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Mostrando entradas con la etiqueta Nakajima Yuto. Mostrar todas las entradas
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martes, 4 de junio de 2013

Yujo wa ai ni kawatta | YamaJima | Oneshot

Título: Yujo wa ai ni kawatta.

Pareja: Yamada Ryosuke/Nakajima Yuto (YamaJima).

Género: Slash, shounen ai, yaoi, lime.

Extensión: Oneshot (2.768 palabras).

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated: M (16+).

Nota: Y de repente me sentí con muchísima inspiración, se me vino una idea a la cabeza y me puse a escribir como loca. Quizás se note mucho lo influenciada que me siento, pero fue inconsciente, y me retaba mentalmente por quizás usar expresiones, pero no lo pude evitar. Así que si sienten que es plagio, lo acepto(?). Seguramente hayan poquitas personas que lo lean, porque ya no muchas se pasan al blog por lo inactivo que está. Perdón, tuve una crisis, y dejé de escribir. No sé si voy a seguir escribiendo, pero cuando el bichito de la inspiración me pique, ¡Les prometo venir con algo nuevo! Gracias de corazón por leerme♥


La brisa fría de invierno, le helaba las manos y enrojecía sus mejillas.

– Amor – Dijeron a sus espaldas con una voz dulce y cálida. Yuto se giró rápidamente, encontrándose allí, frente a sus ojos, a Keito, su novio. Le sonreía con esa gracia y ternura única en él, agitando un poco su corazón. Sólo un poco. – Me ha sorprendido tu llamado, creí que estarías ocupado hoy... – Le vio acercarse, con la ilusión impregnada en sus ojos, y sintió culpa.

– Es que quería hablar contigo... ¿Estabas ocupado?

– Sabes que para ti nunca estoy ocupado, mi amor – Y sus labios sintieron ese tacto que no aborrecía, pero que tampoco deseaba ya. Y le respondió por compromiso, por culpa, porque no quería ver una expresión dolida en su rostro, aunque sabía que aquello sería inevitable aquella tarde. – ¿De qué querías hablar?

De nuevo le dedicó una de esas sonrisas, tan amplias, llenas de vida y felicidad. Él, en cambio, agachó un poco la cabeza, se mordió el labio inferior con inseguridad, y aquella tranquilidad reflejada en el rostro del mayor se esfumó repentinamente. Porque conocía perfectamente esa expresión que se posaba en el rostro de su novio. Y sabía que nada bueno se avecinaba. Y se asustó.

– Amor... ¿Qué pasa?

– Yo... Creo que yo... K– Keito...... – Balbuceaba oraciones incoherentes, mientras sus manos hacían ademanes que no expresaban nada en concreto. Estaba nervioso, no encontraba las palabras adecuadas para expresar eso que sentía, y la expresión desconcertada en el rostro del mayor le exasperaba y aumentaba sus nervios.

– Yuto – Exigió demandante Okamoto, ganándose la mirada del menor, como esperaba. – Dime... No tengas miedo, soy yo...

Yuto no supo qué más decir. No podía, le costaba, le dolía decir aquellas palabras, simplemente su corazón no era lo suficientemente fuerte para terminar con el mayor. Para verle sufrir. No...

– N– No es nada... – Murmuró con una torcida sonrisa en el rostro. Una que expresaba todo, menos felicidad, tranquilidad. Y mucho menos, seguridad. Y Okamoto le conocía tanto, que no se sintió para nada convencido al verle. Llevaban tanto tiempo ya en pareja, tanto tiempo él enamorado del menor, que era imposible que una fingida sonrisa lograse convencerle.

– Eso no es cierto. Anda, dime, no pasa nada, mi amor. – Nakajima bufó.

Ya no se sentía nada bien que le llamara así, ya no quería ser llamado así. Por él no.

Y Keito percibió que estaba cerca de la verdad, porque a Yuto le había molestado que usara esa forma cariñosa y amorosa de llamarle. Lo notó claramente en esa mueca, que seguramente el menor ni había notado que expresaba. Nuevamente sintió miedo, ¿Por qué esa reacción? No había que ser un humano demasiado inteligente para saber que aquello no era nada bueno, que ponía en riesgo su relación. Que el recordara, no habían tenido una discusión, una indiferencia, un motivo por el cual el menor estuviese ahora enojado con él. Sin embargo, siempre estaba la posibilidad, después de todo, él no era alguien demasiado observador.

– ¿Estás molesto conmigo?

– No... – La respuesta fue tan rápida, que ya no sintió miedo, sino pánico. – Keito...

– Dime.

– Creo... que quiero a alguien más... – Finalmente lo dijo, y ese enorme peso que cargaba en sus hombros desapareció como por arte de magia.

Su mirada, que fija en el suelo se había estado encontrando en todo ese momento, se elevó para observar el rostro del menor, desconcertado, perplejo y dolido. Se mordió con más fuerza el labio, odiándose.




Tres días habían transcurrido exactamente. Tres días en los que el odio por sí mismo aumentaba tras el paso de cada uno. ¿Cómo había podido? Acabar con aquella relación perfecta, llena de amor, de cariño, de mimos. Llena de besos y abrazos. Llena de ‘Te amo’ y ‘Te quiero’. Llena de ‘Eres el amor de mi vida’. Llena de todo... Y de nada. Porque él ya no sentía lo mismo que a un comienzo. Podría engañarse a sí mismo, pero no a su, ahora, ex novio. Lo que menos quería era decirle palabras que, en realidad, eran puras mentiras que sólo decía para no lastimarle. Keito le había dado tanto, le había llenado de tanta vida, que era imposible el no querer lastimarle. Sentía tanto aprecio por él. Pero no podía, no podía mentirle, y no lo haría. Ya había terminado con la relación, como se debía, y ahora era libre.

Además, alguien no dejaba de rondar en su cabeza. Ese alguien... Que se había convertido en la causa del rompimiento con el mayor. Ese alguien que no le dejaba estar tranquilo, y que le tenía como tonto recién enamorado nuevamente.

A pesar de todos sus intentos por negarse a ese nuevo amor, fue imposible. Últimamente pasaba mucho tiempo a su lado, más de lo normal, como en los viejos tiempos.

– Yama-chan

– ¡Yuto! Hola, ¿Cómo estás?

Y ahí estaba de nuevo, llamándole en medio de la noche, con esa excusa barata de que no podía dormir, que sufría insomnio. Y agradecía infinitamente a que el mayor realmente pasase por ello, porque desde hacía siempre que Ryosuke tenía un sueño extraño, durmiéndose siempre a muy altas horas de la noche, y despertando bien tarde, a mitad de la hora de la siesta.

En un comienzo sus padres habían intentado cambiar aquello, mandándolo a la cama bien temprano, cuidando que sus horas de sueños fuesen las correctas, pero eso se descontroló nuevamente cuando el castaño tomó riendas de su vida y comenzó a vivir solo, en un departamento que pagaba con su propio salario.

– Pues, no puedo dormir...

– ¿Otra vez? Qué extraño, eso no es normal en ti. ¿No has probado con ir al médico? Quizás sea una enfermedad, o algo extraño que hayas pescado... – Sonrió inmensamente para sí mismo. Era tan lindo... Preocupándose por él de esa manera.

– Descuida, no debe ser nada grave, seguro pronto se me pasa. – Dijo despreocupadamente, después de todo, lo último que deseaba era que Yamada se preocupase de sobremanera por él.

– ¿Estás seguro? Si quieres voy a hacerte compañía, quizás encontramos algo que pueda hacerte dormir, y aprovechamos para pasar una noche de mejores amigos, como en los viejos tiempos, ¿Qué dices? – Dijo Ryosuke con puro entusiasmo, y la idea simplemente le encantó, sintiéndose contagiado por ese entusiasmo que no le dejó ni siquiera sopesar la idea en negarse.

– Me parece perfecto, aquí te espero. – Desde sus respectivos hogares, ambos sonrieron con amplitud.

Su espera no duró más de veinte minutos. Agradecía que la distancia del departamento del menor con el propio no fuesen más de veinte cuadras, de esa forma podían llegar rápido de un lugar al otro, aunque las ansias aumentaban a cada minuto. Deseaba verlo, y ya. Esa noche se había dispuesto a aclarar totalmente sus sentimientos, a confirmar si realmente estaba enamorado de su mejor amigo, o sólo era una confusión de sentimientos.

Habían varias pistas que estaban a favor del enamoramiento. Cómo el mayor rondaba en su cabeza todos los días; esa necesidad de verle, o simplemente escuchar su voz al menos unos minutos, viéndose esto reflejado en esas llamadas que le dedicaba a mitad de la noche, cuando ya se había cansado de dar vueltas en la cama; como últimamente había comenzado a enumerar cada cosa que le gustaba de Yamada Ryosuke. Su cabello, su voz, su sonrisa...

Y por último, lo agitado que su corazón se ponía de sólo oír el sonido del golpeteo en la puerta, anunciando su  llegada.

– ¡Ya voy!

Y ahí estaban las ansias de nuevo, brotando insensatamente, sin dejarle pensar claramente.

Yuto se puso de pie y corrió hacia la puerta, preguntándose por qué no había estado esperando al mayor junto a ella, era más cerca, y podía verle más rápido.

– Hola. – Sonrió Ryosuke cuando sus ojos se encontraron con la figura del alto apenas éste le abrió la puerta. Y como si fuese su propia casa, ingresó tranquilamente sin esperar a que el menor le indicase que lo hiciese

– Hola... – Medio murmuró Yuto, con el corazón golpeándole el pecho intensamente. Cerró la puerta, y esperó a que el mayor ya estuviese listo, ingresando a su departamento con él, dedicándose miradas y sonrisas torpes y nerviosas.

– Lamento haberte hecho venir hasta aquí a esta hora.

– No seas tonto, no pasa nada.

Estaban nerviosos, del exterior se notaba, pero ellos sí que no lo notaban

Ambos se dirigieron a la sala, comenzando a conversar algo más fluidamente, intentando dejar ese revoltijo en sus estómagos atrás, concentrándose en la agradable compañía del otro. En ese momento que tanto habían estado añorando.

Rieron mucho, recordando viejos momentos, cuando eran inseparables y nada importaba en su mundo. Cuando Yuto no estaba con Keito, y Ryosuke disfrutaba del menor para sí solo. Porque desde que el menor se había puesto de pareja con el mayor, todo había cambiado. Las salidas, de a poco, iban disminuyendo hasta hacerse nulas. No se veían, no se llamaban, no se necesitaban. Cada uno siguiendo el rumbo de su vida, recordándose de vez en cuando, pero como algo pasajero, porque habían cosas más importantes, prioridades que superaban el recuerdo vago de alguien que era tu mejor amigo, pero que simplemente se te había olvidado estar al pendiente de él.

– ¿Tienes hambre? – Preguntó repentinamente el menor, luego de un rato largo de que ambos se encontraban recostados en la alfombra de la sala.

– De hecho, sí tengo – Rió ligeramente el castaño. – ¿Qué tienes de comer?

– Pues, no lo sé. Vayamos a verificar. – Y poniéndose de pie le extendió la mano al mayor, quien dudoso observó ese gesto, pero siéndole imposible de negarse a él, sosteniendo su mano con la propia y aceptando aquel suave jalón que le ayudó a ponerse de pie. Y cuando tuvo intensiones de soltar la mano de Yuto, éste intercaló sus dedos con los suyos suavemente, hasta tímido, y se lo llevó a la cocina.

