de ver mi blog sin actualización, enserio me frustraba mucho, por eso me obligué a escribir algo y terminarlo, para subirlo hoy mismo.

Vuelvo a sentir esa disconformidad al escribir, no me gusta, siento que lo hago mal (?) D: Pero si a ustedes les gusta, créanme, soy enormemente feliz ♥ Disfruten de este Hikato que prácticamente no hay más ;o;

Corría lo más rápido que podía. Las piernas le dolían, pero no le importaba, prefería ignorar el dolor a detenerse y descansar unos minutos. 

Dobló en la siguiente calle y allí lo vio, como tantas veces le había visto, sentado en la cuarta mesa junto a la ventana de aquel café tan recurrido. Llevaba unos lentes que le hacían dar un toque sofisticado, y cómo había agradecido el no detenerse esa vez, lucía tan apuesto con aquella camisa blanca, y aquella corbata negra que le rodeaba el cuello. Siempre vistiéndose de una forma tan simple, pero que al mismo tiempo lo hacía sobresalir de los demás.

Sonrió como idiota y le observó hasta que el muchacho se puso de pie, dispuesto a marcharse. En ese momento buscó aquel árbol a un par de metros de la esquina de la cuadra y se escondió detrás de él, su usual escondite para ese tipo de ocasiones.

Y suspiró.

Suspiró como idiota enamorado al verle marcharse con su guitarra colgada a su hombro. Verlo fuera de aquel café, con la luz del atardecer cochándole en la cara era, definitivamente, una de las mejores escenas que podía guardar en su memoria. No le conocía en nada. No sabía su nombre, menos su apellido y edad tampoco, pero le encantaba. Todo a su vista le encantaba, y por sobre todo aquella sonrisa que se posaba en sus labios cuando leía algún libro que se llevaba como forma de distracción. O también esa expresión de suma concentración que en su rostro se posaba cuando leía unos papeles que el mayor desconocía por completo, al igual que esa mirada ida que ponía al quedarse observando por la ventana, totalmente sumido en sus pensamientos. 

Todo en él, le encantaba.

Dio media vuelta y comenzó a caminar por el mismo camino por el que había llegado hacia aquel lugar. Sus pasos eran lentos y tranquilos, iba totalmente relajado, pensando en él y en lo lindo que se había visto minutos antes. Hasta que un jalón en su brazo le hizo voltearse, y sus ojos se encontraron con aquel otro par de ojos curiosos que le observaban detenidamente.

Creyó morir, pero no lo hizo.

-Disculpa...-Por primera vez en 6 meses enteros escuchó su voz, tan melodiosa como se la había imaginado.- ¿Me podrías decir tu nombre, por favor?-Por primera vez en 6 meses enteros, aquel muchacho que tan loco lo tenía, le había dedicado una sonrisa tímida y encantadora, tanto así como lo era él.
-¿M..Mi n-nombre?-Balbuceó como idiota, sin poder ignorar el hecho de que el chico de sus sueños aún seguía tomándole del brazo, y que su mano lentamente iba descendiendo por este hasta posarse sutilmente en torno a su muñeca.

-Sí, tu nombre. Por favor.-Suplicó el menor, y no puedo evitar sonrojarse ante su mirada de súplica.

-Y..Yaotome Hikaru desu-Inclinó con levedad su cabeza, queriendo ser amable con el menor, recibiendo a cambio una deslumbrante sonrisa de parte suya.

-Okamoto Keito desu. Es un gusto conocerte, Yaotome-kun- Oh Dios, que dulce sonaba su nombre saliendo de aquellos labios.

-E-el gusto es mío.. Okamoto-kun-Volvió a inclinar su cabeza con torpeza, escuchando al mismo tiempo una pequeña risita del muchacho que aún no le soltaba la muñeca.

-Yaotome Hikaru-Le sonrió con ternura el menor- ¿Te gustaría salir conmigo en una cita?
Le miró estupefacto, sorprendido, sin poder creerse que aquello fuese real. ¿El chico de sus sueños realmente le estaba pidiendo salir con él? 

Y al parecer tal fue su asombro, que hasta en su rostro se vio reflejado, pudiendo saberlo al percibir la mirada un tanto apenada del más bajo.

-Gomen si estoy un tanto brusco, pero ya no podía esperar más. Por favor, ¡Sal conmigo!-Y sin dejar de tomar su muñeca se reverenció ante el mayor, casi rogándole.

-E-espera...-Murmuró aún en trance Hikaru- No hace falta que hagas eso..-Se acercó tímidamente al menor, sólo para tomarle de los hombros y enderezarlo.

Keito sólo le miraba atentamente, dejando en claro con su mirada que esperaba una respuesta en cuanto antes.

-¿Estas seguro de lo que dices?-Cuestionó el rubio.

-Uhm, ¡Estoy totalmente seguro!-Sonrió amplio el menor, sacándole el aire de los pulmones a Hikaru, quien no podía creer el recibir tan bonita sonrisa departe suya.

-¿P-por qué estás tan seguro?-Preguntó sin comprender el alto.

-Porque me gustas mucho.

¿Había oído bien? ¿Había sido real aquel sonrojo? ¿Aquellas palabras? ¿Aquella mirada? 
¿Realmente todo aquella estaba pasando?

-Por favor.. Sal conmigo- Sintió el rostro del menor cada vez más cerca del suyo, a tal punto en que este se perdió debajo de sus parpados, al mismo tiempo en que el menor le rodeaba la cintura con su brazo libre y lo acercaba de lleno a su cuerpo, uniendo sus labios en un casto beso. El mejor de su vida-¿Lo harás?-Murmuró el chico sobre sus labios, recibiendo un torpe asentimiento de parte del otro, quien no podía creerse nada de lo que estaba pasando.

Sus labios volvieron a unirse, y el mayor pudo sentir perfectamente como el otro sonreía en el beso, haciéndole sonreír de felicidad a él también.


-Me gustas...-Salío en un leve susurro su confesión.

-Lo sé... Me has estado observando todo este tiempo-El menor rodeo su cuerpo, ocultando su rostro en el cuello del rubio.

-¿Cómo lo sabes?

-Te vi hace un par de meses... Y hoy esperé por ti. ¡Llegaste tarde!-Hikaru sonrió.

-Gomen, he salido tarde de clases.

-Estás perdonado.

lunes, 16 de enero de 2012

The best night | Hikato | Drabble

Título: The best nigh.

Pareja: Yaotome Hikaru/Okamoto Keito [ Hikato ].

Género: Slash, shounen ai, yaoi, lemon.

Extensión: Drabble.

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated T (18+).

Nota: Es raro estar por acá de nuevo xD Mi yo interno estuvo sufriendo todo este tiempo, enserio perdón por tener abandonado mi blog, pero acá les dejo una prueba de que mi inspiración esta muerta x.x Pero bueno, voy a seguir esforzándome :D ~ Por cierto, ya tengo en camino otro Hikato, que en un principio lo comencé con intención de que sea InooTaro, pero cuando mi par amoroso pasó por mi mente, cambió rotundamente a Hikato xD♥ Espero terminarlo pronto e_e'

Entraba fuertemente en él, haciendo las penetraciones profundas y rápidas, provocando gritos y gemidos repletos de placer por parte del muchacho que se encontraba debajo suyo, recibiéndolo.