Fue un corto trayecto, no era un departamento muy grande, y las distancias eran algo cortas. Pero el camino de la sala a la cocina se sintió eterno, con sus corazones palpitando más intensos que antes, y sus mejillas conteniendo un calorcito singular. Yuto, manteniendo su avergonzada vista al frente, sin atreverse a mirar al mayor, quien observaba la unión entre sus manos anonado mientras caminaban. No era la primera vez que se tomaban de las manos, pero esta vez era diferente. Se sentía diferente, especial.

Y cuando llegaron a su destino, no quisieron separarse, pero lo hicieron muy a su pesar, por temor a que el otro notase su propia reacción. Porque Yuto no había notado lo nervioso que Ryosuke se había puesto, y Ryosuke no había notado lo nervioso que Yuto se había puesto..

– ¿Qué deseas comer? – Preguntó Yuto torpe, girándose finalmente y mirándole con una sonrisita nerviosa.

– Lo que sea por mí está bien. – Ambos se sonrieron, y sólo en ese momento se permitieron relajarse, y dejar que las emociones simplemente fluyesen.

Porque por fin lo habían entendido, había un sentimiento en común.

Yuto se dirigió al refrigerador, seguido por el mayor, y ambos inspeccionaron los alimentos pensando en qué podían comer, y cuando se decidieron, juntos se prepararon un aperitivo de madrugada y volvieron a la sala aún riendo de sus propios chistes sonsos, con cada uno un lato de comida en una mano, y una bebida refrescante en la otra. Y al ya estar acomodados nuevamente, cada uno en su lugar, comenzaron a comer.






El tiempo pasó rápido, los platos sucios quedaron a un lado, la luz de la sala se apagó, y ellos se dirigieron al cuarto del menor, con los párpados pesándoles del sueño ya, pero con esas imborrables sonrisas aún posadas en sus rostros. Yuto buscó un par de prendas que le sirviesen al mayor como pijama, y cuando ya estuvieron ambos vestidos decidieron descansar.

El primero en recostarse fue Ryosuke, metiéndose debajo de las cobijas y acurrucándose en uno de los extremos de la cama, dejando suficiente lugar para el menor, ya que la cama no era tan grande. Mientras tanto, Yuto se aseguraba de que la puerta de la casa estuviese debidamente cerrada, regresando al cuarto y apagando la luz a la pasada sin necesitarla para dirigirse a su cama ya que se sabía el camino prácticamente de memoria.

Ingresó debajo de las cobijas, y buscó chocar intencionalmente con el cuerpo del mayor, quedando ambos bien cerca uno del otro. Y como si fuese algo tan sencillo, el sueño comenzó a desaparecer de a poco. Tampoco era la primera vez que dormían juntos, pero ahora las cosas eran diferentes. Ahora querían abrazarse en la cama, ahora querían buscar más y más cercanía entre sus cuerpos. Ahora estaban nerviosos, y eso antes no sucedía.

Yuto se giró un poco, quedando recostado de medio lado de cara al menor, fingiendo ligeramente que estaba dormido, pero buscando encontrarse con la mirada del otro entre medio de la oscuridad del cuarto.

Y eso no fue difícil, la mirada del alto era intensa, cautivante y atrayente, y Ryosuke se vio rápidamente girando el rostro, encontrándose con esos ojos que le piraban esperanzados, brillantes e ilusionados. Su corazón chocaba en su pecho a tal punto de doler. Estaba nervioso, tan nervioso...

Y en un acto impulsivo, Nakajima se acercó, rápido y desprevenido, deteniéndose apenas a un par de centímetros del rostro del mayor, con sus respiraciones entremezclándose y sus ojos encontrándose con mayor intensidad, sin animarse a continuar. Pero lo necesitaba... Necesitaba de ese contacto que disiparía sus dudas, pero por sobre todo, necesitaba besarle porque sentía un deseo febril por besarle.

Y lo hizo. Simplemente avanzó ese par de centímetros, y le sintió. Sintió esos suaves labios, ese delicioso sabor, esa combinación tan perfecta que simplemente le cautivó, le dejó perplejo.

Ryosuke abrió sus ojos más de lo normal, esperándoselo, pero al mismo tiempo no esperándoselo. Tenía el rostro enrojecido, el corazón a punto de salírsele del pecho. Estaba shockeado, paralizado, su cuerpo se había inclinado levemente para atrás, pero Yuto sostuvo sus manos y lo mantuvo cerca, con sus labios unidos.

Se separaron escasos segundos, en donde el alto observó al más bajo detalladamente, con un brillo único, con una fasinación inexplicable, como si acabase de descubrir algo maravilloso.

Como si acabase de descubrir que los labios de Ryosuke eran los más deliciosos que hubiese probado en su vida, como si acabase de descubrir que estaba cautivado, cegado del menor.

Como si acabase de descubrir que estaba locamente enamorado de él.

Le miró a los ojos, agitado, desviando por momento su mirada hacia sus tan bien formados labios, y no pudo contenerse más, besándolo de nuevo, con cortos y húmedos besos que Ryosuke respondía con torpeza, sin poder ser capaz de reaccionar por completo aún, pero dejándose llevar a medida que sus labios se unían por completo. Llevando inconscientemente sus manos en torno al cuello del menor, presionándolo y pegando más su rostro al suyo, casi obligándolo a que le besase más, a que no se separase por nada de sus labios. Acababa de descubrir que le encantaban sus besos, sus ojos observándole de esa manera, como nadie nunca le había observado, sus manos tomando su cintura entre sus manos y apegándolo contra sí.

– Me gustas, Ryosuke... – Un simple susurro que se perdió entre sus labios uniéndose, tan bajo, casi silencioso, pero tan perceptible para el menor, haciendo temblar a sus manos de la emoción. – Te amo...

Y cómo le amaba. Como amaba ese cuerpo que se estaba desplomando entre sus brazos, esos labios fundirse en un sentimiento desesperado con los propios.. Como amaba a Ryosuke y a esa manía que tenía de volverlo loco.

– T-te amo, Yuto...

Un sentimiento que acababan de descubrir, un amor que acababa de empezar, porque a veces, hay amores que te hacen olvidar rápidamente de esos que creías irremplazables. Porque hay ocasiones en las que personas cambian bruscamente tu mundo, dejándote a la deriva, sin saber qué hacer, sin saber cómo actuar.

Pero luego, son ellas mismas las que te guían en la vida, convirtiéndose ellos en tu vida misma.

Porque ahora estaba enamorado de Ryosuke, y él había logrado apagar la llama de su antiguo amor, ocupando ese lugar que quizás hacía tiempo había estado reservado para él, durante todos esos años de amistad, de recuerdos, le alegrías, de tristezas a su lado, y sólo en ese momento lo había logrado notar.

Porque él amaba a Ryosuke, y eso nadie lo iba a poder cambiar.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Eien no ai | YamaJima | Oneshot

Título: Eien no ai  

Pareja: Yamada Ryosuke/Nakajima Yuto (YamaJima).

Género: Slash, shounen ai, yaoi, lime.

Extensión: Oneshot (1.657 palabras).

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated: M (16+).

Nota: Se siente tan raro y tan lindo a la vez estar de vuelta. Enserio extrañaba actualizar el blog, y tenerlo al día, pero por cuestiones mías nunca lograba escribir un fic completo. Lo bueno es que esta mañana me sentí inspirada, y acá está la muestra. Obviamente, mi idea era regresar con un Hikato, pero no me dio la cabeza para escribir de ellos ._. Es raro en mí, y se sintió feo, pero ya más adelante voy a tener un poco de inspiración, o eso espero  ;w; . Por cierto, hay muchos cambios en el blog, y estoy pensando en hacer un post hablando del tema, pero por ahora aventuren ustedes y disfruten del nuevo diseño del blog que honestamente espero les guste. Y sin más, les dejo con este YamaJima que me hizo poner nostálgica. Disfrútenlo, y espero volver pronto con más. ♥

Se echó sobre la cama y su mano reposó con sutileza sobre su frente, mientras que su organismo hacía el mayor esfuerzo para normalizarse. Una enorme sonrisa curvaba sus labios, imposible de contener, y es que realmente sentía algo que jamás había sentido en su vida. Era una sensación casi indescriptible, una mezcla de paz, alegría, felicidad inmensa, tantos sentimientos encontrados que alborotaban su interior.


Giró su rostro hacia un lado, buscando a aquel acompañante que tan extraño le hacía sentir, y allí le vio, con su frente sudorosa, su pecho subiendo y bajando agitadamente. Para su deleite, el mayor se encontraba totalmente desnudo frente a sus ojos, y creía que la imagen no podía ser más perfecta de lo que ya lo era, pero aquel pensamiento se esfumó cuando el otro giró su rostro en dirección al suyo, y pudo ver en él la sonrisa más  hermosa y deslumbrante que sus ojos habían observado en toda su vida. Se quedó maravillado, mudó, y con el corazón palpitándole con intensidad. Intentó desviar la mirada, pero se le fue imposible, estaba totalmente anonado e hipnotizado. Su amante cambió de posición, recostándose de lado para poder permanecer frente a sí en todo momento, su mirada topó con la del menor, y así permanecieron durante varios minutos, observándose a los ojos y en silencio. Casi sin notarlo, el alto comenzó a voltear su cuerpo de a poco, disminuyendo aquella mínima distancia que separaba sus cuerpos, rodeándole por la cintura y atrayéndole a él para así poder pegar sus cuerpos. El castaño simplemente se dejaba hacer, volviendo  dedicarle una de sus encantadoras sonrisa mientras su mano se posaba sobre la mejilla del menor, moviendo el dedo pulgar sobre ella en una sutil caricia que relajó por completo al otro, quien había comenzado a cerrar sus ojos en muestra de tal estado.

— No te duermas... — Le susurró el mayor al notar lo muy relajado que el menor se encontraba. Acercó su rostro al suyo y comenzó a depositar cortos y sutiles besos sobre  las zonas del mismo que se encontraban a su total disposición, sonriendo encantado al haber podido oír esa pequeña risa divertida que el menor no había logrado contener. — Mamá dijo que vendría a las siete, y son las seis treinta... Debo levantarme, Yuto — Susurró nuevamente, depositando el último beso sobre los labios del nombrado, quien simplemente suspiró con pesadez luego de aquel dulce, nuevo y adictivo tacto. No quería que el mayor se fuese, en ese mismo momento sólo deseaba permanecer a su lado, sólo con él, por horas y horas. Pero no podía. Y sin que el otro pudiese prevenirlo, ambas manos del alto se posaron su cadera, y con una facilidad increíble, le elevó y le colocó con cuidado sobre su propia cadera, sentándolo allí y deleitándose con el adorable sonrojo que se había apropiado de las mejillas del mayor. Rió enternecido sin poder evitarlo, recibiendo a cambio un suave golpe sobre su hombro de parte del castaño, aumentando su ternura y diversión por la situación.
Entre risas, besos robados, caricias y mimos, comenzaron a rodar por la enorme cama que el menor poseía en su cuarto. Besos sutiles que de a poco comenzaban a tomar rumbo e intensidad peligrosa, viéndose obligados a detenerse muy a su pesar, pero regalándose sonrisas que aminoraban ese deseo indescriptible de acariciarse y besarse con pasión que ambos sentían.

— Ryosuke, ¿Recuerdas dónde quedó mi camisa? — Preguntó el alto hacia el mayor, buscando dicha prenda debajo de las almohadas y sábanas, sin recordar hacia dónde había volado cuando el castaño la había mandado a volar en el acto.

— Creo que la arrojé hacia la batería — Respondió con pena el nombrado, riendo con las mejillas entibiadas al ver el momento en el que el alto se había dirigido hacia el instrumento, y efectivamente, había encontrado la camisa que buscaba atorada en uno de los platillos. Entre bromas, silencios intermedios, y claro, sutiles besos que se robaban cada que tenían la oportunidad, sus cuerpos comenzaron a verse cubiertos por las prendas que se colocaban.

— Esto debería ser más incómodo, ¿Verdad? — Cuestionó el alto, atando la agujeta de su tenis derecha mientras observaba el pecho desnudo del mayor con fallado disimulo, haciendo leves muecas cuando su vista comenzó a verse obstruida por la camisa que el mayor se abotonaba.

— ¿Por qué debería serlo? — Replicó Ryosuke con una inevitable sonrisa en el rostro al haber estado atento en cada mueca que se posaba en el rostro del otro, intentando ocultarla cuando el menor elevó la mirada para encontrarse con la suya.

— Porque acabamos de tener sexo, y eso no es normal.
Un silencio opacó el ameno ambiente en el que se encontraban. Yuto tenía total razón, aquel grandioso acto que habían cometido minutos antes no era algo normal, menos entre dos hombres, mucho menos entre dos hombres que eran mejores amigos desde la infancia.

— Yuto... — Murmuró el mayor en un tono pesado, tomando asiento junto al nombrado, recargando su cabeza sobre su hombro. Su mano buscó la suya, y cuando la encontró, sus dedos se entrelazaron con suavidad, en un gesto que nunca en la vida habían compartido, pero que en ese momento, extrañamente se sentía algo sumamente normal. El menor permaneció en silencio, esperando que el más bajo continuase mientras, sin razón aparente, su interior comenzó a revolverse y su corazón dio un brinco inesperado. Estaba nervioso, ansioso, y no sabía por qué.

— Tú me gustas, siempre me has gustado, y no hice lo que hice contigo sólo por querer experimentar... Para mí... Acabamos de hacer el amor... — Susurró finalmente Ryosuke. Fue un susurro tan bajo, que al menor le costó oírle, pero cuando logró interpretar cada una de las palabras dichas por el mayor, su corazón dio un drástico salto, y comenzó a palpitar con intensidad al segundo. Estaba tan impresionado, que no podía creer lo que oía.

Podía sonar tonto que el menor se hubiese sorprendido con una simple confusión, cuando una hora atrás se encontraba teniendo sexo desenfrenado con el mayor, pero así era.

Un bocinazo interrumpió el intenso silencio en el que ambos se habían sumido. La madre de Ryosuke había llegado, y el mayor debía partir. No podía evitar sentir un inmenso alivio por ello, ya que el menor no había respondido a su confesión, y sin darse cuenta había tomado aquel silencio de su parte como un claro rechazo. Siempre lo supo, era imposible que Yuto pudiese corresponder a sus sentimientos. Era simplemente imposible.

Sintió su vista nublarse, y un nudo formarse en su garganta. Alarmado, se puso de pie y tomó su chaqueta que aún reposaba sobre el piso del cuarto del menor. Sin siquiera dirigirle una última mirada, caminó con pasos torpes hacia la puerta del cuarto, sintiendo una corriente de alivio al estar fuera de este. Quería llorar, pero no quería ser visto por el menor, se sentiría humillado y avergonzado de sí mismo. Tomó una bocanada profunda de aire y bajo con prisa las escaleras, se iba a desmoronar en cualquier segundo. Su mano se posó sobre la manija de la puerta, y estaba a punto de abrir la misma para salir al exterior, cuando otra mano ajena se posó sobre la suya, y el mayor inmediatamente se paralizó. Un brazo rodeó su cintura, y su cuerpo se vio jalado con suavidad hacia otro, sin poder impedir aquel acto, sabiendo perfectamente quien se encontraba a sus espaldas. Tragó saliva, totalmente nervioso y sin poder reaccionar, ¿Por qué el menor había ido tras él?

— Yama-chan... — Le susurró en el oído, agitándolo aún más — Tú también me gustas...
Sus ojos se abrieron un tanto más de lo normal, su respiración se detuvo unos momentos, y sus labios se entreabrieron con levedad, como si quisiese emitir una palabra. La mano que aún se encontraba posaba sobre la suya ejerció una leve presión, como si quisiese llamar su atención, e inconscientemente giró su rostro hacia un lado, viendo como de a poco el rostro del menor se iba asomando, posándose sobre su hombro y buscando su mirada, encontrándola al instante. Sus ojos se mantuvieron fijos sobre los del otro durante varios segundos. Había tantas cosas que deseaban decir, pero eran demasiadas, las palabras se enredaban en sus mentes y simplemente se bloqueaban, sin saber qué decir.

El primero en actuar fue el alto, quien llevó ambas manos hacia la cadera del mayor, y con lentitud giró su cuerpo para poder tenerlo frente al suyo, sintiéndose intensamente observado por esos ojos que brillaban como nunca antes lo habían hecho. Se miraron nuevamente, y entendieron que las palabras sobraban al hallar todo aquello que no podían decir en sus miradas.

Tímidos rostros curvaron sus labios en apenadas sonrisas dedicadas mutuamente. Sin darse cuenta, sus miradas a cada momento se sentían más cercanas, y de a poco sus respiraciones se entremezclaron. Los labios del mayor buscaron ansiosamente los del alto, quien al instante aceptó el encuentro, uniéndose en un contacto que les hizo temblar de pies a cabeza. Sus labios se fundieron en esos movimientos que atrapaban los labios del otro, sus respiraciones se mezclaron por completo, y sus lenguas se encontraron en una lucha en donde nadie pretendía dejarse dominar por la otra. Un beso que expresó sentimientos escondidos durante años. Un beso que marcó un antes y un después entre la relación de ambos chicos. Un beso sellando un nuevo amor, un amor que no terminaría, y que siempre estaría vivo, llenando a ambos jóvenes de felicidad desbordante.

Pero los mágicos momentos siempre son grandiosos, deslumbrantes, y poco duraderos. Un nuevo bocinado provocó que ambos labios se separasen, que sus respiraciones chocasen agitadas sobre el rostro del otro, y sus ojos se encontrasen, ahora con cada destello en sus miradas totalmente claros.

— Quédate...

— Mamá va a enfadarse...

— Sabes que dejará que te quedes.

— Lo sé.

Susurros, sonrisas cómplices, miradas destellando felicidad. Definitivamente, aquel sería el comienzo de un eterno amor.


viernes, 21 de octubre de 2011

Sex with you... | YamaJima | Drabble

Título: Sex with you..

Pareja: Yamada Ryosuke/Nakajima Yuto (YamaJima)

Género: Slash, yaoi, lemon.

Extensión: Drabble.

Trama: Fluffy.

Fiction Rated M (18+).

Nota: No sé cómo salió esto.

Entraba y salía de él con fuertes estocadas, sacándole gritos y gemidos que se perdían en otros gemidos más. El hormigueo que sentía sobre su estomago lo estaba volviendo loco, al igual que la persona que se encontraba bajo su cuerpo, a la cual masturbada y penetraba sin control.

Era tan deliciosamente estrecho, que lo último que deseaba era detenerse, sólo entrar más y más profundo en él.

-¡Dios! ¡Yuuuuto!-Gritaba él, descontrolado, incitándolo a no detenerse nunca.

Y claro, no es que tampoco quisiese. O pudiese.

Su cuerpo se encontraba extasiado de placer. Recargó con desesperación su cabeza sobre el hombro del mayor, mientras que este se sujetaba con fuerza de las sabanas de la cama de bajito, sin saber qué hacer para controlar tal grado de satisfacción.

Una embestida, otra, y otra.. No quería que pare. Quería seguir gritando por más, como ya lo estaba haciendo. No quería dejar de sentir la mano de aquel alto chico, al cual apenas conocía, acariciar de arriba a abajo su miembro, mientras que el de él entraba sin frenesí en su cuerpo, acariciando las estrechas paredes de su entrada, y tocando con la punta de su hombría aquel punto dentro de su organismo que, prácticamente, hacía que aquel amable y dulce chico desapareciese, dejando a su vista a uno desesperado por más, gritando y gimiendo sin control.

-Yaa... ¡Ya no puedo!-Gritó el alto, dejandose correr dentro del bajito mientras sentía como su mano hacía tacto con aquel blanco líquido que era esparcido a través del miembro del mayor.

Cansado y sin aliento se dejó caer sobre el cuerpo de su acompañante, mientras ambos intentaban regularizar su respiración, tragando grandes estocadas de aire que hacían que por momento se atorasen.

-Ven... Acuéstate a mi lado.-Murmuró el chico de sonrisa encantadora, y ojos brillosos de encanto.
Sí, no tenía la menor idea de quién era la persona con la cuál acababa de tener sexo, pero eso no importaba.

-Está bien...-Contestó, saliendo de su interior con una pequeña mueca de placer. A pesar de haberse venido ya, el seguir moviendo su miembro dentro de la entrada de aquel chico le excitaba.

Y que este sonriese ante aquel acto, le provocó un rubor, que supo ocultar bajando la mirada, y dejando que sus cabellos oculten sus ojos y un poco más de su rostro, mientras se recostaba junto al muchacho, abrazándole por la cintura en silencio, y atrajendolo hacia sí, cubriendo sus cuerpos con la manta de la cama.

-Eres tan tierno...-Volvió a murmurar el joven, ahora sobre su pecho.

Y aprovechando que su rostro ya no se encontraba expuesto ante sus ojos, sonrió con torpeza, abrazándolo un poco más, mientras sentía como su cuerpo caía bajo los efecto del sueño y el cansancio, prometiéndose a sí mismo llevar, a la mañana siguiente a desayunar a aquel chico que lo había encantado en la cama al apenas haberse conocido esa misma noche.

Al menos deseaba saber su nombre.

lunes, 23 de mayo de 2011

All i need is you | YamaJima | Oneshot

Título: All i need is you.

Pareja: Yamada Ryosuke/Nakajima Yuto (YamaJima).

Género: Slash, shounen ai, yaoi.

Extensión: Oneshot (1.283 palabras).

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated: K (9+).


¿Por qué siento que mi vida no tiene sentido cuando tú no estás a mi lado? ¿Es que  acaso ya era tú mi vida propia? No lo entiendo.

-¡Yuto!- Gritas de nuevo y siento como el latido de mi corazón se acelera.

-Yama-chan.- Casi murmuro tu nombre al tenerte a mi lado. Una vez más, mi vida vuelve a tener sentido con sólo poder  observar esa sonrisa tuya, tan perfecta y alegre que provoca que te mire embobado por varios minutos.

-Lo siento por llegar tarde, ¿Me has esperado mucho?- Aquella mueca avergonzada, aquel sonrojo en tu mejilla, ¡Dios! ¡Haces que te ame aún más con sólo observarte por unos  segundos!

-Descuida Yama-chan, apenas he llegado hace un par de minutos.- Te sonrío y tú me sonríes. Puede que nuestro trato (O en realidad el tuyo) sea sólo como se simples amigos, en realidad, mejores amigos. Pero en el fondo, no tan fondo, tengo totalmente en claro mis sentimientos hacia ti. Te amo revocada y incondicionalmente, y jamás, juro que jamás, me arrepentiré de esos sentimientos que día a día me vienen atormentando con el deseo de salir a luz.