Besó con pudor su cuello, dejando un par de marcas en él, al igual que rastros de salivas mezclados con el sudor que caía de los cabellos del menor.

Era tan delicioso estar dentro suyo, sentir esa presión rozando su miembro a medida que entraba y salía de su interior. Y cuando sintió que el menor rodeaba su cintura con sus piernas haciendo que por ende entre más profundo en él, Oh Dios, creyó morir.

Y sabía que el menor lo estaba disfrutando como nunca, al igual que él. Sus gemidos se lo dejaban muy en claro. Sus besos también, al igual que sus caricias, sus suspiros y la mirada que le dedicaba en todo momento.

Se acercó a su rostro y beso profunda pero fogozamente sus labios, subiendo su mano hasta llegar a su miembro, comenzando a masajearlo al compás de las embestidas, sonriendo al sentir aquellos graves gemidos que el menor ahogaba en aquel beso.

Ya pronto llegarían al clímax, lo presentía, aquel cosquilleo que iba aumentando se lo indicaba. Comenzó a embestirlo a más velocidad, recargando su mano libre junto a la cabeza del menor, dejando a su vista su rostro con aquella expresión tan orgásmica que lo volvía loco.

El menor no dejaba de gemir, observándolo fijamente con sus mejillas sonrojadas y sus ojos entrecerrados, murmurando su nombre en gemidos sólo para provocarlo.

Y todo esto duró hasta que el momento para ambos llegó, dejando salir un fuerte gemido cada uno al sentir como el orgasmo les nublaba la vista y aquella sensación extremadamente placentera les recorría todo el cuerpo.

Exhausto, simplemente se dejó caer sobre el cuerpo de Keito, sintiendo como este rodeaba su espalda con sus musculosos brazos, intentando regularizar su respiración al igual que Hikaru, quién en aquella posición podía sentir el acelerado palpitar del menor.

Sonriendo torpemente, se alejó breve de él sólo para recostarse a su lado, siendo ahora él quien rodeaba del cuerpo del otro para acercarlo a sí mismo, suspirando sobre su oído, sintiendo aún la emoción recorerle el cuerpo.

El menor sólo sonrió, recargó su cabeza sobre el pecho del otro, y entrecerró sus ojos por un momento, aún no pidiéndolo creer lo que acababa de pasar momentos antes.




-Te amo...-Al fin oyó que el alto lo murmuraba, tan bajo que hasta le costó oírlo.
Levantó su cabeza sólo para observar su adorable sonrojo, tan anormal en Hikaru.
-Y yo te amo a ti...-Aquél sonrojo aumentó, y no pudo evitar sonreír con ternura. Se acercó más a él y besó sus labios con ternura.

Definitivamente, aquella había sido la mejor noche de su vida.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Kare wa watashi kisu o | Hikato | Drabble

Título: Kare wa watashi kisu o.

Pareja: Yaotome Hikaro/Okamoto Keito (Hikato).

Género: Slash, yaoi, shonen ai.

Extensión: Drabble.

Trama: Angst.

Fiction Rated T (16+).

El rencor le carcomía.

Se sentía culpable.

Idiota.

Imbécil.

Se odiaba tanto...

A pesar de no haber sido el causante de todo aquello, el sentirse la persona más horrible le era algo inevitable, después de todo, él creía que lo era.
Había besado a otra persona. O, más bien, haía sido besado por otra.

Pero al fin y al cabo sus labios habían tocado otro, y no los de su amado.

Y por ello, ese mismo día, cuando le olló decirle "Tenemos que hablar" realmente se aterró, a tal punto de querer huir. Pero esa, claro, no era la manera de enfrentar las cosas. Siquiera se acercaba a hacer aquello.
~

-¿Que ocurre?- Le preguntó, recibiendo un profundo suspiro como respuesta.
-Me he enterado.- Le dijo al fin el mayor, sin mirarle a la cara, queriendo ocultar su enojo, su bronca.
-Q-¿Qué?- Murmuró el moreno, cohibído, sin poder creer lo que había oído.
-Que ya lo sé todo, te has besado con Yuto, ¿Verdad?

¿Por qué lo decía así? Si realmente estaba enterado de lo que había ocurrido, porque simplemente no le decía "Yuto te ha besado, ¿Verdad?", porque así había sido, le habían besado, y no había besado.

-¿Es cierto?..
-¿Eh?
-He dicho si eso es cierto... ¿Se han besado?
-¡Claro que no!
-¿Por qué me mientes?
-¡No lo hago! ¿Qué cosas dices, Hikaru?

Y suspiró. Ese suspiro que de tantas cosas estaba cargado. ¿Es que acaso no le creía?

-¿Me crees?
-...
-Hikaru, mírame... ¿Realmente crees que he besado a Yuto? ¿Realmente lo crees?
-Yo... No lo sé.
-¿Por qué no lo sabes?
-Porque los he visto, cuesta creer que no ha sido así.
-...Él me ha besado, se me ha confesado, ha dicho que me ama... Pero lo he rechazado.
-¿Lo has rechazado?
-Lo he rechazado...
-¿Por qué?
-¡¿Cómo que por qué?!-Le miró con pura molestia cargada en sus ojos. Aquella situación le frustraba, nunca habían vivido algo así, se le hacía tan difícil sobrellevarlo todo.
-Dime porqué le has rechazado...-Le murmuró el rubio, acercando su rostro al del menor, que al instante de notar tal acercamiento se sonrojó, sacándole una sonrisa interna al mayor.
-Porque yo te amo a ti...
-¿Tú me amas?

Sí, te amo...
Y yo te amo a ti...

lunes, 21 de noviembre de 2011

Shinkei | Hikato | Drabble

Título: Shinkei.

Pareja: Yaotome Hikaru/Okamoto Keito (Hikato).

Género: Slash, shonen ai, yaoi.

Extensión: Drabble.

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated T (13+).

Nota: Digamos que me vino un toque de inspiración, y esto me ha quedado xd Espero les guste, a mi me dio ternura el sólo imaginármelos ♥ No me culpen, adoro el Hikao, tanto así como adoro a Keito ♥. Lo malo es que casi no hay Hikato's u.u' Me puse a buscar en google y aparecían los míos lol e.e'.
Así me lo imagino a Hikaru cuando conozca a sus suegros xD

-Ten calma, Hikaru. Verás que todo irá bien, así ha ocurrido con tus padres.-Le sonrió Keito a su novio, sintiendo una infinita adoración al ver al mayor tan nervioso y sonrojado mientras se encaminaban hacia la casa del menor, el mismo día de su aniversario, mostrándose ambos oficialmente como pareja ante los ojos de los padres del menor.