-Entonces está bien.- Suspiras aliviado.- ¿Vamos?- Me dices haciendo un ademan con tu cabeza y yo simplemente asiento, comenzando a caminar contigo a mi lado. Aquel momento hubiese sido perfecto sólo si nuestras manos se hubiesen vistos tomadas y nuestros dedos entrelazados, pero el estar yo a tu lado, y tú en el mío, lo hace totalmente grandioso de todas formas, por lo que esa sonrisa tonta en mi rostro no logré borrarla en todo el trayecto, hasta que llegamos a aquel parque en el que nos pasábamos horas enteras jugando cuando éramos más pequeños.

-¡Wohaaa! ¡Vamos a los columpios!-Exclamas al instante con esa sonrisa alegre y una carcajada de felicidad, mientras comienzas a correr con euforia por el verde parque hasta hallarte en la zona de juegos. No pude evitar reír con fuerza al verte, te veías feliz, y eso me hacía feliz.

-¡¿Qué esperas Yuto?! ¡Corre!-Reíste y reíste, mientras comenzabas a columpiarte dejándome detrás. Al notar esto comencé a correr riendo para que tú lo hicieras, mientras casi me tiraba sobre aquel columpio que se encontraba a tu lado, balanceándome de atrás a delante hasta llegar a la misma velocidad y altura que tú.

Gritábamos, reíamos, exclamábamos idioteces una y otra vez mientras ese sentimiento de emoción, diversión y felicidad de estar el uno al otro nos embriagaba por completo.

-¡Basta! Ya no puedo más…-Exclamé dejando caer mi cuerpo adolorido y exhausto sobre el fresco y verde suelo. Sentí una leve brisa a mi lado y supe que tú también se habías recostado sobre el suelo, junto a mí, una vez más.

-Moo, Yuto, estoy cansado.-Suspiraste con pesar, riendo levemente.

-Yo también Yama-Chan.-Respondí cubriendo mis ojos con mi brazo, evitando que los rayos del sol obstaculicen mi vista.

-¿Y ahora qué haremos? Apenas son las tres de la tarde y ya estamos muertos.-Dijiste a lo cual reí con ganas.

-Entonces sólo descansaremos.-Murmure moviéndome hasta estar más cerca tuyo, pero un poco más hacia abajo, permitiéndome así descansar mi cabeza sobre tu hombro, y rodear tu pecho con mis brazos.

Sentí como tu cuerpo se tensaba levemente, pero al instante te relajaste, recargando tu cabeza sobre la mía y colocando tus manos sobre mis brazos que rodeaban tu cintura.

No sé cuánto tiempo habría exactamente, pero cuando desperté el sol ya se estaba ocultando en el horizonte y el cielo se encontraba tinteado de un color anaranjado intenso, por lo que decidí que ya era hora de ir a casa. Quise mover mi cabeza, pero aún reposaba la tuya sobre ella, por lo que no me quedaba otra que moverme muy lentamente, sin despertarte, hasta por fin haberme liberado de aquel contacto y poder ver observar tu perfecto rostro adormilado, y decir que te veías adorable sería muy poco.

No pude evitarlo, tenías, tienes y tendrás esa especia de aura que siempre me acercó y me atrajo hacia ti, y en ese momento se había hecho tan intensa que inconscientemente mi mano viajó hasta posarse sobre tu mejilla derecha, acariciándola suavemente, deleitándose con la suavidad de tu piel y al igual que mi mano, mi cuerpo se acercó más al tuyo, hasta estar casi pegados el uno al otro. Mi rostro quiso estar más cerca del tuyo, y mi respiración se quiso ver mezclada con la tuya, y así pasó. Te tenía a tan solo unos pocos centímetros de mi rostro, pero no podía, no quería arriesgarme a algo que podría terminar totalmente mal, por lo que recapacité y me dispuse a alejarme de ti, pero no pude.

Cuando apenas me había distanciado un par de milímetros, una mano me tomó de la camisa, y unos ojos cafés suplicantes observaron fijamente los míos.

-No…-Murmuraste tan inaudiblemente que te entendí por la cercanía en la que nos encontrábamos.

Entendí tu mensaje, me alegré, mi corazón se aceleró, y el nerviosismo se apoderó completamente de mí, pero por alguna extraña razón me mostré natural ante tus ojos, porque era de la única forma en la que debía actuar, en la que podía, no podía reaccionar de otra manera.

-Yuto…-Murmuraste mi nombre, y me acerqué esos pocos milímetros que me había alejado, esperando que dijeras lo que querías, lo que queríamos, lo que necesitábamos.- Bésame.

Mis labios se encontraron con los tuyos y creí morir en ese mismo instante. El sabor de tus labios me deleitó por completo, por lo que no dudé un segundo en profundizar aquel contacto al instante, moviendo mis labios acompasadamente de los tuyos. Tu saliva se mezcló con la mía y nuestras lenguas se encontraron en un juego interminable. La mitad de mi cuerpo se posicionó sobre el suyo y mis manos a cada lado de tu cabeza. No sé si habrá sido un acto inconsciente o lo que sea, pero mi cuello se vio dulcemente rodeado por aquellos brazos, y mis cabellos acariciados por tus suaves manos. No puedo explicar lo feliz que me encontraba en ese mismo momento.

No nos separamos por un buen rato, a pesar de que la necesidad de aire subía y disminuía a cada instante, ya que lográbamos tomar pequeñas bocanadas de aire cuando nos besábamos con solo algunas pequeñas presiones, para luego volver a aquel beso más profundo.

Besos cortos, besos duraderos, simple roces y algunas caricias sobre nuestros rostros, ese amor que te tenía había incrementado millones de veces al simple contacto de nuestros labios, y sabía que en ese mismo momento me había vuelto un esclavo de tu amor.

-Ryo…suke… -Jadeé al separarme de ti, y sonreíste. No tienes idea de lo mucho que amo tu sonrisa.

-Es... La primera vez que me llamas Ryosuke... -Contestaste alegre, y te sonreí.

Todo era tan claro, tan perfecto, que no hizo falta que me declare frente a ti, porque con sólo mirarnos sabíamos que nos amábamos profundamente, y que aquello era definitivamente en enormidad, porque con decir que simplemente nos amábamos era poco, y la palabra “Te amo” no expresaba ni una pizca todo lo que siento por ti.

Esa misma tarde, mientras caminábamos rumbo a nuestros hogares, ese calor que tanto había imaginado me acompañó hasta mi hogar, transmitiéndose por ese lazo que nuestras manos habían formado, entrelazándose la una con la otra, y esa sonrisa tuya que tanto alegraba mi vida.

Al llegar a tu casa, me despedí besándote profundamente, susurrando palabras de amor sobre tus labios, prometiéndote permanecer a tu lado para siempre, y así lo haré, porque aunque quisiese, aunque pudiese, mi vida está destinada a permanecer junto a la tuya, y no objetaré nada en contra de ello.


sábado, 23 de abril de 2011

Wa totemo sukidesu | YamaJima | Drabble

Título: Wa totemo sukidesu.

Pareja: Yamada Ryosuke/Nakajima Yuto (YamaJima).

Género: Slash, shounen ai, yaoi.

Extensión: Drabble (1.035 palabras).

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated: K (9+).

¡Como si pudiese! ¡Como si quisiese olvidarte! ¿Es que acaso no entiendes que tú en mi vida eres esencial? ¿Es que no ha quedado completamente claro? Yuto… Eres lo más importante para mí, y ya no sé qué forma encontrar para que entiendas la enormidad de mis sentimientos.

Sí, te amo. Te amo como jamás he amado a una persona. Tú eres lo más importante para mí, sin ti no viviría, sin tu sonrisa, tus bromas, tus abrazos, y sé que si llegase a probar tus labios, adicto me haría al instante. Tu dulce mirada, tu tierna sonrisa, todo me encanta de ti. Puede sonar algo tonto y cursi, pero esa es la ruda verdad, y necesito que lo entiendas… Te amo.

-¡Yama-Chaaaaaaan!- Gritaste corriendo hacia mí, con tu típica carcajada alegre, y tu sonrisa dulce que siempre me llena de algo tan indescriptible, como agradable.

-Yuto.-Respondí al ver que llegabas a mi lado. Me extraño verte tan exaltado, tu respiración era sumamente irregular y tus mejillas se encontraban sonrojadas, tu ropa se encontraba algo desordenada y una gotita de sudor caía de tu perfil izquierdo, por sobre tu mejilla. A pesar de ser extraño verte así, al mismo tiempo era algo sumamente adorable.

-¡Yama-Chan!-Exclamaste con una enorme sonrisa, al mismo tiempo que me abrazabas con fuerza, rodeando con tus brazos mi cintura. Lo admito, me sorprendiste, y demasiado. Ya en los últimos años de habernos conocido, jamás nos abrazábamos, era un agradable recuerdo que había quedado en el pasado, uno muy agradable.

-¿Q-qué ocurre, Y-yuto?-Pregunté en un tartamudeo evidente. Me avergonzaba estar así contigo, pero me agradaba, mucho, aunque el nerviosismo que sentía era enorme y me costaba a sobre manera ocultarlo.

-Nada.-Respondiste con tranquilidad, sin apartar tu cuerpo del mío.
Con algo de inseguridad respondí a tu abrazo y, con suma lentitud, mis brazos rodearon su cintura, al igual que tú, aferrándome a tu cuerpo, extrañando el calor que años atrás era tan normal y común para mí.

-¿Sabes…?-Preguntaste pensativo, dejando atrás aquel tono infantil que utilizabas, para ahora usar uno de seriedad y serenidad.- Extrañaba tus abrazos.- Mi corazón comenzó a palpitar con desenfreno. Aquello podía haber sido lo mejor que me había dicho en aquellos últimos años. Lo era, en realidad.

Inconscientemente, te abracé con algo más de fuerza, queriendo jamás alejarme de ti. ¿En verdad nos habíamos alejado tanto últimamente? No podía creerlo.

-Yama-Chan, Me gustas.-Dijiste de repente.

Mi corazón de detuvo por un momento, al igual que mi respiración. Mis ojos se abrieron más de lo normal y mi cuerpo se tensó por completo. No podía creerlo, no podía creer lo que estaba escuchando. Yo… ¿Te gustaba? ¿En verdad te gustaba?

En un acto de perplejidad, me alejé bruscamente de ti, tomándote de los hombros, sólo para observar tu rostro y así creer que lo que me decía, en verdad era real.

Tu sincera y dulce sonrisa me tranquilizó por completo, al punto de que una sonrisa conmovida se posó en mis rostro mientras que mis manos se posaron sobre tu pecho y mi cintura aún se sentía rodeada por tus brazos. Lo sabía, sabía que mis mejillas estaban sonrojadas, que mis ojos expresaban suma felicidad, y que tú no me mentías.

-Me gustas…-Repetiste en un murmullo mientras acercabas tu rostro al mío, a tal punto que su frente descansó, dulce, sobre mi frente.- Yo… ¿Te gusto?- Me preguntaste inseguro mientras que tus ojos huían de mi mirada.

¿Cómo eras capas de preguntar algo así cuando mis rostro completo expresaba la felicidad inmensa que sentía en ese momento?

-¡Baka!-Exclamé feliz tomando tu rostro entre mis manos provocando así que nuestras miradas se encuentren nuevamente.- Me gustas mucho…-Murmuró avergonzado pero seguro.
Aquella inseguridad que segundos atrás en tu rostro de posaba, desapareció por completo. Tu sonrisa, tan necesaria para mí, volvió a posarse en tu hermoso rostro, y una risita pícara dejaste salir.

Nuestras frentes se distanciaron pero nuestros rostros no. Tú me mirabas de esa manera que provocaba que el latido de mi corazón se acelerara, y más aún al ver esa expresión tan… Sensual. Aun que se notaba que no lo hacías a propósito, te veías tan hermoso.

La tentación era extrema y no pude resistirme, y al parecer tú tampoco. Nuestros rostros comenzaron a suprimir esa mínima distancia que nos separaba, yo inclinando mi cabeza levemente hacía arriba y tú hacia abajo. Mis manos bajaron hasta posarse subir tu cuello, acariciándolo con delicadeza.

Sentí aquella electricidad recorrer todo mi cuerpo cuando apenas nuestros labios se rozaron. Era sumamente delicioso sentir aquella cercanía entre nosotros, al igual que su respiración mezclada con la mía, y sus labios tan cerca de los míos.

Por fin ese contacto entre nuestros labios llegó. Mi corazón palpitaba velozmente, pero ya no me importó. Mir piernas temblaban levemente, pero no le di la más mínima importancia. Mis labios tocaron los suyos, casi morí, pero de felicidad.

Al comienzo sólo fue un pequeño contacto que nos incitó a querer más, y fue Yuto quién tomó la iniciativa entre los dos. No hay forma de explicar lo dulce y delicado que se comportaba conmigo siempre, y en esa ocasión no era la excepción. Comenzó a unir sus labios con los míos en pequeños toques, reiteradas veces, hasta que aquel toque se hizo más profundo. Nuestros labios se fundieron en los del otro y comenzaron a moverse acompasadamente, llenándonos de tantas sensaciones hermosas. Nuestras cabezas se movían hacia un lado y hacia el otros y nuestros labios se entre abrieron para dar encuentros a nuestras lengua que se saborearon con suma intensidad.

Fue en ese momento en el que supe que en verdad sólo había hecho falta probar los dulces labios de Yuto para hacerme totalmente adictos a ellos, y no desperdicié aquella oportunidad para besarles cuántas veces sean necesarias para ambos.

-Me gustas, me gustas, me gustas…-Decía una y otra vez mientras depositaba un pequeño beso sobre mis labios cada que lo decía. Yuto era tan cariñoso, tan dulce, que con sólo sonreírme provocaba que lo ame cada y cada vez más.

-Yuto…-Murmuré sonrojado captando por completo su atención- Me gustas mucho…


-Tú también me gustas muchos, demasiado en realidad.-Murmuraste para luego volver a besarme.

viernes, 15 de abril de 2011

Daisuki | YamaJima | Oneshot

Título: Daisuki.

Pareja: Yamada Ryosuke/Nakajima Yuto (YamaJima), Okamoto Keito/Yaotome Hikaru (Hikato) (Leve mención).

Género: Slash, shounen ai, yaoi.

Extensión: Oneshot (3.551 palabras).

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated: K (9+).

Cómo si esto ya no fuese suficiente, aquella discusión entre la persona que más le importaba en su vida y él, se había entrometido en su vida. El simple hecho de aceptar que estaba totalmente enamorado de su mejor y especial amigo, sumándole a que ambos eran del mismo sexo, grupo musical, y curso en la escuela, le había costado tanto que esto se sentía como el colmo. ¿Es que nada de aquella situación podía salir bien?

-¡Yuto!-Gritó al haberle divisado caminar varios metros delante de él, pero el menor siquiera se volteó. Al parecer le había reconocido la voz por lo que no había necesidad de voltearse a comprobar quién había sido la persona que había gritado su nombre.

-¡Yuto!- insistió el mayor, sin querer darse por vencido. Ambos se encontraban en medio de la avenida principal de la ciudad, pero aquello al Ryosuke no le importó. Yuto era demasiado importante como para darse por vencido tan fácilmente.

A pesar de morirse por querer hacerlo, no aumentó la velocidad en la que caminaba detrás del alto. Sentía que aquel no era el momento exacto para hablar, por lo que prefirió seguir detrás de Yuto hasta adentrarse en su vecindario, y allí detenerlo para conversar y aclarar aquellas disputa con él, después de todo había sido un pelea tonta, no digna de su fuerte amistad.

Tras haber caminado por más de 2O cuadras, ambos muchacho se acercaban a la zona en la que el alto vivía. Ryosuke se acomodó el abrigo que cubría su cuerpo y rostro, bajo en la posición correcta aquella gorra que cubría su cabeza, y aumentó su velocidad hasta estar a sólo pasos detrás del alto. Desde la posición en la que se encontraba pudo observar cómo es que Yuto se había colocado sus auriculares y escuchaba música al volumen más alto que estos de lo permitían.

-Al parecer no deseabas escucharme…-Se murmuró dolido.

Comenzó a bajar la velocidad en la que caminaba hasta haberse detenido completamente, y observó cómo el cuerpo de Yuto de alejaba más y más del suyo. Estaba seguro que Yuto no quería verlo, tampoco escucharlo, y menos arreglar las cosas con él.

Pero algo repentino que le hizo confundirse ocurrió. El cuerpo de Yuto, quién ya se encontraba nuevamente a metros de distancia del suyo, se detuvo, y un avergonzado Nakajima se volteó para observar el rostro, casi completamente cubierto por sus prendas, de Ryosuke, quien a pesar de encontrarse dentro del vecindario de Yuto, en donde casi no abundaban personas, aún no se había quitado aquellas prendas que sólo utilizaba para pasar desapercibido entre las fans.

-¿Por qué te has… detenido?-Preguntó en voz alta Yuto, evitando lo más posible todo contacto visual con el mayor.

-¿Ah?-Dejó salir Ryosuke, dejando más que claro que no había entendido las palabras del mayor.

Yuto suspiró pesadamente para luego sonreír con dulzura. Dando pasos lentos pero decididos, se acercó al cuerpo inmóvil de Ryosuke quien aún le observaba expectante, esperando una explicación del alto.

-He dicho que por qué te has detenido.-Le respondió Yuto al encontrarse ya frente a él y tomando al mayor de los hombros, para luego sonreírle pícaramente.

-¿S-sabía que t-te seguía?-Le preguntó Yamada perplejo.

-¡Claro que lo sabía! Me vienes siguiendo desde que salimos de la compañía, y estaba seguro que no te detendrías hasta alcanzarme cerca de mi casa.

Yuto sonreía tan normalmente que a cada segundo que transcurría, el desconcierto que sintió en un principio, se incrementó sacándole una mueca de molestia.

-¡¿Y por qué no te has detenido entonces?! Vengo siguiéndote desde que salimos de los ensayos sólo para hablar contigo y arreglar las cosas. Si no hubieses querido hacer las paces conmigo, me lo hubiese dicho y me habría ahorrado toda esta caminada.-Le reprochó el mayor, con un puchero de disgusto en su rostro.

Yuto rió feliz al verle en ese estado. En verdad no podía creer cómo hacía Ryosuke para verse tierno, lindo y sexy al mismo tiempo, todo el día, a cada momento que compartían juntos. Era algo con lo que se había acostumbrado a vivir, y que se le había vuelto indispensable para él y su vida. Sin querer que las cosas pasasen así, Yamada se había vuelto el centro de su mundo, y ya no había vuelta atrás para cambiar aquello. Se había enamorado loca y completamente de su mejor amigo, y había jurado por él mismo que aquel era el momento indicado para confesarse, y que así lo haría.

-Es que… Yo también quería hablar contigo, Yama-chan.-Dijo Yuto con tranquilidad, respondiendo la pregunto que el mayor le había hecho segundos atrás.

Se deleitó con aquel rubor y aquella mirada avergonzada que Ryosuke le había dedicado al haber oído cómo le llamaba Yama-chan. Era algo que muy pocas veces hacía a pesar de ser tan cercanos y de tener tantos años de amistad.

-¿H-hablar conmigo?-Le preguntó el mayor junto con un tartamudeó entrometido.- ¿D-de q-qué?

-¿Prefieres hablar mejor en mi casa? Creo que no es el lugar apropiado para hablar contigo.-Sugirió Yuto con una sonrisa.

Cada que le veía sonreír así, el palpitar del pobre corazón de Ryosuke de aceleraba. Era algo que se había vuelto algo normal, ya que el corazón del menor jamás podría acostumbrarse a aquellas sensaciones que Yuto le provocaba a su alma entera.

Yamada asintió torpemente, tragando con dificultad a causa de su nerviosismo. Tras haber analizado lo dicho por el alto segundos atrás, había caído en la cuenta de que hablaría con Yuto a solas en su propio hogar, ya que la madre del alto llegaba tarde a casa a causa de su trabajo. Y el pasar tiempo a solas con su mejor amigo, se había vuelto algo vergonzoso, emocionante, y necesario para él.

-Pues, entonces vámonos.-Le dijo Yuto tomando delicadamente su mano. ¿Por qué lo hacía? Ni idea, pero la felicidad que recorría todo su ser era de tal magnitud, que lo cegaba y lo llevaba a aferrarse a aquella delgada mano que tan bien encajaba con la suya.

Comenzaron a caminar a una velocidad normal y relajada. Como siempre que se encontraban en una situación así, el cuerpo de Yuto iba adelantado por tan sólo un paso que el de Ryosuke, para que así ninguno de los dos pudiese observar el avergonzado y alegro rostro del otro.

Ryosuke sentía que en cualquier momento su corazón saltaría de la rápido e intenso que latía. Yuto le causaba tantas, pero tantas sensaciones que se había vuelto casi adicto a ellas. Estaba seguro que ya no soportaría mucho tiempo sin expresar el gran amor que le tenía a su amigo, y aquello le asustaba. No estaba seguro si el alto sentía algo por él,  y lo más probable era que no, y no quería asustarlo ni alejarlo de él por una confesión que se había vuelto necesaria, pero había que tomar una decisión, y aquella sería definitivamente arriesgarse. Su pobre cuerpo ya no podía resistir más con aquel secreto que día a día le carcomía los nervios a tal punto de sentirse loco. Amaba a Yuto y necesitaba decírselo.

-Y-yuto…-Escuchó cómo Yamada murmuraba su nombre al mismo tiempo que detenía sus pasos con un leve jalón entre sus manos tomadas.

El nombrado se volteó casi al instante, sólo para encontrarse con un Ryosuke con cabeza gacha y mejillas totalmente sonrojadas que sólo eran iluminadas por un farol de luz que se encontraba en la esquina de aquella misma cuadra y que iluminaba con poca intensidad su alrededor.

Yuto se extrañó por verlo en tal estado, pero fue mayor la atracción que sintió hacía él en ese mismo momento. Sin poder evitarlo, Ryosuke decía o hacia cosas que volvían loco de amor a Yuto, cosas como el ruborizarse cuando decía cosas vergonzosas que le incomodaban, o hacer puchero cuando no estaba conforme o feliz con algo, reír con suma felicidad cuando estaba a su lado, y verse tierno, completamente tierno mientras comía aquellas fresas que Yuto siempre llevaba para que comiese de postre en el almuerzo de la escuela. Y algo que le enloquecía siempre, pero siempre, era observar sus tiernos y perfectos labios, que parecían llamarlo para probarlos cada que estaba cerca del mayor. Eso sin contar lo sexy que se veía en cada concierto que los JUMP habían tenido.

-¿S-sí?-Preguntó con torpeza, saliendo de aquel trance en el que se había metido.

Ryosuke estaba preparado para hablar, listo y predispuesto para confesarse y aceptar sea cuál sea la reacción que Yuto tomaría, pero, de la forma más cruel y dolorosa, fue interrumpido.