-Pero, Kei~ son TUS padres-Remarcó aún nervioso Hikaru, observando la sonrisa que Keito llevaba en su rostro con una pizca de desespero.

-Ya lo sé, Hika. Pero eso no cambia nada.

-¡Claro que sí cambia!-Contradijo el mayor.

-¡Claro que no! Y no entiendo por qué tanto nerviosismo. Yo no me comporté así el día que conocí a tus padres.

-Pero, ¡Pfff! ¡Hablas de mis padres! Ellos son tan… Normales.-Suspiró el ya no tan rubio.- Caso contrario, tus padres son geniales. ¿Y si no les agrado?-Preguntó con una enorme frustración impregnada en sus palabras, provocando una risita de parte de su novio, quien detuvo su caminar, colocándose frente al alto, observándolo levemente sonrojado sin soltar la mano del mayor, el cual había entrelazado sus dedos en muestra de cariño y afecto.

-¡No digas esas tonterías! Bobo…-Sonrió algo apenado, acercando su rostro al de su novio.-Me has logrado encantar a mi… También lo harás con ellos…

Y esa sonrisa, al igual que aquel sonrojo posado en sus mejillas, y aquellas palabras murmuradas casi sobre sus labios, fueron suficientes razones como para cesar el nerviosismo al que su cuerpo se encontraba sometido en ese momento, sonriéndole con ternura al menor mientras rodeaba su cuerpo entre sus brazos y besaba sus labios.

Definitivamente les encantaría. Después de todo, valía totalmente la pena. Cualquier cosa valdría la pena, si es que al final Keito permanecería a su lado.

Como no, para siempre.

domingo, 23 de octubre de 2011

Text message | Hikato | Drabble

Título: Text message

Género: Slash, shonen ai, yaoi.

Extensión: Drabble.

Pareja: Yaotome Hikaru/Okamoto Keito (Hikato)

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated T (13+).

Nota: Esto tuvo intención de ser algo.. Y así quedo. De todas formas, espero que lo disfruten. Estoy muy viciosa con el Hikato e-e Al igual que con el YamaJima ;w; Extraño esas parejas u.u Aunque ya es hora de que escriba un Inoodai, o un Takachii D: Y escribir la segunda parte del YabuTaro xD

Daba vueltas y vueltas sobre su cama. Su corazón latía frenéticamente. Su sonrisa más idiota no podía hacerlo lucir. La almohada de su cama estaba entrujándose entre sus brazos, y su rostro sonrojado era tan evidente que por eso tenía su cuarto a oscuras.
Su celular se encontraba solitario sobre su mesita de luz, y aquel muchacho de finas facciones no podía dejar de observarlo con expectación y nerviosismo.

Estaba arrepentido. Pero también conforme.

De repente una tonada lo sacó de sus pensamientos con brusquedad. Su corazón dio un brinco y comenzó a latir frenéticamente. Se mordió el labio, sin dejar de observar como la pantalla de su teléfono se prendía y apagaba, iluminando su habitación en reiteradas ocasiones.

Con su mano temblorosa tomó su celular de donde se encontraba, con curiosidad, con miedo.

"Tu sonrisa es más hermosa que la mía, Keito-Chan :3"

Sonrió con torpeza, para luego sonrojarse y avergonzarse de sí mismo. Tal vez para Hikaru eran simple bromas, pero para él eran simples frases que revolucionaban todo su interior.

Hikaru tenía esa cosa de decir cosas dulces, tiernas, pero con su tonalidad bromista. Pero por mensaje de texto, ese tono quedaba descartado. Podría sonar tonto, o verse tonto, pero para Keito, esos mensajes eran la cosas más adorable proveniente de Hikaru. Sentía que lo decía enserio, aunque también se autoconvencía que no.

Lo que no sabía era que el rubio con el cual se mensajeaba todos los días, a pesar de verse por el trabajo, sentía lo mismo que él. Le alegraba conocer ese Keito extrovertido que no se callaba nada, y que su timidez la dejaba atrás. Claro, sólo por mensajes de texto.

De todas formas le alegraba conocer esa faceta de él. Eso era algo único.

jueves, 13 de octubre de 2011

Believe me | Hikato | Oneshot

Título: Believe me

Pareja: Yaotome Hikaru/Okamoto Keito (Hikato)

Género: Slash,yaoi, Shonen ai

Extensión: Oneshot (1360 palabras)

Trama: Ang, fluffy.

Fiction Rated T (16+).

Escuché sus pasos detrás de mi, su voz gritar mi nombre, pero le ignoré, comenzando a correr, queriendo huir de aquella voz que tantas veces había sido murmurada sobre mi oído.

Pero en mi estado, mi cuerpo se sentía débil, y aquella persona pronto llegó a mi alcance.

Muy pronto.

-¡Keito! ¡Keito, deja de correr y escúchame -Me gritaba él, sujetándome del brazo, pero yo seguía ignorando sus súplicas.

-¡Ya déjame en paz, Hikaru! ¡ Suéltame!-Exclamaba yo, haciendo el intento de zafarme de su agarre, pero al parecer él también había decidido ignorar mis gritos.

-Keito... ¡YA!-Y con un movimiento brusco me jaló aún más del brazo, haciendo que mi cuerpo se girase para encontrarse frente al suyo, y aprovechar de aquel momento para tomarme de los hombros y acercarme hacia él, dejándome estático, sin saber qué hacer.

-Keito...-Murmuró cerca de mis labios, observando mis ojos con aquella súplica con la que me había estado observando durante los últimos días.

Sentí mi vista nublarse, sentí un nudo formarse en mi garganta, no se dejaba respirar... Sollocé.

-Por favor... Por favor, Hikaru... Deja de hacerme sufrir.

Sentí lágrimas y lágrimas quemar sobre mis mejillas, pero ignoré aquel sufrimiento.

Mi cabeza gacha, mis cabellos ocultando parte de mi rostro, las lágrimas que se podían divisar a medida que caían sobre mis mejillas... Era tan patético.

-Keito...-Su voz murmuró mi nombre con desespero, y al instante pude sentir esos brazos protectores rodear mi cuerpo con ímpetu, dejándome sin aire, llenando mis pulmones de vuelta con su aroma.

¿Por qué...? ¿Por qué no podía resistirme a sus abrazos? Me era tan difícil .. Aquel calor que su anatomía me brindaba, era tan único, tan necesario, que a pesar de sentir a mi corazón estrujarse con sólo verle, correspondía a sus abrazos como si fuese lo último que desease hacer en este planeta.

Y él lo sabía.

Lo sabía perfectamente bien...

-Keito..-Su jadeante voz de perdió en un murmuro al ver la mirada de odio que le dediqué al alejarme de su cuerpo.

No podía. No debía caer en su juego.

-Déjame en paz, Hikaru. Ya te lo he dicho miles de veces, me cansa tener que hacerlo una vez más. No te quiero cerca de mi, no te quiero a mi...

-¡YA DEJA DE DECIR ESAS COSAS!-Mi corazón se detuvo en en ese instante-¡¿QUÉ NO VES EL DAÑO QUE ME HACES?! ¡ME LASTIMAN...! ¡ME LASTIMAS, KEITO!