-¡Yuto, Yamada!-Se escuchó que exclamaban sus nombres a sus espaldas. Ambos muchachos se voltearon lentamente, pensando en lo que ocasionaría la presencia de aquella persona.

-K-keito…-Intentó imitar el tono de voz que su compañero había utilizado.

-¿Y qué hacen por aquí?-Preguntó con ánimos Okamoto Keito, al parecer estaba feliz.

-Yo ya me iba.-Respondió con amargura Ryosuke, soltando con brusquedad pero disimuladamente la mano que aprisionaba a la suya, ya que aparentemente Keito no había notado aquella unión entre ellos.

-¡¿Eh?!-Exclamó Yuto al oír aquellas palabras y al sentir tal alejamiento del mayor.

-Tengo que irme.-Le respondió Yamada, en un intento vano de querer desaparecer aquel odio y celos que le causaban ver a Keito cerca de su querido Yuto.

-No puedes irte.-Le contradijo Yuto, volviendo a tomar su mano con delicadeza, sin que Keito lo notase,

-Yuto, debo irme.-Le insistió el mayor intentando zafarse de su agarre, pero no lo lograba, y agradecía la poca iluminación que había en aquella calle, de esa manera Keito no podía alcázar a divisar lo que él intentaba separar, sus manos ahora entrelazadas.

-Lo lamento, pero no te irás así.-

-Pero…

-¡Adiós Keito!-Exclamó Yuto comenzando a caminar a una alta velocidad para arrastrar consigo el cuerpo de Ryosuke, quién se quejaba y mascullaba en voz alta, exigiendo que soltase su mano para poder irse de allí.

Keito sonrió con ternura. Le agradaba verlos juntos, a pesar de saber que su presencia cerca de ellos, arruinaba cualquier momento amoroso que jamás lograba finalizar como debía.

-Lo siento, me esperaste mucho.-Escuchó como murmuraban cerca de su oído mientras unas brazos le rodeaban la cintura.

-Descuida, acabo de llegar.-Le respondió Keito en el mismo tono que el otro, recargando su cabeza en el hombro del mayor mientras acariciaba las manos que lo sujetaban sobre su pecho.

-¿Aquellos no son Ryosuke y Yuto?-Preguntó curioso el alto.

-Ajá, son ellos. Acabo de arruinarles el momento otra vez.-Respondió Keito con fastidio.

-Descuida, verás que pronto terminaran juntos. Sabes que es algo que sólo debe pasar. Además, estoy un poco de acuerdo con los celos de Ryo-Chan. Tú y Yuto son muy cercanos, y eso me molesto.-Le reprocho el mayor, relajando el agarre para que así el menor se voltease y poder tenerlo frente a frente.

-Pero ambos saben que sólo somos amigos, ¿Por qué los celos?- Murmuró Keito acercándose hacía el rostro del mayor.- Tú no debes por qué estar celoso, sí estas más que enterado que soy sólo tuyo y que te amo con todo mi corazón, ¿Verdad?

-Tienes razón…-Le respondió con ternura el castaño, respondiendo a los movimientos de Keito, quien había recargado sus manos en el cuello del mayor, anticipándose a sus siguientes movimientos. Las manos del alto se posicionaron sobre la cintura del menor y, acercando aún más su cuerpo al suyo, murmuró sobre sus labios.- Tú… ¿Me amas?

-Te amo, Hikaru.

-Yo también te amo.





Yuto seguía arrastrando el cuerpo del menor detrás suyo. No entendía por qué hacía todo ese numerito, pero en verdad deseaba hablar con el mayor. De alguna u otra manera, sentía que Ryosuke había estado por decir algo en verdad importando, y deseaba escucharlo a como de lugar.

-¡Yuto! ¡Yuto!-Gritaba Ryosuke una y otra vez mientras intentaba que el otro se detuviera, y así lo hizo. De momento a otro el cuerpo de Yuto de inmovilizó provocando que el cuerpo de Ryosuke chocara contra el suyo bruscamente.

-¿Por qué te detuviste así?-Preguntó preocupado el mayor.

-¿Qué no quería que me detuviera?-Preguntó Yuto con una gran sonrisa al momento en que se volteaba para observar el rostro preocupado del mayor.

-¡¿Ah?! ¡Baka! ¡Me asustaste!-Exclamó Ryosuke queriendo parecer molesto mientras volvía a intentar zafar su mano de la de Yuto, quién lo tomaba con fuerza para que no se alejara. De un momento a otro Ryosuke sintió un jalón que descendió de su mano a su brazo, y casi al instante su cuerpo se encontraba aprisionado sobre la pared de una casa de por allí, mientras que Yuto coloco ambos brazos a cada lado de la cabeza de Ryosuke.

El cuerpo entero del mayor se paralizo al notar lo cerca que el alto se encontraba de su cuerpo, y con la intensidad con la que le miraba, como si esperase algo de parte del mayor. 

-Ryosuke…-Murmuró Yuto desviando su vista hacia de los ojos del otro con aire pensativo.- ¿Qué era lo que me ibas a decir hace un rato?

Bruscamente las mejillas de Ryosuke se tintaron de un color rojizo intento al pensar en lo que minutos antes estaba a punto de confesar.

-N-nada.-Respondió al instante, incrementando la intriga del alto que se había vuelto para mirarle.

-No te creo…-Le dijo Yuto con una sonrisa dulce.

-Pues, es tu problema.-Le respondió Ryosuke en tono molesto, desconcertado por la felicidad que el mayor transmitía.

En verdad Yuto lucía feliz, y eso le hacía pensar demasiadas cosas a Ryosuke. Seguramente, Yuto se encontraba tan feliz por haberse encontrado con Keito, porque Yamada tenía la errónea idea de que al alto le gustaba Keito, por ello pasaban tanto tiempo juntos. Y sin querer que pasara así, las lágrimas se amontonaron sobre sus ojos hasta comenzar a caer una detrás de otra.

La expresión de felicidad que Yuto llevaba impregnada en su rostro, cambió completamente. Lo más doloroso que podía ver en su vida, era ver a su querido Yama-Chan llorar, era algo que simplemente no soportaba.

-Ryosuke, ¿Qué ocurre?- Preguntó Yuto preocupado.}

Sí, se sentía muy bien, se oía muy bien su nombre dicho por el mismo Yuto, pero eso era algo de lo  que no podía alegrarse en ese momento. El dolor en su pecho era tal que no le permitía pensar en otra cosa que no fuese Yuto y su amor por Keito.

-Ryosuke, dime que te ocurre, por favor…-Insistía Yuto al ver como lágrimas y lágrimas caían por sobre las mejillas del menor.

-N-nada…-Le respondió con dificultad el mayor, secando torpemente sus mejillas con la manga de su abrigo.

-No te creo, ¡Me estas mintiendo!-Yuto comenzaba a alterarse ante el estado y la negación del mayor. ¿Por qué simplemente no le decía qué era lo que le ocurría y ya? Es que acaso… ¿Ya no confiaba en él?

-Ryosuke…

-Te has puesto feliz porque has visto a Okamoto, ¿Verdad?-Preguntó Yamada sin poder mirarle a la cara a Yuto, y agregándole un tono rencoroso a la pregunta

-¿Qué?-Preguntó el alto confundido.- ¿De qué estás hablando?

-No tienes por qué negar nada, Yuto… Te gusta Keito ¿Verdad?-A Ryosuke le dolía preguntar aquello, y más saber al fin que era verdad, pero era momento de oírlo y de aceptarlo.

-¡¿Qué?!-Exclamó Yuto desconcertando al menor con el tono confundido con el que había exclamado aquella palabra.- Ryosuke, ¡A mí no me gusta Keito!-Exclamo perplejo.

-P-pero…

-En verdad, no me gusta. ¡Solo somos amigos!-Decía Yuto aún exaltado bajo la mirada perpleja del mayor.

-¿N-no te gusta…?-Preguntó Yamada aún sorprendido.

-No…-Le respondió suavemente Yuto, sintiéndose realmente aliviado de aclararle esa idea a Ryosuke. Este último suspiro con pesadez, aún sin poder salir de ese trance. Todo ese tiempo había pensado que Yuto estaba enamorado de Keito, pero en realidad eso no era verdad.

-A mí me gusta otra persona…-El tono de voz que yuto había usado había sido tan dulce que llamó por completo la atención del mayor, quién levanto la vista para encontrarse de nuevo a Yuto en la misma posición, acorralándolo sobre aquella fría pared, mientras su cuerpo se encontraba cerca, muy cerca del suyo.

-Yuto…-Murmuró siendo interrumpido.

-Ryosuke, dime la verdad… Tú, ¿Estabas celoso?- Aquella pregunta le descolocó por completo. Yuto en verdad, pero en verdad le había tomado por sorpresa.

-¡¿Eh?! ¡¿Yo?! ¡¿Celoso?! ¡Claro que no!-Exclamó más que exaltado.

-¡Oh! Ah, lo siento entonces.- EL brillo que deslumbraba los ojos del alto había desaparecido.

Yuto se alejó del cuerpo de Ryosuke y se enderezó intentando mantener aquella sonrisa que ya no quería permanecer allí.

-¿Y-yuto?-le llamo Ryosuke preocupado.

-Lo lamento Yama-chan, debo irme. Adiós.- Y sin esperar respuesta dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección a su hogar.

-¡¿Eh?! ¡Yuto! ¡Espera, Yuto! ¡¿Qué ocurre?!-Gritaba el mayor intentando darle alcance al otro que se alejaba cada vez más y más. No… No podía permitir que Yuto se alejase de su lado. ¡No podía! Era… Era ahora o nunca.

-¡Yuto…! ¡Me gustas!-Grito con todas sus fuerzas ya que el mayor se encontraba muy lejos.

Observó como el cuerpo del alto se detuvo bruscamente al oír estas palabras, y un nerviosismo inmenso invadió todo su ser. No quería oír su rechazo, no estaba listo aún, pero ya no había vuelta atrás. Era ese el momento, ya no había otro.

Espero unos segundos, espero hasta ver cómo Yuto comenzaba a reaccionar lentamente, viendo como comenzaba a mover su cuerpo poco a poco.  Y entonces este se volteó.

Ryosuke sintió como su cuerpo se tensaba de repente, Yuto comenzó a caminar  una velocidad un tanto acelerada en dirección al mayor. Su rostro era cubierto por si negro flequillo, y solo quedaba la visto sus finos labios, que no expresaban emoción alguna.

Yuto estaba cada vez más cerca, ya casi llegaba a su lado, estaban solo a pasos de distancias. Y por fin aquella pequeña lejanía que los separaba, desapareció.

Cuando por fin el cuerpo de Yuto llego hasta donde se encontraba Ryosuke, no se detuvo sino cuando, sin decir palabra alguna, dirigió su mano derecha hacía la mejillas del mayor y, atrayendo su rostro al suyo, le beso los labios tan delicadamente que Ryosuke sintió que moriría allí mismo.

Los labios de Ryosuke eran del deliciosos, tan exquisitos, que tuvo la necesidad de más y, siguiendo sus propios instintos, tomó le cintura del menor entre sus brazos y acercó el cuerpo del más bajo al suyo, sintiendo como este rodeaba su cuello con sus brazos. Aquel beso se intensificó, y pronto pudo sentir como la lengua del mayor acariciaba la suya con tanta delicadeza y dulzura, que su amor por Ryosuke se multiplico por mil. Sentir su cuerpo combinado con el suyo era algo que le encantaba, que lo adoraba, los labios se Ryosuke sabían tan bien, su lengua acariciar la suya era algo tan delicioso. Sus dedos enredarse en su cabello era algo único, y aquel beso lo fue todo.