Jamás en mi vida había visto a Hikaru llorar. Y era algo que definitivamente no deseaba volver a ver.
Furiosas lágrimas caían por sus mejillas, mientras que sus ojos me observaban con... Con dolor.
Por un momento me sentí arrepentido. Por un momento quise abrazarle y pedirle que me perdonase. Pero recapacité, recordé... Y odié. Ya no podía creerle, ya no podía amarle. Ya no podía volver con él.

-¿Te lastimo?-Le miré con el odio impregnado en mis ojos- ¡Eres un caradura! ¡ERES UN IDIOTA!-Me miró con terror, con dolor-¡¿Y CÓMO CREES QUE ME SENTÍ YO?! ¡¿QUÉ ACASO CREES QUE ME ALEGRÉ AL ENTERARME DE AQUELLO?!-Dejé a mi llanto fluir con tranquilidad. Ya no me importaba verme en ese estado frente a la persona que creí que alguna vez me amó.- Eres un egoísta.. ¿Lo sabías?-Le miré con rencor, ya cansado de todo, exhausto a más no poder.

-Yo te amo...-Le oí murmurar aún estático en su lugar, observándome sin querer rendirse.
Reí con amargura, mientras, a un metro lejos de él, observaba el suelo como si este pudiese darme las respuestas que tanto necesitaba.

-Y yo te amo a ti...-Sonreí con tristeza- Pero no puedo soportar tus engaños y mentiras...-Suspiré haciendo desaparecer la sonrisa amarga que se posaba en mi rostro.

-Yo jamás te he mentido... Jamás te he engaña...

-¡SI!-Exclamé aún sin mirarle.- Por favor, ya deja de mentirme en la cara... Lo sé todo-Sollocé cerrando mis puños con fuerza. Le sentí acercarse un par de pasos a mi, y levanté mi mirada con espanto. No le quería cerca.

Pero su rostro, la mueca de desconcierto que llevaba impregnada en su rostro me dejó estático, provocando que ni me inmutase al sentirle tomar medio de mi rostro entre su mano, dandome a entender de la cercanía que había entre nuestros cuerpos.

Pero sus ojos desesperados... Su ojos mostrandome algo totalmente diferente a lo que, supuestamente, él era.

-De qué... ¿De qué hablas?-Su afligida voz me volvió a la tierra, pero no me alejé de él.

-Me has mentido... Me has engañado...-Murmuré sin saber interpretar aquel mayor desconcierto que se vio reflejado de él- Me he enterado de todo, Hikaru...

-¡¿De qué rayos estás hablando?!-Su desespero le había llevado al llanto, y a pesar de estar tan cerca de mi, había gritado aquellas palabras, dejándome mudo por unos segundos.

-Tú... Te has estado viendo con otra persona.-Solté al fin, volviendo a mi todo el rencor que sentía hacia él.-¡Me has estado engañando!-Me separé bruscamente de su abrazo- ¡Me has sido infiel, Hikaru!

Quise gritarle, quise golpearle, pero algo no me lo permitía. Hikaru parecía no creerse lo que le había dicho.
-Keito... Eso no es cierto.-No le respondí, no pude hacerlo.

Me era tan difícil creerle, pero.. Verlo así, desesperado, confundido, dolido, afligido, frustrado...

-¿Qué...?-Le miré sorprendido, sin saber qué hacer.

-¡ESO NO ES CIERTO!-Gritó de repente, como entendiendo por fin la situación.- ¡Keito!-Volvió a sujetarme del brazo, jalandome y abrazándome con fuerza, como nunca antes lo había hecho.- ¡Keito, por favor! ¡Créeme! ¡Eso no es cierto!

-¡ Suéltame, Hikaru!-Grite queriéndome zafar de entre sus brazos, queriendo creerle, pero sin poder hacerlo.

-Keito, ¡Keito!-Me alejó sólo un poco de él, para poder verme a los ojos y tomar mi rostro entre sus manos-Keito...-Suspiró sobre mis labios-Por favor Keito, sabes que te amo, sabes que eres lo único que me importa en este maldito planeta... Por favor, créeme...

Me dejé hacer. No me alejé de él, no aparté mi mirada de la suya. Debía estar seguro de su palabra, debía creerle. Después de todo... ¿Cuándo él me había mentido? Nunca...

-¿Y cómo pretendes que te crea... Cuando he visto que me engañas con mis propios ojos?

-¿Qué? ¡¿De qué hablas?! Keito, ¡Yo nunca te he engañado!-Su desespero aumento, lo que me hizo dudar.

-¿Y cómo puedo yo creerte?-Le miré fijamente, esperando ver algún indicio que me indicase que no le creyera, pero él era Hikaru... Él era la persona que yo amaba, ¿Cómo podría no creerle?

-Keito..-Acarició mi mejilla y acercó mi rostro, aún con rastros de lágrimas, a su rostro, aún este con rastros de lágrimas también.-Yo te amo... Te amo tanto que eres lo único que necesito, ¿Sí? Por favor, créeme, yo no necesito a nadie más que a ti, ¡Yo jamás te engañaría!

Sus labios... Dios, como había extrañado sus labios. Él... Hikaru poseía algo que provocaba qu mi corazón latiese por él, y eso me cegaba, me dejaba a merced de él. Y aunque él dijese mentiras, aunque algo en mí me decía que no lo eran, de todas formas aquel caparazón que había construido para estar lejos de él, para no "Caer en la tentación", poco duraría. Yo le amaba, yo le amaba tanto, que le creía, y le seguiría creyendo hasta que él me dijese que no lo hiciera.

-Eres un idiota..-Murmuró sobre mis labios, y con su frente acariciando la mía- Por favor, ya no creas en esa idioteces que te dicen... Ellos nos quieren separados, pero así no ocurrirá-Me miró profundamente, y sentí que ya nada podía ser mejor.

Pero al mismo tiempo me sentí como el idiota que era.

Llevé mis manos hacia sus mejillas, y de ellas limpié aquel rastro de lágrimas que dolor me causaban al saber que yo mismo había sido el causante de ellas.

-Lo siento...-Murmuré apenado.

-Te amo...-Respondió él, volviendo a besar mis labios.

-Y yo te amo a ti-Sonreí, correspondiendo a sus caricias.

domingo, 18 de septiembre de 2011

The power of the music | Hikato | Oneshot

Título: The power of the music

Pareja: Okamoto Keito/Yaotome Hikaru (Hikato)

Género: Slash, yaoi, lemon.

Extensión: Oneshot

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated T (18+).

Nota: Como no tengo nada más que hacer les traigo un nuevo shot (:  Ya no se extrañen más que sea Hikato xD Ellos se han vuelto mis vicios, y los amo tanto como amo el YamaJima ♥

– ¡¡Nooooo!! ¡¡Apestan Hikaru!! –Dije poniendo una mano en mi frente. Hacía dos horas que discutíamos sobre una nueva banda que sonaba en el gran televisor de la sala.