Por fin todo estaba quedando tan claro, tan claro que era algo completamente cegador. Ellos estaban expresando lo que tanto les había costado decir con palabras. Lo que tanto les había costado no decir, y por lo que tanto habían sufrido. Pero ya nada importaba. Ahora estaban juntos, y el separarse era algo que sonaba tan estúpido, que estaban seguros que aquellos jamás ocurriría.

-Me gustas…- Murmuro Ryosuke sobre los labios del mayor cuando se vieron separados. Sus ojos aún permanecían cerrados, y su frente descansaba sobre la del otro, mientras que su respiración luchaba por regularizarse.

-Ryosuke…-Murmuró Yuto llamando la atención del otro quien abrió los ojos al instante, pero lentamente.- Me gustas mucho.- Finalizó cuando sus miradas se hubieron encontrado.

Una inmensa felicidad inundaba ambos cuerpos.  Era algo tan único, tan lindos, que no cabía palabra para expresar lo bien que se sentían junto al otro.

Ryosuke se lanzó a los brazos del otro, fundiéndose en un fuerte abrazo que decía lo feliz que se encontraba.

-Esto ha sido tan difícil…-Murmuró ocultando su rostro en el pecho del alto.

-Lo sé, pero al fin ya estamos juntos, ¿O no?-Preguntó Yuto con una sonrisa, previniendo la reacción del otro.

-¡Claro!-Exclamó Ryosuke alejando su rostro del acogedor pecho de Yuto, pero así elevar su rostro y acercarlo hasta el rostro del otro, depositando un dulce beso sobre sus labios.

-Tu labios saben demasiado bien…-murmuró Yuto observando les enrojecidas mejillas del mayor.

-¡Moo, no digas esas cosas Yuto!-Exclamó Ryosuke avergonzado.

-¿Sabes…? Yo.. T-te amo, Ryosuke. En verdad te amo.- Yuto observó fijamente los ojos del otro, expresando aquello que tanto había permanecido en su interior por tanto tiempo.

-Yo también te amo, Yuto. Siempre te he amado.- Esa sonrisa, esa dulce sonrisa que le dedico el alto fue todo. Aquel amor se hizo tan fuerte que al fin ambos pudieron confesárselo, por fin pudieron decir aquello que tanto necesitaban gritar. Al fin estaban juntos, y se sentía que jamás se separarían.

-Ne, Hikaru. Tenías razón. Estos tarde o temprano estos dos terminarían juntos.-Murmuró Keito recargando su cabeza sobre el hombro del mayor quien se encontraba a su lado, mientras ambos observaban con ternura a Yuto y Ryosuke, quienes estaban a varios metros de distancia.

-Te lo he dicho. Ellos simplemente debían confesarse.-Respondió Hikaru entrelazando sus dedos con los de su novio.

-Siempre tan inteligente.-Respondió Keito con una sonrisa.- Entonces, ¿YamaJima forever?-Preguntó en tono de broma.


-YamaJima forever.- Respondió el alto riendo.

viernes, 18 de febrero de 2011

Confession of love | YamaJima | Oneshot

Título: Confession of love 

Pareja: Yamada Ryosuke/Nakajima Yuto (YamaJima).

Género: Slash, shounen ai, yaoi.

Extensión: Oneshot (1.461 palabras).

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated: K+ (9+).

Nota: Después de estar un dado indecisa por si subir o no, al final me decidí porque sí. En estos momentos les traigo un YamaJima que escribí por no se que inspiración, pero pienso que a fin de cuentas me quedo bien, aun que no soy de leer por segunda o tercera vez lo que escribo, me da cosita. Espero lo disfruten mucho y gracias por leer♥.

El muchacho de cabellos dorados observaba a todo su alrededor con detenimiento. Ese vacío que oprimía su pecho no cesaba y pronto comenzaría a fastidiarse de tal hecho. Pero al pensar en la locura y la gran estupidez que había cometido horas atrás, me hacía pensar que lo tenía merecido y que no me correspondía quejarme para nada. ¿Por qué lo había hecho? ¿Por qué me había comportado tan estúpida e infantil mente justamente con la persona más importante en mi vida?

"- ¡Esto es ridículo!- "Grité frustrado, echándome hacia atrás hasta quedar completamente recostado sobre el frió y húmedo césped de aquel desértico parque. Después de reflexionar tristemente por unos segundos aquellas penosas palabras salidos de mi boca, aquel vació aumentó de forma extravagante.

"- O tal vez... El patético... Sea yo.- "Murmuré con la vista perdida en aquella noche estrellada.

Tan perdido me encontraba que no le sentí en ningún momento. No sentí su mirada penetrante sobre mi penosa persona, y no le sentí acercarse hacia donde me encontraba, hasta situarse a dos escasos pasos hacia abajo sobre aquella pequeña colina en la que me encontraba. Fue solo cuando le oí hablar, murmurar en realidad, que mi cuerpo y mi cerebro reaccionaron, provocando que diera un salto en mi lugar y levantara mi cabeza sorprendido, viéndolo con ojos perplejos.


"- No eres patético... -" Me dijo con la mirada perdida en mi. "-Solo un poco torpe.-" Lo mire aun más sorprendido.


Era... Tan extraña la forma en que me miraba, que no pude evitar volver a recordar el vacío en mi pecho y la culpabilidad que me carcomía el pecho.


"-Yuto...- " Murmuré sin poder creérmelo. Él solo me observó expectante, esperando que por fin hablara, pero, al hacerlo, mi frase le decepcionó, porque ese era el objetivo de la misma."- Yo pienso que torpe y patético es lo mismo, entonces... Me da igual, llámalo como quieras." Y volví a posar mi cabeza sobre el suelo, sin atreverme a mirarlo un segundo más.

Oí cómo suspiraba con pesadez y, sin esperar autorización mía o al menos un deje de querer tenerlo a mi lado, se sentó junto a mi y dejo que su cuerpo cayera hacia atrás, hasta quedar en la misma posición en la que yo me encontraba. Al encontrarse como deseaba, se acercó solo un poco más a mi, lo suficiente para colocar su cabeza sobre mi hombre y descansar allí, provocando un revoltijo increíble en mi interior.


"- ¿Acaso no estas molesto...? " Le pregunté luego de un largo silencio, en que solo me dedique a escuchar su tranquila respiración cerca de mi hombro.


"- ¡Pues claro!- " Respondió al instante. Un dolor se punzante se situó en mi pecho.


Pero al sentir como se movía y acurrucaba a mi lado, abrazando mi costado derecho como aferrándose al mismo, y ocultando de forma enternecedora su rostro en mi brazo, el palpitar de mi corazón se aceleró. "- Sabes que odio que te insultes o te menosprecies a ti mismo. ¡Lo sabes! -" Reprochó en un murmullo, sin atreverse a mirarme a los ojos.


Ladee mi cabeza hasta que mi mirada quedó frente a su rostro y, sin que él me viese, le sonreí dulcemente.


"- Pues, entonces no deberías estar aquí junto a mi. En este momento me siento la persona más hipócrita e idiota del planeta, y no dudaré en reprochármelo una y otra vez en voz alta. -" Le conteste aún observando su rostro oculto en mi brazo, esperando que en verdad se alejara de mi lado para, en verdad, menospreciarme en un y mil gritos en mi contra.


"- Sabes perfectamente que no te dejaré solo en este momento... -" Murmuró dudoso. "- Aún que haya sido yo la persona a la que hayas lastimado, jamás te dejaré solo. -" En ese mismo momento sentí la gran necesidad de llamar al mismo Takaki para que corriera a mi lado, solo para que me diera una y mil palizas en el rostro, haciéndome sufrir de la manera que merecía. En ese mismo momento, en que sentí como su voz quebrada pronunciaba esas palabras que me partieron el alma y el corazón. En ese mismo momento...

Mascullé al oírlo, provocando que el levantara su vista para mirarme preocupado. Estaba a punto de decirme algo, lo más probable una disculpa de su parte, pero no se lo permití. Me puse de pie rápidamente y comencé a caminar, alejándome tristemente paso y paso de él, sin voltearme siquiera a mirarlo.


"- ¡¿A donde vas?! -"Me preguntó en un grito desesperado, corriendo hacia mí.


"- ¡Lejos de ti! -" Sentí como su pasos se detenían de repente. "- ¡No mereces estar junto a alguien como yo! ¡No junto a un idiota de mi nivel! -" Continué gritando con dolor, desesperación, sintiendo como lagrimas y lagrimas comenzaban a acariciar mis mejillas sin compasión. "- No lo mereces... ¡Soy un idiota! -" Mascullé antes de caer rendido sobre mis rodillas, sintiendo un leve dolor en ellas al recibir el peso de todo mi cuerpo tan de repente.. "- ¡Soy un maldito, un increíble, un tremendo idiota! Soy... un... idiota... -" Sollocé desesperado.

Sin previo aviso, sentí como me veía rodeado entre sus brazos. Se recostó un poco más que yo sobre sus piernas, para quedar a mi misma altura, y poder así colocar su mejilla sobre la mía, dejándome sentir como lágrimas caían de sus ojos y acariciaban mi mejilla, de la misma manera que mi lagrimas lo hacían con la suya.


"- ¡Eres un tonto! -" Murmuró en mi odio, seguido de un suspiro sofocado.
Reí amargamente.


"- Lo se... -" Le respondí tristemente, alejándome solo un poco de él, lo suficiente para poder colocar mi frente sobre su hombro.

"- Pero... -" Continuó luego de un destrozante silencio. "- No debes sentirte culpable por ello... -" Levante un poco mi cabeza para poder verle a los ojos, y poder observar aquella pensativa expresión que se encontraba impregnada en su rostro. "- Debes sentirte... Honrado -" Sonrió mirándome dulcemente a los ojos. "- Me has ayudado. -" Finalizó embozando una gran sonrisa llena de felicidad.


"- ¿Por qué? -" Interrogué con voz ahogada.


"- Porque me has ayudado a entender mis verdaderos sentimientos hacia... Ti. -" Mis ojos se abrieron par en par sorprendidos. ¿Él quería decir...? ¿Acaso se refería a...? ¿Él...? ¿Yo le...?


Mi corazón dio un tumbo tremendo, para comenzar a palpitar frenéticamente mientras el seguía observándome con una dulce sonrisa.


"- ¿A... A que te refieres? -" Dejó de sonreír para tomar mi rostro entre sus suaves y tibias manos, y acercarlo al suyo.


Me acercó de tal manera que mis labios podían sentir su tranquila respiración sobre ellos, y mi ojos podían observar los suyos como nunca lo habían hecho antes.


"- Me gustas... -" Murmuró segundo antes de unir nuestros labios de forma delicada y amorosa.
Y fue así como perdí noción del tiempo y del espacio, y me deje llevar por las caricias que los labios de Yuto le brindaban a mis propios labios. Como su lengua jugueteaba con la mía, y como Yuto acariciaba mi mejilla, haciéndome entender que aquello era real, y no otra de mis fantasías.


Pero aquella necesidad de responderle, de hacerle saber que a mi también me gustaba y que lo amaba con todo mi corazón invadió todo mi ser provocando que detuviera aquel delicado beso de repente, dejando totalmente desconcertado a Yuto, que me miró perplejo y con una mueca de dolor en el rostro.


Sonreí apenado, queriendo tranquilizar a su corazón, y suavemente rodee su cintura con mis brazos y recargue mi cabeza sobre su pecho, sintiendo como sus brazos rodeaban mi espalda de forma insegura, provocando que riera sintiendo los latidos de su corazón junto a mi oído.