– ¡JÁ! ¡Miren quién habla sobre gustos musicales!– Dijo con ironía

– Te la pasas escuchando bandas que sobreviven dos meses!

–¡No es cierto! – Me quejé. Tantos años de amistad con Yaotome Hikaru hacían que supiera perfectamente qué comentarios realizar para lograr fastidiarme. La espantosa música seguía sonando y Hikaru con una gran cara de admiración que ya no soportaba. Me estiré para tomar el control remoto ubicado en la mesita frente a nosotros. Pero Hikaru, tan audaz, me ganó el movimiento y lo tomó él primero.

– Dámelo Yaotome – Le ordené.

Él solo seguía tarareando las “canciones” sin prestarme atención.

– Hikaru, por favor – Le rogué inocentemente. Ahora ya lo estaba haciendo a propósito. Noté perfectamente la pícara sonrisa que se le había formado mientras intentaba cantar. Está bien. Si no me hacía caso por las buenas, sería por las malas. Me estiré todo lo que pude para sacarle el control que reposaba en su mano más lejana a mí. Comencé a tironear, pero sin resultados. Estaba prácticamente recostado sobre sus rodillas, quedando a la perfecta exposición para que Hikaru comenzara a hacerme cosquillas en las costillas. Grité su nombre con desesperación. Él sabía que detestaba las cosquillas. Me ponían nervioso. Sin explicaciones, terminamos tirados en el piso, con la respiración de Hikaru sobre mi boca. Lo miré fijamente a sus ojos y una vez que estuvo perfectamente penetrado con los míos ,aproveché y le arrebaté el control. – ¡Es mío! – Anuncié triunfal empujándolo con una mano en sus fuertes y firmes pectorales. Cambié de canal hasta que encontré otro canal de música donde transmitían una de las canciones que más me gustaban y por lo tanto él detestaba.

– ¡No es posible! ¡Es una de las canciones más espantosas que he escuchado en toda mi vida! – Dijo acomodándose nuevamente en su lugar.

– ¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡¡¡Es un clásico en la historia de la música!!! ¡¡Sus canciones han sido usadas en millones de películas, las escenas más sexy's del cine han sido acompañadas con estas canciones!!

– ¡¡No son sexy's!! – Dijo sin argumento alguno y sabiendo que sus palabras no eran ciertas.

– ¡Si lo son!

– ¡No, no lo son!

– ¡Si los son!

– ¡No lo son! – Creo que la discusión entre estas seis palabras duró quince minutos.

– ¡Si lo son! y puedo probártelo! – Dije agotado de la estúpida pelea. Me levanté de mi lugar y puse un DVD en el reproductor con las disputadas canciones.

– ¡Siéntate aquí y mírame! – Le dije mientras lo obligaba a sentarse en una silla. No tenía vergüenza de bailar frente a Hikaru, era gracioso por lo tanto la sensualidad quedaba descartada, pero quería demostrarle que con música como esa podía lograr lo que quisiera. La música me envolvía y me dejaba llevar por el ritmo. Me acerqué a Yaotome con el propósito de hacer valer mis palabras. Acaricié fugazmente su frente, su sien, pómulo, mejilla, hasta su mentón manteniendo el contacto visual. Aparentemente Hikaru no se esperaba este tipo de demostración y estaba asombrado se podría decir. Caminé rodeándolo,con una serie de pasos bien definidos. Esperaba alguno de sus comentarios ofensivos o burlescos pero sólo mantenía una perfecta sonrisa dibujada en medio de su cara de incomprensión. Posé mis manos sobre sus pectorales y comencé a delinear todo su torso mientras me agachaba acomodándome casi entre sus piernas.

– Keito… creo que.. – Le corté sus palabras posando mi dedo índice sobre sus labios al tiempo que me enderezaba y volvía a estar de pie. Sin dudarlo, me senté sobre su regazo dejando caer mis piernas a cada lado de su cuerpo y posé mis manos en su nuca para inclinarme y comenzar a impartir pequeños besos sobre los lunares de su cuello. Lo sentí suspirar a efecto de la sorpresa y la excitación, e intentando reaccionar ante la realidad agitó su cabeza y me miró insistentemente intentando averiguar mis intenciones.

– ¿Sigues creyendo que no es sexy? – Comenté victoriosamente ante su incertidumbre, y antes de hablar carraspeó su garganta

– ¡Creo que es sexy! – Dijo algo tartamudo.

– ¿Lo ves? ¡Éstas canciones pueden logar cualquier cosa! – En ese momento sentí como sus manos comenzaban a recorrer suavemente mis piernas, y ahí fue donde comprobé lo defectuosas que podían hacer.

– ¡¡Wow!!! ¡Vaya que tienen efecto! – Dije percatándome del accionar de Hikaru.

– Lo siento! Creo que me dejé llevar de más! – Se disculpó ante mi observación. En ese momento me di cuenta lo sensual que resultaba la escena, y Hikaru se veía precioso. Si bien
nunca lo había “mirado” de esa manera, por razones obvias como que eramos amigos,compañeros, confidentes, y por sobre todo: Hombres, no podía negar lo atractivo que era antes mis ojos.

– ¡Está bien! Estás bajo los efectos de la música – Bromeé intentando romper con aquél ambiente tan provocativo.

Nos miramos y sin ninguna razón nuestros rostros se acercaron, sus tiernos labios rozaron los míos e intenté apartarla de mí, resistirme, ante semejante locura pero a medida que su lengua se adentraba en mi boca y sus manos acariciaban mi cuerpo, me dejé llevar por aquella sensación.Era la primera vez que ocurría algo así entre Hikaru y yo. Si bien siempre hubo situaciones en la que más de una vez hubiera querido robarle un beso, nunca pensé que ocurriría, lo veía como algo prácticamente imposible. Ahora estaba siendo atacado por sus labios y lengua, en un beso que resultaba extraño. ¿Estaba bien esto? Yaotome me aferraba por la espalda, apeándome a su cuerpo. Ladeábamos nuestras cabezas de un lado a otro. El “extraño beso” se había convertido en una desaforada competencia por ver quien abría más grande la boca para atrapar completamente la del otro. Mis manos se deshicieron del estrangulador abrazo que rodeaba su cuello para aventurarse a un recorrido por su espalda. Hikaru comenzaba a insertar una de sus manos por debajo de mi camisa. Lentamente, comenzaba a faltarme el aire. Posó un beso sobre mi cuello, acarició mis hombros y mi cintura pegando su cuerpo al mío y me estremecí irremediablemente. Algo estaba por suceder y no era nada bueno, algo de culpa asaltó mi pensamiento. Hikaru al conocerme tan bien detectó inmediatamente esto.

– ¡No tenemos que hacerlo si no lo deseas! – Dijo con una cara digna de ser premiada por fingir culpabilidad y lo hacía terriblemente sensual.

– ¿No nos arrepentiremos de nada luego, verdad? – Dije intentando convencerlo sutilmente para que siguiera con su apasionado juego.

– ¡Es imposible arrepentirse de algo así! – Dijo besando nuevamente mis labios con desesperación. Sin esperar más comenzó a subir mi playera y lo ayudé con la tarea. Levanté mis brazos para que saliera con total facilidad.

Hice lo mismo con su remera, quedé pasmada al ver su trabajado torso, lo recorrí con las yemas de mis dedos mientras repartía besos húmedos por su cuello y deltoides. Mis dedos llegaron al broche de su pantalón y comencé a quitarlo de escena. Me levanté de su regazo quité la prenda del camino, junto con su bóxer y examiné su perfecto cuerpo. Me acerqué a él y depositó suaves besos por mi vientre, sus manos atraparon mi cintura y buscaron el ziper de mi pantalón para desabrocharlo y tomar por el borde al mismo pantalón junto con mi bóxer  y lentamente se deslizaron hacia abajo para terminar de desvestirme. Cuando hubo terminado la tarea volví a mi posición inicial.Me sentía extraño. Pero no había nada de qué temer. Unos intensos masajes frenéticos por todo su cuerpo y besos desenfrenados fueron la receta para obtener una deslumbrante erección por parte de Hikaru, e inevitablemente, de mi parte también. Con una mirada extrañamente sensual, volví a deslizarme como en mi baile de hacía algunos minutos, hasta quedar prácticamente mi rostro entre sus piernas. Él sólo me observaba con una clara muecas de satisfacción impregnada en su rostro, esperando pacientemente a mi siguiente movimiento. Sin experiencia alguna me acerque con muestra de deseo hacía su palpitan me miembro que tan sabroso lucía, y con suma suavidad y lentitud fui introduciéndolo dentro de mi cavidad, sin apartar mi mirada de la suya, hasta tener por completo su miembro dentro de mi boca, y sólo en ese momento le di uso a mis labios y succioné con algo de brusquedad aquel pedazo de carne, provocando que de Hikaru saliese un ronco y fuerte gemido que me dejó pasmado, y con deseo de oír más. Dejando atrás la lentitud y suavidad, comencé a mover mi cabeza succionando y saboreando el miembro de mi amigo, brindándole el máximo placer que sólo se podía ver reflejado a través de aquellos gemidos que de su boca no dejaban de salir. Mordía su labio inferior intentando acallar aquellos gemidos, pero lo único que lograba era verse sumamente sensual ante mis ojos, lo que llevaba a que succionara y lamiese su miembro con más intensidad  sacándoles gemidos que casi eran imposible de acallar. La velocidad de mis movimientos ya era mucho mayor, y podía ver a través de las expresiones y los gemidos de Hikaru, que su momento estaba a punto de llegar, pero antes deque eso ocurriese, sentí como me tomaba de la mano, la cual reposaba sobre su pierna, y jalaba de ella para ponerme de pié y así poder besarme con pasión y desesperación. No dude un segundo el corresponder aquel beso, por lo que aprovechó para acariciar mi cintura desnuda con suavidad y bajar sus manos hasta llegar a mis nalgas, apretándolas con fuerza y pegándome más a su cuerpo, sacándome más de un gemido, lo que aprovechó para introducir su lengua en mi boca, comenzando a jugar con la mía.Con mis manos sobre sus hombros, Hikaru me tomó por la cintura haciéndome estremecer para posicionarme sobre su miembro erecto y palpitante.Con mi cabeza oculta sobre su cuello sentí cómo Hikaru comenzaba a penetrarme sin compasión. Intenté recordar la música y así crear un ritmo de movimiento. Pero sólo sus gemidos era todo lo que lograba escuchar.Suspiré al sentirle completamente dentro de mí. Me sujetó por las caderas y empezó amoverse, cada vez a un ritmo más rápido y vertiginoso, haciendo que su pene entrara y saliera de mí. Llevó su mano hasta mi miembro erecto que descansaba por en medio de nuestros cuerpos, y con brusquedad y lentitud comenzó a masajearlo hasta acompasar sus caricias con sus embestidas, creando un vaivén perfecto, en donde ambos disfrutábamos al extremo. Los gemidos de ambos se confundían con la música que resonaba desde el reproductor. Me sujetaba por las caderas y empujaba una y otra vez, y otra, cada vez más rápida y profundamente.

epentinamente se detuvo, frenando el orgasmo. Pegó su cuerpo al mío, acarició mis brazos,mi pecho, me besó en el cuello y con su lengua ascendió hasta mi oído. Se levantó conmigo acuestas y nos tumbamos en el parqué. Sobre mí inició nuevamente sus movimientos y me traspasaba la visión de su rostro disfrutando de aquél momento, su ceño fruncido, sus labios entreabiertos emitiendo sonidos que reflejaban aquél infinito goce. De una vez por todas dejó que pasara, con las venas marcadas en todo su cuerpo y una fuerza salvaje me aferró para dar lugar a su eyacula ión, el espasmo lo frenó y sentí cómo mi interior se llenaba, mi cuerpo también se convulsionó y cayó rendido sobre mi pecho, con su respiración agitada y sus cabellos pegados a su rostro gracias al sudor.

– Es imposible que nos arrepintamos de esto – Dijo él mientras le succionaba fuertemente el labio inferior.


martes, 6 de septiembre de 2011

Su mirada | Hikato | Drabble

Título: Su mirada 

Pareja: Yaotome Hikaru/Okamoto Keito (Hikato).

Género: Slash, shounen ai, yaoi.

Extensión: Drabble (246 palabras).

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated: (1+).

Su mirada vagaba por aquellas definidas y delicadas facciones que poseía su hermoso rostro. ¿Por qué últimamente no podía dejar de observarle con aquel detenimiento como se encontraba haciéndolo en ese mismo momento? No lo entendía... Sin embargo no hacía mucho esfuerzo por entenderlo. Le fascinaba observarle, porque a pesar de que el otro sentía su penetrante mirada sobre él, no hacía objeción alguna por aquella acción. Es más, aprovechaba cualquier momento para colocarse cerca de él, a su lado, y que su observador tuviese una visibilidad de su rostro más cercana. Pero, ¿Por qué hacía eso? Una pregunta que siempre rondaba por su cabeza, y siempre tenía la misma respuesta: Le encantaba ser observado por Hikaru, era algo que simplemente le encantaba. Adoraba que aquel par de tiernos ojos recorriesen su rostro una y otra vez, sacándole más de un sonrojo en diferentes ocasiones, pero que el mayor no tenía la menor idea que eran ocasionados por su insistente mirada. Y aunque también le parecía tonto que le gustase tanto que el mayor le mirara de esa manera, sabía que lo hacía por razones similares a las de él.

A Keito le gustaba Hikaru.

A Keito le encantaba Hikaru.

Y por sobre todo, a Keito le encantaba ser observado por Hikaru, y estaría dispuesto a esperar el tiempo necesario hasta que el mayor comprendiese sus sentimientos y aquel gran deseo por observar al menor.