"- Yuto, cálmate. No te estoy rechazando... -" Murmuré apenado, aferrándome con más fuerza a su persona, y sintiendo como su cuerpo se relajaba y suspiraba aliviado. Cuando sentí que mi corazón soportaría aquel momento, y mis mano ya no temblaban, me aleje lentamente de él para poder obsérvalo a los ojos.


Al ver aquella mirada expectante y ansiosa, sonreí con gracia y me acerque a su rostro, justo como él lo había hecho varios minutos antes, hasta sentir su leve acelerada respiración sobre mis labios.


"- Me gustas Yuto. En verdad me gustas. -" Y luego le besé con toda la lentitud y el amor que me era posible poder expresar aquel inmenso amor que se situaba en todo mi ser y que por fin había sido correspondido, olvidando por completo todo lo pasado horas antes y solo impregnando en nuestras mentes aquel dulce momento que nos unió allí y para siempre.

Our impossible love | YamaJima | Oneshot

Título: Our impossible love 

Pareja: Yamada Ryosuke/Nakajima Yuto (YamaJima).

Género: Slash, shounen ai, yaoi.

Extensión: Oneshot (1.574 palabras).

Trama: Fluffy (WAFF).

Fiction Rated: K+ (9+).

Nota: Como aún no tengo mi laptop conmigo, no tengo mis escritos, pero aproveché de mi abandonado LiveJournal y les traigo este shot que no escribí hace tanto tiempo y que bueno, fue un poco antes de año nuevo :), Espero lo disfruten♥.

Sentía como el muchacho se iba acercando lentamente a él mirándolo tan dulcemente como siempre Yuto lo hacía con él. ¿Por que no se alejaba de su amigo? ¿Es que acaso esperaba que Yuto le besase como lo había hecho la última vez que se habían visto? No... ¿Es que acaso...? ¡No! ¡Eso no podía ser posible! Era imposible que...

- ¡Yuto no! -Exclamó Ryosuke alejando a su amigo bruscamente.


- Pero... - Ryosuke le interrumpió.


- ¡No Yuto! Tu y yo solo somo amigos. A MI GOS - Musito acentuando cada sílaba de la palabras. - Yo... Yo... Tu...


- Esta bien Ryo-chan. Te entiendo. - Le interrumpió Yuto al ver lo nervioso que se encontraba su amigo. Aunque se le partiese el alma que Ryosuke le rechazase, no podía hacer nada para gustarle. Ya lo había besado y no había obtenido una respuesta positiva de su parte.


- Yuto... - Murmuró Ryosuke al ver la tristeza que reflejaban los ojos del mayor, lamentándose no poder corresponderle. O...


- Ya, déjalo así Ryo-chan. No te preocupes. Fui un tonto al creer que yo podía gustarte, y... Y lamento haberte besado sin que tu lo quisieras. - Se disculpó, siempre tan amable él. - Mejor me voy. Espero que nuestra amistad no se vea arruinada por mi estúpida actitud Ryosuke. Adiós. - Le dijo poniéndose de pie y alejándose a paso lento de su amigo. Por suerte se encontraban en aquel parque muy poco transitado y su casa solo quedaba a un par de cuadras.

Intentó contenerse lo más que pudo. No vaya a ser cosa que por tal o cual razón Ryosuke se acercarse a hablarle y lo encontrase llorando y derramando lagrimas de dolor y pena.


- Debo ser fuerte... - Se murmuró cuando solo faltaba media cuadra para encontrarse, por fin, en su hogar. Allí sería el lugar indicado para desahogarse todo lo que él quisiera. De todas formas se encontraba solo en su hogar. Por vacaciones, sus padres habían viajado a su antigua ciudad, en donde se encontraba parte de su familia. Obviamente le habían ofrecido a que los acompañase pero en esas vacaciones él tenía un objetivo: Confesarle a su mejor amigo el amor que sentía hacia él. No importaba si era rechazado, que por cierto era lo más probable, porque necesitaba sacarse ese peso de encima. Debía decirlo porque sino pronto moriría. Y si llegaba a ser rechazado, lo afrontaría a como dé lugar. No quería perder su fuerte amistad con Ryosuke solo por sus inentendibles sentimientos que lo habían llevado a enamorarse de su mejor amigo.


- Al fin aquí... - Murmuró sintiendo como su cuerpo se derrumbaba en la entrada de su hogar.
Sin ponerse de pie, cerró la puerta a su espalda y comenzó a llorar a más no poder.


Ser rechazado... ¡Se siente horrible!” pensó sin poder gritarlo puesto que a causa del llanto no podía articular palabra alguna. Sentía un fuerte dolor en el pecho. Nunca ninguna persona lo había rechazada porque jamás se había enamorado de nadie. Ryosuke había sido su primer amor, un amor imposible.
Sabía que aquella era una muy posible consecuencia de su amor hacia su amigo, pero no le importo. Prefirió enfrentarlo en el momento adecuado a negar su amor por Ryosuke. No podía negarlo. Le amaba como a nadie y aquel sentimiento le abundaba una felicidad indescriptible que era imposible de ignorar. Era tan feliz al lado de Ryosuke que prefirió aceptarlo y vivir con aquel sentimiento. Sabía que en algún momento de su vida se arrepentiría, pero prefería disfrutarlo allí y lamentarse luego...

Un fuerte ruido le hizo despertar de su sueño, alguien golpeaba la puerta desesperadamente impidiendo que el volviera a dormir. En medio de sus penas el llanto había provocado que su cuerpo se sintiese cansado e irritado por lo que justo alli, en el frio suelo de la entrada de su hogar, se había recostado, conciliando tristemente el sueño que tanto le abundaba.


Irritado del golpeteo hacia la puerta de entrada, se puso de pie. Le dolía la cabeza de tanto llorar y el mínimo ruido cercano provocaba que el dolor se intensificase.


- ¡Ya voy! - Grito para la persona que se encontraba del otro lado de la puerta, poniéndose de pie. Le molestaba la impaciencia de la persona del otro lado. - ¡¿Que sucede?! - Pregunto molesto al abrir la puerta, frotándose un ojo y sin mirar a la persona que se encontraba frente a él.
- Yuto... - Murmuro aquella persona que Yuto tanto conocía.


- Ryo... ¿Ryosuke? - Pregunto paralizado al ver a su... Amor parado frente a él, con sus mejillas levemente enrojecidas y su respiración agitada. Lo miraba preocupado.


- Yuto... Estuviste llorando. - Afirmó el bajito con mirada segura.


- ¿Eh..? ¿Llorado? ¡Pff! ¡Claro que no! ¡¿Por qué piensas eso Ryo-chan? - Pregunto Yuto intentando hacerse el indiferente.


- Yuto no me lo niegues. Se te nota. Mira, tus ojos están hinchados. - Le dijo el menor acariciando levemente son sus dedos un poco más arriba de la mejilla de Yuto, justo en el lugar en donde la hinchazón de sus ojos se sentía.


Sin poder evitarlo, aquel dulce tacto de parte de su amigo, le relajo de una manera increíble, provocando que sus ojos se cerracen mientras él sentía como Ryosuke acariciaba su mejilla.


De repente, sin previo aviso, Ryosuke tomó el rostro del mayor entre sus manos y lo acercó hasta sentir como los dulce labios de Yuto se encontraban unidos con los suyos. Aquella sensación tan placentera provocó que su corazón diera un tumbo y comenzara a palpitar tan rápidamente como nunca lo había hecho.
Yuto tardó un rato en recapacitar. Definitivamente estaba sorprendido del actuar del bajito. Era... Era imposible que Ryosuke lo estuviera besando. Seguro que estaba confundido, pero... No podía. No podía no responder a aquel tacto. Los labios de su amigos eran tan adictivos como para decirles no, y ya no había marcha atrás. Su subconsciente había provocado que Yuto respondiera aquel beso, con puro amor y ternura, disfrutando de los labios de Ryosuke. Sintiendo como él jugaba con sus propios labios a su gusto, provocando una inmensa felicidad dentro de Yuto. Pero pronto recapacito y, sutilmente, alejo a Ryosuke de sus labios, queriendo alejarlo lo más posible hasta no sentir y fresco aliento sobre sus labios, pero le fue imposible. Dejar de besarlo ya había sido un reto para él, más no podía.


- Ryo... Ryo-chan. Esto... Esto esta mal. - Logro decir, seguido de un suspiro. Aquello era demasiado.


- ¡No...! No yuto. Yo... Yo he recapacitado. - Le respondió el menor con una dulce sonrisa.


- A... ¿A q-que te ref-fieres? - Pregunto inseguro.


- Yuto... Tú me gustas.


- ¡¿QUÉ?! - Exclamó Yuto sobresaltado, perdiendo el poco equilibrio que le quedaba y cayendo de espalda al suelo, con Ryosuke sobre él. Este rió suavemente ante la situación y ante la expresión que Yuto poseía en su rostro. - ¿Qué has dicho?


- Lo que escuchaste Yuto... Tú me gus...


- ¡No! - Exclamó Yuto queriéndose separar de Ryosuke, pero este se lo impidió.


- ¡Si Yuto! ¡Tú me gustas y lo digo de verdad!


- No Ryo-chan. Tú solo estas confundido, y me disculpo porque es mi culpa, pero yo NO te gusto. Entiéndelo. - Le contradijo Yuto, queriendo que su amigo entrara en razón.


- ¡No Yuto! Tú... Yo... En verdad te quiero... - Murmuró avergonzado sin dejar de mirarlo a los ojos. Yuto estaba shockeado, paralizado. No podía creer lo que estaba oyendo.


Ryosuke aprovechó la situación y, ya que Yuto no respondía, se acercó a él nuevamente, quitando la distancia que el mayor había ejercido sobre ellos segundo antes. No le quito la mirada de encima siquiera un segundo y se detuvo sólo cuando sus labios se encontraban a un roce de los de Yuto. Podía sentir la respiración del mayor sobre sus labios pero en ningún momento le quitó la mirada de los ojos. Quería que Yuto creyera en sus palabras porque eran totalmente ciertas. No lo había notado nunca hasta que Yuto le había besado, provocando que sus sentimientos salieran a la luz. Pero él no podía aceptar que se había enamorado se su mejor AMIGO. Eso era mucho... Pero luego recapacito. ¿Que importaba? ¿Qué importaba lo que los demás piensen o digan? ¿Que importaba el mundo exterior? Él en verdad quería a Yuto y aquello era lo único que le importaba, no debía pensar en los demás. Y estaba dispuesto a demostrarle a su amigos que sus palabras eran ciertas. No importaba como, pero necesitaba que Yuto le creyese y le aceptase porque debía hacerlo.


Yuto le sostenía la mirada. Aún estaba paralizado y solo se refugiaba en la mirada de su amigo. Sentía la respiración de Ryosuke sobre sus labios y eso le estaba enloqueciendo completamente, pero no debía ceder. No podía.


O eso creía hasta que escuchó la voz de Ryosuke murmurar palabras sobre sus labios. Aquellas palabras que le descolocaron en verdad. Aquellas palabras que siempre había deseado escuchar con aquella mirada segura de Ryosuke también.


Tan suavemente como le fue posible Ryosuke acarició la mejilla de Ryosuke y en un leve murmullo, le dedico aquellas palabras que moría porque Yuto creyese.


- En... En verdad te quiero Yuto... - Fue lo último que se oyó. Luego aquel dulce sonido que producían sus labios al besarse.