Mientras tanto sólo, se conformaría con sus ojos posados sobre él.

jueves, 25 de agosto de 2011

Cinco señales | Hikato | Oneshot

Título: Cinco señales.

Pareja: Yaotome Hikaru/Okamoto Keito (Hikato).

Género: Slash, shounen ai, yaoi, lime.

Extensión: Oneshot (2.033 palabras).

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated: K (9+).

Nota: Soy una de esas pocas persona que ama esta pareja, y me siento orgullosa de serlo, así que no se extrañen por ver varios fics sobre el Hikato, son mi debilidad junto al YamaJima ♥.

Nervios.
Hikaru solía ser una persona divertida y alegre, siempre haciendo travesuras, siempre alegrándoles el momento a todos con algunas de sus bromas o bakadas. Pero esa actitud tan relajada y atrevida desaparecía completamente al estar cerca de una sola persona, y no entendía por qué...

- ¿Por qué? - Murmuró, observando la hoja de sus deberes con detenimiento, sin observarla en realidad.

- ¿Por que qué, Hikaru? - Dio un salto sobre su asiento y miró hacia su costado izquierdo. Y allí, con ese aura tan tranquilo y tímido se encontraba Okamoto Keito observándole curioso.

Los nervios le invadieron de un segundo a otro, y no pudo evitar sonrojarse de sobremanera, mientras tartamudeaba frases casi imposibles de entender. - Perdona.. ¿Qué? ¡No te he entendido nada! - Rió Keito, queriendo ser bromista con él. Pero Hikaru no podía, en verdad no podía. Eran tantas las emociones que le invadían, que prefirió ignorar completamente a Keito y “Concentrarse en su tarea”. - Eh... Lo siento Hika, ¿Hice algo que te molesto? ¡En verdad lo siento!

¿Por qué Keito debía ser tan amable? ¡Eso le fastidiaba! Pero también... Le gustaba.

- ¡Lo siento, debo irme! - Exclamó sudado y poniéndose de pié de un segundo al otro, asustando al menor, algo que notó pero ignoró nuevamente.

- Pero... -Quiso comenzar Keito con una mueca algo confusa, pero fue interrumpido por el mayor quien se despidió con un simple “Bai, bai” y salió a las corridas fuera de la sala de descanso en la que se
encontraban.



Sonrojos.
Algo peculiar en Hikaru era que el avergonzarlo o hacerle sonrojar eran cosas casi imposibles, algo que al parecer ningún humano podía lograr. Era la típica persona “No me avergüenzo de nada”, y es que en verdad lo era.

A pesar de las bromas, los insultos, las acusaciones amorosas irreales y el acoso por las fans, Hikaru jamás lograba avergonzarse o sonrojarse.

- Eres extraño. - Rió Yuri dándole un suave golpe en su hombro.

- Lo sé - Se enorgulleció Hikaru con una enorme sonrisa, y así ambos muchachos comenzaron a reír acarcajadas, ¿Por qué? Ni idea...

- ¡Hey! Buenos días... - Y el dulce muchacho con acento inglés ingresó a la sala de ensayos con su peculiar sonrisa tímida, sus auriculares puestos, y sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón deportivo, haciéndose lucir increíblemente guapo, aunque ni él mismo lo notase.

- Buenos días, Keito. - Respondieron a su saludo todos los miembros de JUMP, excepto Hikaru, quien le miró embobado durante unos largos segundos.

- ¡Hikaru, cierra la boca! Se te caerá la baba. - Y Yuri comenzó a reír nuevamente por su propia broma, llevándose consigo una sonrisa algo distraída de Hikaru.

-Buenos días, Hikaru... - Le saludó amablemente Keito acercándose a él y a Chinen. Al parecer había notado que había sido el único JUMP en no saludarle.

- ¿Eh? ¡Ah! ¡Buenos días, Keito! - Exclamó sonrojado saliendo de su trance al percibir la voz del menor dirigiéndose a él.

- Wow... - Chinen les miró sorprendido- ¡Keito, eres increíble! - Gritó con cara de asombro, llamando la atención de todos.

- ¿Qué? ¿Por qué lo dices, Chinen? - Rió con pena el chico inglés, algo ruborizado al tener la mirada de todo JUMP puesta en él.

- Porque has logrado que Hika se...

- ¡¡Calla! - Exclamó Yaotome antes de que el menor dijese algo indebido. Yuri sólo hizo una mueca de disgusto, dispuesto a finalizar la frase que había comenzado, pero antes de que eso sucediese comenzó a correr pavorido, siendo perseguido por un Hikaru molesto y aún sonrojado ante la mirada curiosa de Okamoto.


Impaciencia.
Aquel día el ensayo semanal se había alargado en tiempo. Se encontraban en época de conciertos, por lo que urgentemente debían de perfeccionar aquellos pasos difíciles de sus nuevas canciones y mantener el ritmo de las antiguas.

Dos horas antes de lo normal, 9 miembros de JUMP se encontraban ya practicando individualmente desde hacía varios minutos las distintas coreografías del grupo. Una y otra vez, desde el comienzo, desde la mitad, en determinadas partes, ensayaban y ensayaban. Pero faltaba alguien.

- Oigan, ¿Keito no ha llegado aún? - Preguntó un Yaotome preocupado hacia el resto de sus compañeros, y haciendo una mueca de disgusto, caminó hasta el sofá de la sala, suspirando pesadamente y moviendo su pierna derecha con nerviosismo.

- ¿Qué ocurre Hikaru? - Le preguntó su fiel y gran amigo Kota, observándole con curiosidad.

- Hace más de dos horas que empezaron los ensayos, y Keito no ha llegado aún. - Soltó de una, poniéndose más nervioso aún.

- Hikaru... ¿Tú estás preocupado por Keito? - Aquella pregunta le sorprendió.

Pues.. Sí, preocupado estaba, era su compañero de trabajo, lo conocía desde chico, y que llegase más de dos horas tarde al ensayo le preocupaba. Pero...

- Creo que lo tuyo es algo más. - Sonrió un poco Yabu, golpeando su hombro amigablemente.
- ¿Qué quiere decir eso?

- Pues, verás... Todos nosotros estamos algo preocupados porque aún no llega. Pero estamos hablando de Keito... ¡De Keito! - Hizo un ademán exagerado para luego sonreír.

- Ya, deja de bromear, Kota. - Refunfuñó Hikaru observándole molesto.

- Ok, ok, lo siento... Entonces, como decía. Yo, en particular - aclaró -, pienso que estas impaciente por verlo.

- ¡¿Qué?! - Exclamó sorprendido el menor - ¡Claro que no! ¿Por qué debía de estar impaciente por verle?

- Bueno, ahí ya no te puedo ayudar más, amigo... - Dijo Kota dedicándola una amigable sonrisa antes de ponerse de pie y caminar hacia donde se encontraba Ryutaro, abrazándole adorablemente mientras que el menor sólo se sonrojaba.

Aún estaba nervioso, aún se preocupada. Pensaba una y otra vez en la razón por la que el menor no se hubiese presentado al ensayo. Era tan extraño aquel comportamiento proveniente de Keito.

- ¿Dónde estás...? - Se murmuró a él mismo.- Keito... - Miraba hacia la puerta una y otra vez. Moría porverle aparecer con su típica sonrisa, moría por saludarle y escuchar su armoniosa voz, moría por verle...

Estaba impaciente por verle...

- ¡Keito! - Escuchó que gritaban fuera del pasillo, y segundos más tarde entraba Ryosuke acompañado de nombrado. Este último algo sonrojado y apenado saludó a sus compañeros, disculpándose una y otra vez por haberse quedado dormido aquel día, al parecer se le había olvidado por completo que el ensayo se había adelantado y agrandado más.

Pero sus disculpas fueron interrumpidas por un fuerte grito que retumbó de entre las paredes que conformaban aquel salón de ensayos.

- ¡¡KEITO!! - Yaotome corría lo más rápido que sus piernas podían soportar, hasta llegar hacia donde el menor se encontraba, abrazándole con todas sus fuerzas y regañándolo una y otra vez por haberle causado uno de los sustos más grandes de su vida.

Lo único que Keito podía hacer era corresponder aquel dulce y protector abrazo, disculpándose nuevamente por su falta de atención, mientras ocultaba su avergonzado rostro por sobre el pecho del mayor.


Celos.
Últimamente solía molestarse o ponerse de mal humor por cosas realmente estúpidas. Como cuando veía a Chinen darle amistosos abrazos y mimos a cierto miembro de los 7. Este comportamiento de Yuri no le sorprendía para nada ya que él solía ser así con todos, pero que fuese especialmente se esa manera con Keito le fastidiaba demasiado.

“¿Por qué...?”

O como cuando Keito y Yuto se pasaban horas y horas practicando sus respectivos solos musicales de los conciertos, juntos los dos, en la habitación de ensayos instrumentales de la Jhonny.

“¿Por qué con Yuto sí y conmigo no?”

Se preguntaba en cada uno de esos momentos.

“¿Por qué...?”

También en esos momentos en los que no podía posar a su lado en las sesiones fotográficas de todos los meses, ya que “Los BEST con los BEST, y los 7 con los 7” repetía el fotógrafo una y otra vez.

¿Por qué...?

Sólo tres palabras, tres simples palabras le bastaron para poder al fin entender esos molestos momentos que ni siquiera sabía por qué eran molestos.

- Estas celoso, Hikaru. - Sonrió Yabu, observando la mirada incrédula de su mejor amigo.


¿Por qué...?
Aceptar cada una de esas reacciones era algo difícil. Cada una de estas llevaba consigo un “¿Por qué?” de sombra, y es que era lo que siempre se preguntaba...

¿Por qué duele tanto?

¿Por qué me molesta?

¿Por qué me siento feliz a su lado?

¿Por qué me avergüenzo?

¿Por qué no sé qué decir?

¿Por qué es tan hermoso?

¿Por qué siento que es lo más tierno?

¿Por qué...

¿Por qué?

¿Por qué?

¿Por qué?


*
- ¡Hikaru! - Exclamó sonriente el muchacho, observando al nombrado levemente sonrojado.

- Keito... - Sonrió. - Que bueno que has venido...

Keito logró sonrojarse aún más al oír aquel tono de voz que Hikaru había utilizado. En aquella noche de invierno lucía totalmente diferente al que era siempre. Ya no se veía torpemente tierno y adorable, ya no se veía hermosamente sonrojado y nervioso, ahora parecía alguien totalmente diferente. Se veía tranquilo, relajado, y más que nada, lindo.

Sí, Hikaru no sólo se veía lindo, sino hermoso, encantador, maravilloso, guapo desde los ojos de Keito.

- Siempre lo fue... - Murmuró para sí mismo mientras suprimía aquellos pasos que le mantenían alejado del cuerpo del mayor. - Y bien, ¿En qué tenías dudas? - Sonrío observándole curioso.-Últimamente se te dificulta aún más el inglés Hikaru, debemos despejar todas esas dudas que tienes así ya no habrás problemas... -Volvió a sonreír.

-Tienes razón, Keito... La dudas a veces suelen ser muy molestas.- Y ahí Hikaru seguíasorprendiéndole. ¿Por qué de repente se mostraba tan maduro?

- Hikaru... ¿En qué tienes dudas? - Murmuró observándole con atención.

-Bueno, en muchas cosas, como por ejemplo... - Hikaru pensó unos momentos y luego suspiró, volviendo su vista hacia el menor- ¿Por qué me molesta tanto que Yuto esté cerca de ti? ¿Por qué me preocupas tanto?... ¿Por qué siempre que no estás conmigo me siento vacío? ¿Sólo?... ¿Por qué eres la única persona que logra hacerme avergonzar y ponerme en un estado sumamente nervioso?... ¡¿Por qué tengo tantas dudas si sólo eres mi amigo?!

Okamoto observaba el rostro aflijido del mayor en completo silencio. ¿Acaso Hikaru estaba confesándose?

- E-esas... Esas dudas sólo puedes aclararlas tú... Hikaru.

Yaotome observó con intensidad a aquel par de ojos que tanto le gustaban. Aquel rostro que tanto adoraba, aquel cabello que tan bien le sentaba, aquel adorable sonrojo, aquellas finas facciones, lo observaba todo...

- Tú... -Murmuró por lo bajo, algo sorprendido, algo perplejo pero en calma, girando su cabeza levemente hacia un lado, pestañando con lentitud. - Tú me gustas.

Los corazones de ambos muchachos comenzario a latir con frenesí. Sus ojos se observaban fijamente.

Por un momento el menor había creído perder el aire que le quedaba, pero sólo era aquella enorme emoción que parecía querer ahogarlo. Y Hikaru, aún perplejo, lograba sonreír. Él sonreía con emoción, con alegría, con miles de sentimientos que aún no lograba comprender del todo, pero que ya los asumía.

- Keito, tú me gustas... - Repitió acercándose un paso al menor.

Keito aún le observaba perplejo, su estómago era un completo hormigueo, su corazón no dejaba delatir en aquella velocidad acelerada, sus manos sudaban, su mente era todo un desastre, pero...

- Hikaru... Tú también me gustas... - Susurró al momento en que el mayor se acercaba a su rostro. - Me gustas tanto...

El sabor de sus labios, eso era algo que tanto había deseado probar. El poder degustar sus labios como lo hacía justo en ese momento, era algo que había querido, pero que nunca había imaginado que podía pasar.

Y ahí se encontraban ambos, con sus rostros a una cercanía anormal, sus ojos cerrados, sus labios unidos, sus lenguas acariciándose suave pero intensamente.

Keito se aferraba al pecho del mayor.

Hikaru abrazaba la cintura del menor, apegándole más a él.

El beso paso a mayor, pero siempre estando presente aquel inmenso amor que se sentían.


- ¿Se han aclarado tus dudas? - El menor sonrió sobre sus labios.

Hikaru sólo volvió a besarle con una dulce sonrisa impregnada en su rostro.